Anastasia
—No necesitas decir nada más, mañana mismo vamos a comenzar con tu entrenamiento, preparando situaciones afines que puedan presentarte en un futuro no muy lejano, comenzando a lograr que te acostumbres a tu nuevo nombre a una vida completamente falsa —me extiende su mano, y la acepto como gesto de cortesía—Te doy las gracias por aceptar hacer esto Anastasia, no sé qué sería de nosotros si no tuviéramos agentes tan buenos como tú en el FBI.
—No necesita agradecerme por nada, señor, soy yo quien debe agradecerle el siempre considerarme para asuntos de importancia. Trabajaré de la manera más pura para que todo esto vaya según lo planeado.
—Anastasia querida, si hay algo que debo recomendarte desde este momento...
—Dígame, lo escucho —lo invito a seguir hablando.
—Recuerda que todo lo que vas a vivir estos meses es una cruel mentira, nunca mezcles tu vida personal con esto o confundas quién eres en realidad con quién finges ser. Sé que eres una agente extremadamente profesional, pero, nunca está demás poder darte un par de consejos que pueden servirte. No confundas tus sentimientos, aunque parezca imposible, nunca dejes que los sentimientos condicionen tu forma de actuar. No necesito que pierdas la cabeza y arruines tu vida enamorándote de un mal hombre como lo es Rhett Catalano, siempre mantenlo en la mira, sin embargo, nunca se te ocurra sentir compasión por él...Una vez que sientas compasión, créeme que ya no podrás volver a atrás. Piensa en lo que te digo y mantenlo presente. Y por favor, revisa estos documentos.
Con rapidez, tomo la inmensa carpeta que seguramente estará llena de información que necesito memorizar.
—Tomaré en cuenta sus consejos...Lo veré mañana —me despido, abandonando su oficina y me detuve cuando noté a alguien frente a mí—. Oh, Daimon...Hola.
—Escuché que el jefe quiere que vayas de infiltrada a la cosa nostra americana, a la mismísima mafia de los Catalano...—me encontré con Daimon Hobbs, el único hombre que provocaba que me sonrojara cada vez que estaba cerca—. Pensarás que perdió la cabeza, no obstante, la verdad absoluta es que no hay nadie que pueda hacerlo como tú. No confió en nadie más que tú para hacer este trabajo, y creo que el jefe piensa igual.
—Fue difícil tomar una decisión al respecto, considerando el gran peligro que significa involucrarme en algo como esto...No obstante...—sonrío imaginando que él pensará que soy una loca por aceptar semejante idea. Me quedo en silencio observando sus preciosos ojos verdes que logran distraerme por completo, y ese bien peinado cabello n***o que complementa su atractivo rostro.
—Aceptaste, Anastasia, eso es mucho más que obvio. Todos aquí te conocemos a la perfección y sabemos que no hay nada que disfrutes que la adrenalina y el grave peligro —suelta una pequeña risa al mismo tiempo que trabaja en su escritorio—Lo único que puede desearte es la mejor de las suertes, y te pido que por favor cuides de ti misma. Y si necesitas ayuda y te encuentras en un grave problema, llámame y estaré dispuesto a ayudarte, no importa lo que sea.
Trato de no sonrojarme al escuchar sus palabras puesto que no quiero avergonzarme. No puedo actuar como una niña que se emociona al ver al chico que le gusta.
Daimon es como mi amor platónico, o también puedo definirlo como el hombre por el que me siento atraída desde hace un tiempo. Lo conozco desde mi primer día dentro del FBI, y a pesar que siempre se comporta demasiado considerado conmigo y me ayuda en más de lo que debería, nunca me ha dado una mayor señal. Me gusta, y tan solo una vez lo he visto con pareja y eso fue hace varios años. Me apenaría confesarme y que él no sintiera lo mismo, es que el amor nunca ha sido una de mis mayores prioridades. Al contrario, es algo que espero encontrar en algún momento y si no es así, me conformo con la vida que tengo ahora.
—Gracias por el apoyo, Daimon, solo que es una pena que tenga que empezar con la misión dentro de una semana...Hubiese deseado tener más tiempo para despedirme de todos ustedes, es que voy a ausentarme por varios meses —dejo salir un suspiro.
—Es por eso que quiero disfrutar contigo estos días...Te aprecio mucho y lamento no habértelo demostrado nunca, así que por favor acepta salir conmigo mañana en la noche.
El nerviosismo me invade y con un poco de valentía consigo decir:
—Está bien, Saldré contigo, Daimon.
Esa misma noche mientras me arreglo para salir a la cita, sé que no es justo que trate de salir con él en este momento y establecer una relación que vaya más allá de los límites de una simple amistad.
Sé que él es demasiado bueno como pra que lo arrastre a la mierda que estoy a punto de hacer.
Y con el corazón partido en mil pedazos, sé que lo mejor es no presentarme a cenar con él esa noche.
