Estamos en la fiesta, y vaya que está súper lleno. Me gusta porque estamos en la arena también, cerca del mar. Puedo ver la luna saliendo y escuchar el ruido del mar. Agh, ¿por qué tengo que ser tan sentimental? Dios, odio esto. Las chicas me miraban y se ponían a hablar, y los hombres solo me veían con esa mirada cazadora.
Paola se acercó.
—Foto —me dice. Sonreí para aparentar estar feliz. —¡Hola, Leo! —le grita desde donde estamos. Leo nos saluda y se dirige hacia nosotras. —Vengan, les tomaré una foto —nos dice. —Pónganse cerca —Leo me tomó de la cintura, y yo me sentí incómoda, pero aún así sonreí. —Se ven increíbles —nos dijo. —Si me disculpan, iré en busca de mi príncipe azul —nos dice— ¡Ya vuelvo, Lusi, no te desesperes!
Se fue rápido hacia donde estaba su chico surfista.
—Paola es un poco extravagante —le digo a Leo para que no piense que mi amiga está loca.
—Ya veo, pero me agrada. ¿Y tú?
—Yo no... Soy más reservada.
—Vamos por un trago y seguimos hablando.
—Bueno.
Nos dirigimos a la barra y nos sentamos en los taburetes.
—Un vodka, por favor —pedí.
—Whisky —pidió él.
—Cuéntame, Lusiana, ¿tienes novio?
Esa pregunta me llegó al corazón. Miré mi dedo y la ausencia del anillo.
—No. Soy... divorciada. —asentí. Quizás eso lo espante y se vaya.
—Oh... eres tan joven que no pensé que te hubieras casado. Qué idiota ese chico que te dejó ir.
Asentí, tomando del vodka.
—Muy idiota.
—Yo jamás me he casado, solo he tenido una que otra relación, pero nada serio. Digamos que todavía no encuentro a la mujer indicada para mí.
—La vas a encontrar algún día, seguramente —lo animé—. No creas que no me doy cuenta de cómo te quedan viendo algunas. —le sonreí.
—Lo sé, pero la mayoría son casamenteras que solo buscan el dinero y lo que pueden conseguir del hombre.
—Hmm, sí, eso también es cierto. ¿Por qué decidiste hablarme a mí? ¿Qué viste de especial en mí?
—Me llamó la atención que eres bastante tímida. Vi cuando entraste a la playa, y algunos hombres te quedaron viendo, pero ni caso les hiciste.
—Ah, eso te dio a entender que no soy casamentera.
Rió.
—Eres muy hermosa, Lusiana, deberías saberlo. ¿Tu espejo no te lo dice?
No dije nada respecto a eso.
—Gracias. Algunas personas no piensan así.
—¿Lo dices por tu ex?
—No quiero hablar de eso.
—Tienes razón. Mejor vamos a bailar. —Ofreció su mano. Le di la mano y nos metimos en el tumulto de gente para bailar y divertirnos, porque hacía mucho tiempo que no lo hacía.
La noche no fue tan mala después de todo, me gustó haberme divertido y emborrachado. No recuerdo haber llegado al hotel y mucho menos haberme acostado con Paola.
Al día siguiente desperté por el sonido de un celular. Me dolía la cabeza horrible. Tomé el celular y vi que era mamá. Contesté rápido mientras me ponía de pie.
—Hola, mamá.
En la mesita de noche había unas pastillas para la resaca. No dudé en tomarme una.
—¿Cómo están por allá? ¿Todo bien?
—Sí, todo bien. Estamos despertando —le dije, saliendo al balcón para sentir la brisa marina.
—Parece que la pasaron bien anoche, me da gusto que te esté yendo bien, cariño.
—¿Cómo está papá? —quise saber.
—Bien, ahorita se fue a una reunión de negocios con... los Graham.
Sentí un pinchazo en el corazón.
—¿Por qué sigue teniendo tratos con ellos?
—Porque fue un acuerdo.
