•Narra Owen•
—¡EMILY!—grito sin darme cuenta por el mal sueño que acabo de tener —no es real —exclamo pasando mi mano por mi rostro.
Niego con la cabeza y observo a mi alrededor, me doy cuenta de que otra vez me quede dormido en el mueble esperándola.
«Es de noche ¿Qué hora es?»
Me siento de inmediato y cojo mi celular de la mesa de centro. Son las 11 de la noche y Emily no regresa. Se supone que ya debería estar aquí, eso me preocupa.
Comienzo a caminar de un lado a otro y ella no responde.
—¡Carajo Emily! —busco su agenda en la mesita de noche en su habitación y visualizo los números de sus compañeros. Ella me dijo que estaría con Raúl su compañero con quien ha venido realizando el proyecto.
Encuentro una sola persona con ese nombre así que imagino que es él. Lo marco inmediatamente y me contesta.
Me responde y parece ser que está ebrio, le pregunto sobre Emily y me dice que hace un par de horas ya se fue.
«¿Con quién se fue?» me pregunto y también se lo cuestiono a él. Pero no sabe nada al respecto.
Cuelgo enojado, ella de seguro esta ebria.
—¡Maldición! —me altero y no sé que hacer, ella cuando está mareada es completamente vulnerable, recuerda su doloroso pasado.
En Japón hubo varias veces que brindamos en casa, y ella solía derrumbarse por todo lo sucedido, no me imagino como debe estar en este preciso momento. Mi corazón se acelera de angustia.
—¿En dónde te metiste? Es peligroso.
Alisto mi chaqueta y decido esperarla afuera del edificio, quizás ella aparezca en algún taxi.
Ha pasado una hora y esto me está impacientando, es media noche y sigo inundando de llamadas a su celular. Decido llamar a su amiga Ruth que es a más allegada a ella, sin embargo, me confirma que no ha hablado con Em desde ayer.
No puedo estar tranquilo, esto no está bien.
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°Narra Oliver°
Tiro una carcajada al ver el rostro gracioso que acaba de poner debido a mi burla.
—¿Qué-que estás diciendo? —me responde, yo la sostengo del brazo y de un jalón la recuesto sobre la cama, y me posiciono encima de ella sosteniendo sus dos brazos.
—Cómo te dije ¿Quieres que te lo haga recordar? —ella ni siquiera pestañea, su rostro es de confusión.
Se torna de un color rojo intenso y yo le sonrío pícaro.
—¡No bromees con esas cosas! —me grita con su rostro fruncido y me empuja.
Le dejo hacer lo que quiere y me le quedo admirando en silencio recostado en la almohada con mis manos detrás de mi cabeza, en tanto ella recoge sus ropas como una bala y corre hacia al baño desesperada.
«¿Se recordará de todo lo que sucedió ayer?»
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FLASHBACK
Emily, está aferrada a mí, mis lágrimas caen por su inesperado comportamiento. Llego a mi habitación y la recuesto suavemente en la cama, me quito el saco posicionándolo a un lado, me arrodillo a su lado y sostengo su mano observándola.
—Emily… —mi voz se entrecorta —perdóname, Emily… —apoyo mi frente sobre la palma de su mano —fui un idiota que no pudo cuidarte a ti, ni a mi hijo —mis lágrimas bañan mi rostro, no me contengo, mi pecho se siente sofocarse —Perdóname, amor…
—¿Oliver? —ella abre apenas los ojos —¿Qué sucede? —niego con la cabeza.
—Nada…
—Amor ya ven a dormir… —acaricia mi rostro —levántate ¿qué haces arrodillado en el suelo? —ella se alza y se sienta al filo de la cama —¿no te sientes bien? —exclama y yo no puedo evitar dejar caer más lágrimas.
Me acerco en mí misma posición a ella, y recuesto mi rostro en sus muslos y abrazo sus piernas.
—Emily… —la presiono con mis fuerzas y siento que acaricia mi cabello. —todo estará bien, verás que estará bien… —siento caer unas gotas sobre mi cuello, alzo mi mirada y ella está llorando. —Emily… —mi corazón no puede con esto.
