Capítulo 21 Martha tiene algo en su interior —¡¿Qué?! ¡No! Claro que no, no creo que haya sido eso —¿Entonces qué? ¡Abre los ojos, José! ¡Mira a tu alrededor! No están, mira su casa, su cabaña, no están, no están, están muer… —¡No se te ocurra decirlo! —le gritó y la miró—, ellos no están muertos, ellos no están muertos, ¿De acuerdo? Solo, solo están, solo… —José, no busques palabras cuando no las hay —Papá ¿Dónde está mi tío Josué, mi primo Manuel, mi prima Cristina y la señora pájaro? —preguntó Samuel triste —Es Mirla, hijo —Exacto papá, la señora Mirla —Hijo, todos ellos están bien, te prometo que… —¡Basta! ¡Basta, José! Ya no le mientas al niño, deja la terquedad —Martha no te metas, estoy hablando con mi hijo —También es mi hijo —Cuando hablas con él no intervengo, así

