Amelia no podía apartar la mirada de Victoria mientras esta salía de la habitación de Alan, con pasos apresurados y las manos temblorosas tratando de secar las lágrimas que aún resbalaban por sus mejillas. Era una imagen completamente distinta a la mujer altiva y controlada que Amelia había conocido, esa perfección que Victoria siempre proyectaba parecía haber sido destrozada por algo, y la fragilidad que ahora mostraba no hacía más que despertar un cúmulo de sospechas en Amelia. Victoria apenas levantaba la mirada mientras cruzaba el pasillo, ignorando a las enfermeras que pasaban a su lado y a los pacientes que la observaban con curiosidad. Su andar era errático, casi torpe, como si cada paso la alejase más de algún lugar que temía, o quizá de sí misma. Había algo profund