—Nos divorciamos, ya no debería tener tratos con ellos.
—Hija...
—Está bien, lo entiendo. Aprenderé a separar los negocios del trabajo.
—Me parece bien. No sabría si contarte... —dijo, insegura.
—Dime.
—Parece que un bandido se metió a la casa de Lucas y le dañó todos sus coches. Lo extraño es que no se robaron nada.
Casi me eché a reír.
—¿No supieron quién fue?
Claro que Lucas supo que fui yo.
—No, Lucas dice que no sabe quién fue.
Eso me pareció extraño. ¿Por qué no me delató o me demandó sabiendo que fuimos Paola y yo quienes le dañamos todo eso? Definitivamente Lucas es muy extraño. O quizás aún no lo ha hecho, pero lo hará. Sé que lo hará.
—Entonces te dejo, tengo que salir con Lolita, tenemos cita en el salón de belleza —me dice.
—Okay, mamá, cuídate.
Colgué.
Entré a la habitación nuevamente y me dirigí a buscar las cosas de baño. Tomé una toalla, un sombrero, y me puse un bikini. Me apetecía bañarme en el mar y estar un rato allá mientras Paola despierta. Tomé mi bolso playero con un libro y salí.
Elegí sentarme en una silla playera con sombrilla. Es casi mediodía y hay mucho sol. Nadé en el mar un rato y luego pedí algo para almorzar de una vez. Me siento relajada, no puedo negarlo.
—Hola, de nuevo —Leo aparece en mi campo de visión. Solo lleva un short playero y va sin camisa.
—Hola —sonreí.
—Te levantaste temprano para la noche que tuvimos.
Sentí que me ruboricé. Casi no me acuerdo de anoche, espero no haber hecho algo vergonzoso.
—Sí, casi no estoy acostumbrada a fiestas y menos a levantarme tarde.
—¿Qué lees?
Miró mi libro.
—Ah... un diario.
—Alejandra Pizarnik, vaya.
—¿La has leído?
—Algo... es muy triste, sí.
—Algo —respondí.
—¿Paola?
—Dormida, creo que ella se levantará hasta la tarde.
—¿Entonces qué hacemos mientras tanto?
—Hmm, no lo sé... disfrutar de la playa.
—Me parece bien.
LUCAS
Dios, qué dolor de cabeza tengo. Desperté con la rubia a mi lado; tenía su brazo alrededor de mi cintura, y se lo quité. Necesito irme de aquí antes de que esta chica despierte. Busqué mi ropa y me la puse; antes de salir por la puerta, me llegaron varios mensajes de mis amigos. Los revisé y el corazón me empezó a latir más aprisa. Sentí rabia, mucha rabia.
Un mensaje decía:
"Qué rápido te olvidó tu ex, amigo. ¿Ves? Así son las mujeres."
Lusiana estaba en una playa con un hombre. El tipo la tenía de la cintura, y ambos sonreían para la foto. Me quedé de pie porque no podía creer lo que veía. ¿Esa es Lusiana? ¿Por qué se ve diferente? Su cuerpo, que solo era mío, ahora está tocado por otro.
Vamos, Lucas, no sientas celos, ella no te importa.
¡A la mierda! Claro que me importa. Ella está vestida diferente, parece que se fue de vacaciones a Hawái con ese imbécil. ¿Quién es? ¿Acaso ya se conocían desde antes? ¿Por qué se ven tan bien juntos? Los celos me invadieron. Salí echando humo de la habitación y me dirigí al hotel donde me estaba quedando.
Miré las historias de Paola porque sé que Lusiana no sube nada de esas cosas, y parece que estaban en una fiesta en la playa. Tragos, ella con un chico, Lusiana con ese mismo tipo atrás, tomando y riendo en la barra. Lusiana bailando con ese tipo, brindando y riendo... se ve feliz. Entonces no la lastimé como me hizo creer. Ella se ve feliz sin mí. ¿Entonces por qué me siento mal? Pensé que me amaba.