NARRA GINA. Mientras descendía al subsuelo no podía dejar de pensar en las miles de situaciones en las que me veo envuelta a diario, y aunque pienso que encuentro la solución a todas ella, sin embargo, solo me meto aún más en problema de los que ya tenía antes. Como por ejemplo, está. Ser la asistente o mejor dicho soldado de Robert Green no va a ayudarme a salvar a mi pueblo y eso lo sabía bien, sin embargo, ¿qué otra opción tenía justo ahora?. Al final del pasillo había una puerta abierta, es por eso que caminé hacia ella y al terminar de abrirla vi a Robert sentado en su verdadera oficina, sobre el escritorio estaba manipulando unos papeles y finalmente tomó un bolígrafo, aun sin percatarse de mi presencia. –Toma asiento, en unos minutos estaré contigo –dijo finalmente mientras termi

