NARRA OLIVIA WHITE. Sé que las siguientes tres palabras que nombre muchos creerán que vienen de la mano, sin embargo, para mí son solo tres palabras muy diferentes. El amor, el deseo y la lujuria. Pueden entreverarse, sin embargo, a mi entender jamás estarán juntos, al menos no los tres. Debo reconocer que sentía una gran atracción por Gina, tanto que ese deseo que tuve al principio ahora se convirtió en una lujuria incontrolable. De la cual mi mente no parecía tener descanso. Sé que pensarla de la manera en la que lo hacía era inmoral desde cualquier ángulo que lo viera, sé que sentirla ahora mismo como la sentía era imposible, pero mientras ella y su respiración volvían loco a mi cuerpo, decidí continuar con este juego que tal vez no era más que otra de mis fantasías. –No es mi parej

