El silencio se apoderó de la sala por un instante. Agustina esperaba algún tipo de reacción por parte de Federico y al ver que esta no llegaba golpeó la mesa con su mano. -¿Nada te hace reaccionar? - le preguntó frente su mirada sorprendida. -No se que queres que te diga.- le respondió él bajando la vista, con cada vez más deseos de terminar con aquella absurda discusión. -Me gustaría que por una vez dejes las formas, los modales y la educación de lado. La vida se merece algo más que simplemente dejarla pasar.- le respondió gritando. -Es bueno que lo sepas, porque me parece que es justamente lo que estas haciendo.- le respondió él en el mismo tono sereno, arrepintiéndose casi al instante, no tenía el derecho de juzgarla. Agustina se quedó petrificada, sus ojos se llenaron de lágri