Sostengo sus mejillas con mis dos manos y limpio su llanto con mis pulgares. Entrelazamos miradas y de repente ella me sostiene también de mis mejillas sorprendiéndome, y jalándome me da un beso.
«Está pasando, ella me está besando. ¿Esto es real? ¿O es un sueño?» Mi rostro pasmado se suaviza al instante dejándome llevar por su acto.
Emily enrolla su brazo en mi cuello y yo me voy levantando poco a poco sin desprendernos de nuestros labios.
Nos dejamos llevar, no decimos ninguna palabra.
Esto es familiar, pareciera que hubiéramos regresado hace 4 años.
Ella va desbotonando mi camisa, mientras estoy encima de ella besándola con lascivia.
«Es bello sentirla otra vez. La extrañaba con todo mi ser.»
Me quita la camisa con lujuria y me posiciona sobre la cama, ella ahora está encima de mí y comienza a desbotonar también su blusa.
—Emily… —la detengo —¿Estás segura? —ella asiente, y pone un rostro que me hace sentir que necesita de mí.
La ayudo a desprenderse de su blusa, y arremete contra mí, otra vez.
No sé que estoy haciendo, pero no me puedo contener a ella. Es Emily y después de tanto tiempo la tengo aquí conmigo. Dejo de razonar por unos segundos, por lo tanto, me dejo llevar por su mirada intensa.
Ella se levanta de mí encima y se comienza a retirar su pantalón de vestir. Emily viene hacia mí y se recuesta en lencería a mi lado.
«Su cuerpo completo es tan hermoso como siempre. No ha cambiado nada» me digo, mientras la fijo como bobo.
La traviesa Emily sostiene mis mejillas de nuevo y me funde en otro beso.
«Esto no está bien, no quiero que sea de esta forma, después de tanto tiempo» analizo las cosas y decido que debo parar.
—Amor —exclamo, y la acurruco con potencia en mi pecho para que se calme.
Y de inmediato se deja de mover, sonrío porque pienso que se quedó dormida. La despego un poco para verificar.
Y si, se acaba de dormir.
—Emily… —niego con la cabeza y ella enrolla sus brazos a mi torso, acomodándose para dormir mejor.
Parece que no olvida el placentero calor de mi cuerpo.
—Mi linda Emily —exclamo tratando de tranquilizar de igual forma mis sentidos.
Cojo la sabana apenas, la cubro y con la ayuda de mis pies me desprendo de mis zapatos. Hoy me tocará dormir con mi pantalón de traje puesto, pero eso no importa, al menos dormiré junto a ella.
Pasaron las horas y el sonido de su celular vibrante me despierta. Me alzo suavemente y sacando el celular del bolsillo de su chaqueta, veo el nombre de “Owen”. Tiro un resoplido.
«¿sigue en contacto con ese tipo? ¿Y por qué la llama a esta hora?»
Aprieto el celular con ira y lo regreso a su sitio.
«Sin embargo, no permitiré que eso arruine este momento.»
De pronto veo que ella se mueve de un lado a otro.
«Creo que me busca»
Veo que se posiciona en forma de feto y comienza a llorar.
—Mi bebe… —sollozaba a ojos cerrados —nuestro bebe Oliver… —el corazón se me encoge en segundos.
Y la idea de cambiarme, se me va otra vez de la mente, y simplemente en silencio me acerco a ella para otra vez abrazarla.
(…)
Mi alarma suena, son las 6 de la mañana el sol, entra con fuerza lastimando mi rostro y giro de inmediato despabilado, para verificar que lo que sucedió ayer no fue un sueño.
Reflejo una sonrisa y me calmo, al ver a Emily en cuerpo real a mi lado.
Me le quedo contemplando, cosa que pienso hacer hasta que se levante.
Fin Flashback
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Han pasado 10 min y no sale. Me levanto de la cama y sacando una camiseta de mi armario me acerco a tocarle la puerta.
