Será mejor que entremos.

1936 Words

La noche había caído sobre Mérida rápidamente, envolviendo la ciudad en un manto de estrellas y silencio. ‍‍‍‍‍ Alan, aun recuperándose de los eventos del día, se había instalado en el patio trasero, buscando un poco de paz mientras observaba el cielo nocturno. Las estrellas titilaban suavemente, y la luna llena iluminaba el jardín con su luz plateada. ‍‍‍‍‍ Estaba sumido en sus pensamientos, feliz porque había posibilidades de hacer algo maravilloso del auto, pero resentido por lo que sucedió debido a su presencia en casa de Amelia, y es que, si tan solo no estuviese usando esas muletas, le habría dado una lección a ese imbécil. ‍‍‍‍‍ ¿Cómo se atrevía a tratar a Amelia de esa manera? Es un cobarde. ‍‍‍‍‍ Al menos le dio tiempo de reaccionar y enviar a Dylan a que intercediera por él.

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