Giacomo. Despierto y me volteo a verla, duerme aún completamente desnuda, nos quedamos dormidos los dos, la deseaba tanto. La cubro con una sábana y miro la hora: 3:40 am. Suspiro y me echo de nuevo a la cama, apago la luz, y me pego a su cuerpo, gimotea y se acomoda sobre mi pecho, aparto sus cabellos y acaricio la piel de su cara, es tan hermosa. Mi hermano es un bastardo imbécil, tenía a esta mujer en su cama todos los días, en su casa y en su mesa y se fue a acostar con otra. Siempre me pareció hermosa Isabella, pero como me lo podía parecer Patricia o cualquier otra, sin embargo, tenerla estos días en mi casa, comiendo conmigo, después de probar su boca, sentir su cuerpo, me doy cuenta de que es una mujer espectacular. Acaricio su brazo y beso sus cabellos, ella se aprieta más a mí

