Noah Cuando mi mujer llegó hasta mí sentí una gran paz. Vilho quería llevársela a otro lugar para que nadie la fuera a lastimar, a veces le cuesta entender que ella es igual de poderosa que nosotros y se maneja muy bien sola. La lucha fue encarnizada, a pesar de doblegar a varios rogues tuve que matar a muchos más. Estaba furioso, porque por culpa de unos alfas sin escrúpulos ahora pagarían las consecuencias cientos de almas perdidas sin tener una segunda oportunidad. —Cariño, lamento decirte que de los ochenta desterrados hay treinta que tienen el alma negra —dijo Libby y una sensación de dolor me inundó. —¿Estás segura amor? —intentaría salvar a todo el que pudiera, mi reino sería equitativo y daría segundas oportunidades a cada ser vivo. —Sí, son iguales a los veinte que he ten

