— ¿Quieres dejarte de mover ? me estás mareando. — Me quejo irritado con mi amigo Henry.
Es el día de su boda y estamos esperando a que llegue Emily la novia, pero, carajo, llevamos diez minutos y no deja de moverse, Ethan por su parte parece más relajado, desde que arreglo las cosas con Alessandra es casi imposible verlo molesto, le ayuda a Henry a acomodar el distintivo de su saco.
No entiendo como pueden disfrutar este momento, por dios, el hombre está sudando de nervios y no es algo común de ver en él.
Por suerte avisan que la novia está llegando y nos acomodamos en nuestros lugares.
Henry al centro de la capilla a su izquierda Ethan y yo enseguida de él.
No soy creyente del matrimonio, yo me encargo de los divorcios, no creo en el felices para siempre, pero me alegro por mi amigo, por ambos, parecen contentos y disfrutan de este momento.
La última boda a la que asistí fue a la de Ethan y siento que cada vez más hacen más largas, miró entre las bancas a los invitados, la mayoría de las mujeres tienen lágrimas en los ojos, todas sueñan con este momento, compadezco a los pobres tipos a su lado, probablemente saliendo de aquí les exijan el anillo de compromiso.
Unas cuantas están solas, hermosas dignas de mi atención, pero no, una de mis reglas es no ligar en bodas, por lo general en este tipo de eventos la mujeres tienen un solo propósito, Encontrar esposo y como dije antes, no es mi estilo, una joven llama mi atención, se mueve tras bambalinas, pero así como aparece, desaparece.
La ceremonia termina y oficialmente soy el único soltero del grupo, somos mejores amigos desde la universidad y aunque un tiempo nos distanciamos, hoy estamos aquí festejando el matrimonio de Henry.
Me acerco y le doy un abrazo fuerte y unas cuantas palmadas en la espalda.
Me separo de él en cuanto veo a la chica pasar por un lado, pero en cuanto volteo ha desaparecido.
Comienzo a considerar la idea de retirarme temprano, la noche es agradable, las mujeres no dejan de llegar a mi mesa pero no pienso faltar a mi regla de no conquistas en las bodas, es la forma más sencilla de ahorrarme malos entendidos, entonces la veo, la hermosa mujer que desaparece, está sentada en una mesa al fondo, con la vista en una libreta mientras parece anotar algo, tiene la piel blanca, cabello n***o con algunas ondas, cejas gruesas y labios carnosos color cereza.
Parece estar perdida en sus pensamientos, mueve la pluma entre sus dedos y se muerde el labio.
Rompiendo mi regla decido acercarme a ella y averiguar su nombre.
— ¿Me puedo sentar? — Pregunto en cuanto estoy frente a ella.
— Es mi hermana. — Dice mientras mueve una tarjeta de presentación sobre la mesa y me la entrega.
— ¿Disculpa?
— La organizadora es mi hermana, si te interesa algún presupuesto puedes ponerte en contacto con ella. — Aclara aún con la vista en su cuaderno.
— En realidad es contigo con quién quiero hablar.
— Oh, claro, ¿tiene algún niño al que necesite inscribir o necesita algún curso? — Pregunta y está vez si me mira.
Tiene unos ojos hermosos parecen cambiar de color con la luz.
— No, no tengo niños. soy Mike Hertford, amigo del novio, mucho gusto. — Me presento y le ofrezco mi mano.
— Alice Bennett, hermana de la organizadora, mucho gusto, ¿en qué te puedo ayudar Mike? — Acepta mi mano y me da un leve apretón.
Su piel es suave, cálida, estoy seguro que si la probara sería dulce como la miel, pero la retira demasiado rápido como para seguir disfrutando.
— ¿Te puedo invitar algo de beber?
— Las bebidas son gratis en este lugar, ¿porque lo haría?
— Podemos ir a otro lugar. — Digo con una sonrisa en los labios.
— Gracias, pero no salgo con tipos como tú. — me rechaza y regresa la mirada a su colorida libreta.
— ¿tipos como yo? Te refieres a guapos o exitosos?
— Idiotas.
Suelto una ligera carcajada por su comentario.
— No me conoces linda.
cierra su libreta y acomoda los brazos cruzados sobre la mesa, me mira, me analiza profundamente.
— Abogado ¿cierto? — Pregunta con seguridad.
Asiento con la cabeza.
— Bien, entonces por definición eres manipulador, mujeriego, vives no se en algún pent house, conduces un auto deportivo ¿Que es? ¿Un Ferrari? ¿Un mclaren? ¿Aston Martin? , no te comprometes, y las mujeres para ti son un pasatiempo. ¿Me equivoco? — Hace una descripción bastante superficial.
— Los tres.
— Perdón? — pregunta con sus ojos clavados en mi.
— Tengo los tres autos que mencionaste.
Pone los ojos en blanco irritada por mi comentario, pero no tengo motivos para mentir
— Y si te equivocas, me comprometo mucho con mi trabajo, las mujeres no son un pasatiempo, soy honesto con mis intenciones y ellas deciden si aceptan tener el mejor sexo de su vida.
— Y también engreído. — Añade. — Un placer conocerte Mike Hertford.— Se levanta de su lugar y se aleja.
Me deja solo parado en ese lugar, con una sensación desconocida creciendo en mi interior.
Desapareció tal y como hizo las veces anteriores, se perdió entre la gente, dejándome solo, con una tarjeta de presentación en la mano y su nombre.