Conduzco al final de la fila que encabeza mi amigo Henry, para ser abogado ha violado algunas leyes de tránsito, seguido de Ethan.
Bajo del auto cuando por fin encuentro un lugar disponible para aparcar, me apresuró a alcanzarlos, avanzan apresurados con dirección a un edificio en malas condiciones, se detienen frente a una puerta roja custodiada por un tipo con finta de luchador retirado, después de lo que parece un duelo de miradas abre la puerta y nos permite el paso, mientras ellos se dedican a buscar a sus mujeres yo voy a la pista, el ambiente es alegre, hay personas de todas las edades, bebiendo y bailando.
— Hola. — Saluda la mujer en la que tengo puesta la vista.
Lleva puesto un hermoso vestido n***o de tirantes que da a notar que no usa sostén.
— Hola, soy Mike, ¿te puedo invitar un trago?
— Soy Tiana. — se acerca y coloca un sexy beso en mi mejilla.— Me encantaría.
Con la mano en la cintura la guío hasta la barra y ordenó nuestras bebidas.
— Nunca te había visto por aquí.
— Es la primera vez que vengo, es un lugar... interesante, ¿vienes muy seguido?
— Más de lo que debería probablemente.
— Entonces debería invitarte a otro lugar.— Comentó, listo para llevármela al hotel.
— No lo sé, no soy así. — cruza la manos sobre sus piernas.
Su falsa inocencia comienza a molestarme.
— No suelo irme con el primer hombre que me invita una copa, debes pensar que soy muy experimentada pero en realidad soy muy tímida.....
No sé en qué momento deje de escuchar su falso discurso, si hay algo que me molesta es que finjan algo que no son, yo no soy un santo y sin duda ella tampoco lo es.
— Disculpa creo que ví a unos amigos. — Miento para alejarme de ella de una vez por todas y camino en dirección a Ethan y Alessandra, no parece un buen momento ambos tienen el ceño fruncido.
— Eeeeh ¿que pasa? nos acompañan. — Dirijo la mirada a la mesa donde esta Henry con su novia.
Veo como Ethan me lanza una mirada de muerte y decido poner algo de distancia.
— si, enseguida vamos. — Afrima Alessanda y con eso me retiro a la mesa.
Un par de chicas se acerca pero ninguna llama mi atención, todas son hermosas pero buscan algo más y en cuanto les digo lo que quiero deciden alejarse.
Decido irme de ese lugar y visitar el bar de intercambio que suelo frecuentar, al entrar encuentro varios rostros conocidos, el morbo llena el ambiente, en este lugar, aquí es donde se cumplen todas tus fantasias, tus deseos más bajos los puedes realizar aquí.
Me siento en un banco de la barra observando.
— Buenas noches señor Hertford, bienvenido. — Saluda el barman y coloca una copa de whisky frente a mi.
Con la bebida en mano me levanto y sigo a Stephanie ( una de las chicas que comparte los mismos gustos que yo) se dirige a uno de los apartados y en el camino invita a Elizabeth, entramos a la habitación y me siento en el sofá frente a la cama, las observo, comienzan a besarse, se acarician los pechos y los besos comienzan a subir de intensidad.
— Rompe su sostén. — Ordenó cuando Stephanie comienza a desnudar a elizabeth, sigue mis órdenes inmediatamente y se deshace de la fina prenda, los pechos de elizabeth saltan a la vista, son grandes y redondos.
Están completamente desnudas caminando en mi dirección, se arrodillan frente a mi y comienzan a deshacerse de mi ropa, mi v***a está dura y enseguida comienzan a acariciarme, mueven sus manos arriba y abajo antes de pasar sus lenguas a lo largo de mi dureza, una de ellas lo mete a su boca mientras la otra hace lo mismo con mis testículos.
Me levanto del sofá y las guío hasta la cama, mientras Elizabeth está recostada aboca arriba, Stephanie está en cuatro, con el culo en alto para mí y su cabeza entre las piernas de Elizabeth.
Separo sus nalgas y paso mis dedos por sus pliegues húmedos, alcanzó un condón de la mesa y me lo coloco.
Me agachó hasta la altura de sus pliegues y muevo mi lengua en su interior, está húmeda y apetecible.
Chupo de su clítoris y muerdo sus labios, los gemidos de ambas se mezclan en el ambiente.
— La joya. — Le ordenó a Stephanie.
Cuando me la entrega se acomoda en su posición, la muevo por su trasero y la introduzco en su ano, acomodo mi v***a en su entrada y la penetró, sus nalgas golpean mis caderas y sus gritos se escuchan más fuerte.
Azotó su trasero y me clavo en ella con más fuerza hasta que la siento terminar conmigo dentro.
Necesito más, mucho más para terminar, le permito descansar y elizabeth se levanta de la cama, me deshago del condón y su boca va directo a mi v***a, no cabe completa en su boca, siento como su lengua juguetea alrededor de mi punta.
Saco otro condón, la acomodo en la misma posición y me clavo en ella, me inclino hasta alcanzar sus pechos y los acaricio, Aprieto sus pezones y la combinación la vuelve loca, empuja sus caderas buscando profundidad y cuando se la doy grita, jadea, se retuerce, bajo mi mano y acaricio su inflamado clítoris mientras me muevo dentro de ella, mis dedos se mojan cada vez más y se que está por terminar, aceleró mis movimientos hasta que sus gritos inundan la habitación, aprieto sus caderas la aprisionó hasta que mi semen sale a chorros dentro del condón.