Capitulo 15

1438 Words
9 Una semana después, ______, con el pie recuperado, dejó a Sami con su vecina Dora. La niña lloró. Cada vez le costaba más separarse de su madre y ella se marchó con el corazón encogido. Tenía que volar junto a sus compañeros a Kabul para llevar suministros. Sería un viaje corto, por lo que no llamó a su madre y le dijo a Dora que regresaría en un par de días. Pero al llegar a su destino todo se complicó y lo que iba a ser un viaje de cuarenta y ocho horas se convirtió en uno de setenta y dos. Había varios heridos que trasladar a Alemania por un accidente con uno de los coches, pero no habían llegado aún a la base de Kabul y había que esperarlos. —Teniente Parker. —Sí, señor —contestó _______, saludando a un hombre de mediana edad. —Dígale a alguno de sus hombres que le indique al doctor Jones dónde está el material que necesita. Con profesionalidad, ella miró a dos de sus hombres y les indicó: —Johnson, Hernández, busquen el material del doctor Jones y ayúdenlo a cargarlo en su vehículo. El médico, un hombre serio y callado, llamó a varios de sus hombres y les ordenó cargar aquellas cajas junto a Johnson y Hernández en un jeep. Tenían que llevarlo hasta la tienda de campaña que utilizaban como hospital de primeros auxilios. La vorágine se hizo a su alrededor mientras la teniente Parker, albarán en mano, indicaba con voz de mando la distribución de todo lo que habían llevado en el avión. De pronto un militar dijo: —Teniente, busco las pilas para las gafas de visión nocturna y térmica. Dígame en qué contenedor están. ______ miró el albarán y rápidamente respondió: —En el diecisiete y dieciocho, señor. El hombre, tras mirarla, asintió y preguntó: —¿Es usted la hija del mayor Cedric Parker? —Sí, señor. —Dele recuerdos del comandante William Sullivan cuando hable con él... y ahora, váyanse usted y su equipo a descansar. En cuanto lleguen los heridos que esperamos, partirán hacia su destino. _______ asintió. No le gustaba decir de quién era hija, porque rápidamente muchos se mofaban. Y así fue. En cuanto entraron en una de las tiendas, un teniente al que no conocía se burló: —Vaya... vaya... si esta aquí la niñita del mayor Parker. Al oírlo, ______ lo miró y siseó: —¿Por qué no te vas a la mierda? Varios de los presentes se carcajearon. Ser mujer y militar aún era difícil en el ejército y ser hija de un alto mando no lo facilitaba. _______ miró al hombre que la increpaba y le hizo un gesto soez con el dedo. Todos volvieron a reír. —¡Guau..., qué chica más dura! —Teniente —intentó mediar Neill—, creo que... —Tranquilo, Neill —cortó ella con chulería—. Sé defenderme sola de los capullos. El militar sonrió, y mirando de nuevo a ______, que intentaba pasar de él, dijo: —Yo sólo veo dos buenas tetas y un culito precioso. Neill y Fraser se tensaron. Conocían a ______ y sabían cómo solían acabar ese tipo de bromas con ella. La joven, tras mirar al hombre con indiferencia, se acostó en el catre. No quería problemas. Estaba muy cansada. Pero el militar con ganas de jaleo continuó: —Necesitas que te dé mimos. Tu cara me dice que estás algo necesitada. No le hizo falta oír más. ______ se levantó como con un resorte del camastro, cogió una bota del suelo y la lanzó con todas sus fuerzas, dándole directamente en la cara. —¡Me has roto un diente! —gritó el hombre, estupefacto. Neill y Fraser sonrieron y más cuando oyeron a ______ decir en un tono peligroso: —Si vuelves a dirigirte a mí, gilipollas, te juro que tras ese diente te voy a romper la boca entera. Y ahora, si no te importa, c*****o, quiero dormir. Dieciocho horas de espera después, por fin llegaron los heridos que debían trasladar y ______ se quedó sin habla. Ante ella había varios compañeros de la compañía Bravo 4, la de Mike. Ramírez, Friedman y Clooney se alegraron al verla. Ella los abrazó y ellos le explicaron que