2
El cielo estaba precioso.
Era uno de aquellos días en que disfrutaba pilotando, mientras cantaba
I gotta feeling de The Black Eyed Peas.
I gotta feeling that tonight’s gonna be a good night
That tonight’s gonna be a good night
That tonight’s gonna be a good, good night
Tonight’s the night Let’s live it up
I got my money
Let’s spend it up
_______ miró su reloj. Las 15.18. En treinta y cinco minutos tomarían
tierra en la base estadounidense de Ramstein, al oeste de Irlanda.
Allí los esperaban varias ambulancias militares que se encargarían de
llevar a los norteamericanos que ella transportaba en su avión heridos de
bala o por explosivos. Se tocó los ojos. Estaba cansada, pero el subidón de adrenalina que le proporcionaba la música la mantenía despierta. Pilotar desde Afganistán
agotaba a cualquiera, y en esa última fase del viaje, las ganas de aterrizar
se acrecentaban. Bajó el volumen de la música para dirigirse a Neill:
—Pásame el agua.
Éste giró su sillón y Fraser, que estaba detrás de él, le entregó una
botellita. _______, para los amigos, bebió y les dio las gracias.
Mel, Neill y Fraser eran piloto, copiloto y jefe de carga del Air Force
C-17 Globemaster, respectivamente y regresaban de Afganistán. Habían
llevado provisiones a algunas bases estadounidenses operativas y
regresaban con algunos militares heridos que serían atendidos en el
hospital militar norteamericano de Landstuhl.
—¿A qué hora saldremos para Múnich? —preguntó Neill.
______ sonrió. Estaba deseando ver a su hija, pero hasta el día
siguiente no podría ser. Tanto ella como Neill tenían lo que más querían
esperándolas en Múnich. Ambos estaban deseando llegar a lo que llamaban
«hogar».
—A primerísima hora —respondió.
—No despegues sin mí. Estoy deseando ver a mi familia.
______ asintió, volvió a subir el volumen de la música y los tres
comenzaron a cantar a voz en grito.
Cuando acabó la canción y el silencio tomó la cabina, Fraser apuntó:
—Teniente, recuerda que esta vez voy con vosotros a Múnich.
—¿Alguien especial esperándote? —preguntó la joven, divertida.
Fraser, al oírla, murmuró:
—Una preciosa azafata de largas piernas y boca escandalosa.
Neill soltó una carcajada y _______ se mofó.
—c*****o.
Fraser la miró y, divertido, respondió:
—Teniente, no sólo de pan vive el hombre y yo no soy de piedra.
_______ rió. Ella no era de piedra, aunque sus compañeros así lo pensaran
y, mirando a Fraser, añadió:
—Esta vez no te puedo ofrecer el sofá de mi casa. Mi madre está allí.
—No te preocupes. Mónica me ofrece su cama.
—Guau... aquí hay tema —se mofó Neill.
Fraser sonrió y le chocó la mano a éste:
—Dulce y tentadora, así es Monica —bromeó, lo que provocó la risa
de sus compañeros.
—¿Ése es el pájaro de Robert? —preguntó Fraser señalando un avión.
Los tres observaron el avión que se alejaba y la teniente respondió:
—No. He quedado con él para jugar un billar y tomar unas cervezas
esta tarde. Me habría avisado por radio si hubiera partido.
Un silencio tomó la cabina del avión hasta que ______ preguntó:
—¿Qué pasa con la música?
Divertidos, ellos dos sonrieron y, sin necesidad de hablar, Neill
cambió el CD. Dio al play y la voz de Bon Jovi llenó el cubículo. Los
primeros acordes de It’s my life empezaron a sonar y los tres comenzaron a
mover la cabeza y a cantar a viva voz mientras se ponían sus gafas de sol.
Aquello era un ritual. Su ritual. Siempre la misma canción. Eso significaba
que llegaban a casa. A su hogar.
It’s my life
It’s now or never
I ain’t gonna live forever
I just want to live while I’m alive
Esa canción y su significado era especial para ellos. La escuchaban
siempre cuando partían o llegaban de un viaje. Era el principio y el fin de
todo. Y como decía Bon Jovi: «No voy a vivir para siempre, sólo quiero
vivir mientras esté vivo». Vida... esas cuatro letras para ellos lo representaban todo.
Por su trabajo, veían demasiadas cosas desagradables.
Por su trabajo, habían aprendido a ser unos supervivientes.
Por su trabajo, _______ perdió al hombre que quería.
Mientras la joven tarareaba, se concentraba en aterrizar. Restó
potencia y levantó el morro del avión. Cuando el tren central tocó la pista, _____ extendió los frenos aéreos al máximo y activó los del tren de aterrizaje
mientras la aeronave reducía poco a poco su velocidad. Una vez bajó a 40 o
50 nudos, redujo la potencia de los motores y el avión se fue deteniendo
hasta que ella, tomando de nuevo los mandos, lo guió hasta el hangar que
le indicaban sus compañeros de tierra.
Una vez paró los motores, abrió el portón trasero del avión y comenzó
el desembarco. Neill, Fraser y ella se quedaron a rellenar unos informes.
Cuando acabaron y bajó de la cabina, oyó:
—Teniente Parker.
Ella miró y, tras un formal saludo militar, respondió:
—Teniente Smith.
Una vez bajaron las manos, ambos sonrieron. Ante ella estaba Robert
Smith, un buen amigo y piloto de otro C-17.
—¿Cómo ha ido el vuelo, ______?
—Normal... como siempre.
Ambos rieron y él añadió:
—Esta vez no podremos tomarnos unas cervezas. Salgo para el Líbano
en cuanto carguen mi pájaro.
—¿Despegas hoy?
Robert asintió y dijo:
—Sí. En teoría no iba a ser hasta mañana, pero necesitan
urgentemente suministros y nos han adelantado un día el viaje.
Ambos asintieron. Sus vidas eran así y _____, guiñándole un ojo,
preguntó:
—¿Cómo está Savannah?
El hombre al pensar en su mujer sonrió y respondió:
—Contenta por el traslado. Ahora está en Fort Worth acondicionando
la casa. Yo espero estar con ella en el plazo de unos meses. Por cierto, le
tengo que dar las gracias a tu padre. Me ha dicho Savannah que la está
ayudando con el papeleo.
______ asintió.
—Papá te conoce, eres mi amigo, y sabe que a mis amigos hay que
cuidarlos.
Ambos rieron y él dijo:
—Dale un beso grande a la princesa.
—Mi madre está aquí en Alemania con ella.
Al oírla, Robert maldijo y luego añadió:
—Joder, me hubiera gustado ver a Luján. Dale un saludo de mi parte y
sobre todo muchos besos a esa muñequita llamada Sami que es mi
debilidad.
—Lo sé —rió ______ y al ver que se acercaba García, la copiloto
de Robert murmuró—. Quedan pendientes esas cervezas para otra ocasión,
¿te parece?
El hombre asintió y, tras una sonrisa, la volvió a saludar con la mano
y se alejó.
______ lo miró alejarse recordando los buenos momentos que habían
pasado juntos. Volviendo a la realidad, se centró de nuevo en revisar su
pájaro. Una vez acabaron ______ y sus hombres, cogió unos papeles que le
entregaba Neill y dijo:
—Iré a entregárselos al comandante Lodwud.