Porque no voy a ser responsable de su muerte cuando me convierta en una persona que no existe.
Porque si permito que el capo de la mafia asesine a alguien por este plan desquiciado, juro que seré la víctima perfecta.
Pero juro que nadie más que yo pagará las malditas consecuencias.
Rhett
—Ariadne, si no te diste cuenta ya, estamos a punto de caer en la ruina...Todos esos pésimos abogados no hacen nada más que arruinarnos y no hemos conseguido encontrar a una solo que nos ayude a salir adelante. Por eso, quiero que seas tú misma quien se encargue de llevar nuestro caso a la firma de abogados Steam y que contrates a un abogado de alto nivel mañana mismo y lo conviertas en nuestro avogatto de confianza —le menciono a mi hermana mientras ambos bebemos unas copas de ron—. Más te vale conseguir alguien que esté a nuestra altura será tu trabajo, que quede claro...Debes tomar en cuenta que quiero que este avogatto venga a vivir con nosotros y no perderlo de vista en ningún momento por si se nos llega a presentar algo. Es importante que consigas a alguien en quien podamos confiar.
—¿Algún requisito en especial? —Me pregunta riendo en voz baja. Arregla su cabello n***o y lo sujeta en una coleta alta—. No quiero cometer errores, así que más te vale que me lo digas todo sin rodeos.
—Quiero alguien que conozca de derecho penal a la perfección, alguien que luzca lleno de confianza y que no tema en introducirse en este mundo...No quiero cachorros asustados que salgan huyendo cuando los vea —le sonrío—. ¿Acaso ya no tienes que irte a recoger aquella carga de cocaína en el puerto? Más te vale que hagas tu trabajo bien, o de lo contrario me harás perder cientos de dólares y te haré pagar por ello. Si este abogado comete algún tipo de equivocación y eso nos compromete de cualquier manera, voy a ser que pagues por eso. No porque seas mi hermana menor voy a darte un castigo más ligero que a los otros.
—Ni siquiera porque soy tu hermanita pequeña dejas de ser un hijo de puta...Y sí es cierto que ya debo irme —se puso de pie—Pórtate bien, no deseo llegar a casa y ver que lo pusiste todo de cabeza una vez más. Cumpliré con todos tus requisitos y verás que conseguiré al mejor abogado de todo este maldito país.
—No pienses que voy a hacer lo mismo que aquella vez...—es lo último que alcanzo a responder, ella se aleja y desaparece de mi vista. Recuerdo que la última vez que Ariadne me dejo solo en casa, me encargué de probar cada una de las drogas que teníamos en casa y eso me saco de mis cabales por completo, además que invité a un montón de mujeres para hacerme compañía. Lastimosamente una de ellas intentó cruzar medidas y estuve a punto de ahorcarla, lo hubiera hecho si Ariadne no hubiese interrumpido en este jodido instante.
Permanezco en mi oficina haciendo un par de cálculos para poder estimar el ingreso que iba a recibir este mes gracias a todas las cargas que estaban por llegar, es verdad que tenemos un contador de confianza que se encarga de eso, no obstante, siempre procuro hacerlo por mi propia cuenta con antelación para evitar que algún imbécil quiera verme la cara y termine robándome. Pese que hace tan solo un mes y medio me convertí en el capo de la casa nostra americana, o también conocida popularmente como la mafia estadounidense, hacer aquello me ha evitado varios problemas. Cuando mi padre solía ser jefe de la mafia, en ocasiones se tomaba el trabajo muy a la ligera y eso le llevo a verse involucrado en demasiados conflictos. Es una lástima que haya malgastado su tiempo como jefe de la mafia, puesto que ahora que yo he tomado el cargo nada va a ser lo mismo que antes.
—Katherine...Me pregunto qué te trae por aquí esta vez —esbozo una sonrisa en cuanto observo entrar a la preciosa rubia a mi oficina. Ella menea sus caderas, se acerca a mí y se sienta en mi regazo.
—¿Tengo que tener una razón para visitar a mi novio? —Pobre niña inocente, piensa que al estar con ella no tengo a nadie más esperando por mí cada vez que voy a un lugar diferente—. Ha pasado más de una semana desde que nos vimos y no he recibido ni una sola llamada de tu parte, déjame decirte que eres un maldito desconsiderado.
—Ten cuidado con lo que dices, Katherine. No pienses que porque existe un poco de confianza entre nosotros puedes tratarme como se te venga en gana...Te he mencionado más de cien veces que ahora que todo esto me pertenece las cosas han cambiado entre tú y yo. No puedo definir lo que ha habido entre los dos, si es que puede definirse como algo en concreto...
—Rhett Catalano, no te atrevas a decir que estás pensando en dejarme cuando he sido la única mujer que te ha apoyado en las buenas y en las malas —frunce el ceño cruzándose de brazos.—Cariño, no pienses en actuar como un imbécil mal agradecido.