habían herido al comandante de su unidad y que no tenía buena pinta. Eso la preocupó y fue en su busca. Conrad Palmer, comandante del batallón y buen amigo de Mike y de ella, al verla exclamó: —Teniente, ¡qué agradable verla! _______, dejándose de formalismos, se agachó junto a él. Tenía sangre en el costado y estaba muy pálido y caliente. —Conrad, ¿cómo estás? Él, con los ojos vidriosos por la fiebre, la miró. —He estado mejor —respondió mientras un enfermero le inyectaba algo en el suero. —Sami recibió el juguete que le enviaste por su cumpleaños. Gracias —dijo ______ con una forzada sonrisa. El hombre se alegró. —¿Le gustó? Ella asintió, intentando contener las terribles ganas que tenía de llorar. Conrad era un hombre fornido y lleno de vida. Y verlo así y con aquel hilo de voz la hizo presuponer que nada iba bien y se asustó. Durante unos segundos, ambos se miraron hasta que al final él dijo: —Sabes que apreciaba mucho a Mike, pero también sabes que eras demasiado buena para él y que no te merecía, ¿verdad? —_______ no respondió. Pensó en la carta de Mike que Conrad le envió cuando aquél murió—. Si hubieras sido mi chica, nunca te habría decepcionado. ______ asintió y, entendiéndole, repuso: —Fui feliz con él, Conrad. Con eso me quedo. —Siempre me constó, preciosa. —Sonrió dolorido—. Pero tú te mereces algo mejor. ¿Has rehecho tu vida? —No tengo tiempo. Yo creo que... Con un esfuerzo que le crispó el semblante, él le cogió la muñeca y exigió: —Hazlo. Una vez la soltó, ella asintió con cariño y murmuró: —Lo haré, Conrad. —Te exijo que lo hagas, teniente. Es una orden —susurró él con un hilo de voz—. Hazlo por mí. No me decepciones. La joven teniente asintió y, tragándose las lágrimas, respondió: —De momento, lo que voy a hacer es llevarte a Alemania para que te curen. —No lo dudo. —Y antes de perder la conciencia, musitó—: ______, disfruta de la vida. Fraser y Neill, que sabían quién era aquel hombre, se miraron al oír aquello. Mike y Conrad eran muy amigos y sabían lo mucho que la joven teniente apreciaba al comandante. Pero aquello no pintaba bien. Los médicos se lo habían dicho al interesarse por su estado. Y cuando ______ entró en la cabina del avión y se sentó en su asiento, Fraser dijo: —_______.. —Eh... eh... eh... —lo cortó ella—. No, Fraser. No digas nada. Tenemos que llegar a Alemania lo más pronto posible. La angustia se apoderó de ______. Necesitaban despegar cuanto antes de allí y llegar al hospital. Pero todo era lento, demasiados heridos. Cuando por fin pudo hacerlo, la adrenalina y la angustia le llenaban el cuerpo y no pudo hablar hasta que llegaron a Alemania. Pero cuando aterrizó, supo que el comandante Conrad Palmer había muerto. Desesperada, no soltó una lágrima delante de nadie y cuando el avión quedó vacío, caminó con decisión hacia el despacho del comandante Lodwud. Éste, al verla entrar, vio su gesto y, enterado de las malas noticias, no dijo nada. Firmó los papeles que ella dejó sobre su mesa y cuando vio que la joven se metía el bolígrafo en el bolsillo superior de su mono caqui, mirándola preguntó: —¿Hoy no cierras el pestillo de la puerta? Sin ganas de sexo, sólo de escaparse y olvidarse de lo ocurrido, respondió: —No. Él se levantó, caminó hasta ella y, sin tocarla, murmuró: —¿Pasas la noche conmigo? —No. En cuanto pueda, salgo para Múnich. El dolor y la rabia que vio en sus ojos lo hizo insistir: —Atrásalo hasta mañana. ______ lo miró. Realmente, el comandante James Lodwud era un hombre muy apetecible. —Lo siento, pero no —repuso. Sin más, abrió la puerta y él la agarró del brazo para detenerla. —Si tú no vienes, sabes que llamaré a otra, ¿verdad? Eso la hizo sonreír. Para ella James no era más que sexo, y soltándose con un seco movimiento, respondió antes de salir por la puerta: —Pásalo bien, James.
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