Quiere irse contra Giacomo, pero comienza a llegar más gente, me quedo al lado de él mientras Claudio mira a los lados, regaña a la gente diciendo que no dejen entrar a nadie. —Comenzó la fiesta —dice Giacomo. —No, no verán a mi esposa embarazada de brazos de otro hombre. —Entonces nos vamos —dice, me toma de la mano y me saca de allí a toda prisa, escucho los gritos de Claudio, sus hombres nos siguen, corremos hacia los autos. —Arranca, rápido —dice Giacomo. Comienzo a llorar, Giacomo me abraza a él, se queda en silencio. Yo también por un rato, me duele haber visto a Claudio, creí que estaba preparada, pero me hizo mucho daño. —¿Estás bien? —Lo voy a estar. —Lamento que pasaras por todo esto por mi venganza, valdrá la pena. Descubriste quién en era él. —Sí, lo sé. No hablamos