—Emily —toco y no responde —Emily… —vuelvo a llamarla e intento abrir sin éxito. Ella le puso el pestillo. Entonces me quedo en silencio y escucho que a lo bajo dice.
“Owen, sí, estoy bien. Ya estoy yendo para la casa, ya te lo explicaré” Escuchar eso me enoja.
«¿Qué significa eso?»
Parece que va a salir entonces a pasos grandes me siento sobre la cama a piernas y brazos cruzados observando su salida. Ella sale me mira inexpresiva y me dice.
—Me voy, lo lamento, por todo —y se va a paso apresurado.
Tiro un bufido, y me levanto a seguirla.
—¡Emily! —sigo sus pasos. —¡Emily! —la alcanzo la tomo de su brazo y al girar a verme. Ella está llorando, pero a la vez me mira con odio.
—E-mi-ly… —me quedo pasmado de su horrible mirada que me apuñala al corazón.
—¿Qué hago aquí?
—Tú estabas…
—No importa como estaba. ¿Cómo te atreviste a hacer esto, sin mi permiso?
—Emily… tú…
—Oliver aléjate de mí, y solo déjame en paz, por favor. —me lo decía casi implorándomelo, y eso termina por romper todo dentro de mí.
Ella se desprende de mí, y se va a pasos veloz.
Mi cuerpo quiere avanzar, pero un imán en el suelo me tiene pegado a peso fuerte.
«Ella, me odia… Emily me odia» paso mi mano por mi cabeza lamentándome.
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•Narra Emily•
No sé, exactamente lo que ha sucedido, pero verlo tan de cerca al despertarme, me hizo recordar todo lo que pase. Por un momento mi corazón revoloteo y eso no está bien.
Mis lágrimas no paran de caer, no las puedo controlar. Espero que, de verdad, me deje en paz y no aparezca delante de mí.
Limpio mi rostro y camino toda la mansión hasta afuera en donde puedo tomar un taxi.
(…)
Llego a mi edificio y Owen está afuera esperándome. Fijo la hora en el celular y son las 8 de la mañana, él ya debió irse a trabajar.
—¿Owen?
—¡Emily! —él viene hacia mí y me abraza. —¿Segura que estás bien? ¿No te sucedió nada? —afirmo, pero agacho mi rostro de inmediato.
—Sí, estoy bien.
—Emily estaba preocupado —me vuelve a abrazar —por favor, sea a donde vayas, al menos dime que no vendrás, estaba por enloquecer.
—Owen… —por alguna razón me siento vulnerable —miento… no me siento nada bien —me rompo.
—Emily… —limpia mi rostro y sosteniéndome de los hombros me dice —entremos conversamos en casa.
(…)
—¡Emily! ¿Cómo lo permitiste? —Owen me reprende como si fuera mi padre mientras estoy sentada en el mueble después de haberle contado la verdad.
Él camina de un lado a otro, sulfurado.
—Lo tengo claro, es mi culpa.
—¡Voy a matar a ese idiota por aprovechado! —pasa su mano por su cabeza varias veces.
—No digas eso, también fue mi culpa.
—¡Sabes todo lo que has pasado por ese tipo!
—Lo sé. Owen… si te lo conté es para desahogarme, no para que me requintes. —él toma un bocado de aire y se pone en cuclillas en frente de mí.
—Lo lamento, Emily —toca su frente —simplemente que me desvele toda la noche, pensando que algo te sucedió.
—Debí mandarte un mensaje al menos, acepto mi equivocación.
—Está bien —acaricia mi cabeza —por favor, cuídate siempre. Sabes que te aprecio mucho y no me gustaría que te lastimen otra vez.
—Lo sé, yo misma me propuse que seguiría con mi VIDA sin mirar nunca más atrás y lo haré.
—Has lo que creas conveniente Emi, yo estaré siempre apoyándote.
—Gracias Owen… —le regalo una sonrisa mientras el timbre suena. Yo ruedo los ojos. —Owen…
—¿Mmmm...?
—¡Ya cásate con esa mujer!, que me va a volver loca. O dile que se mude aquí, así no hace un gran trayecto. —él tira una carcajada y yo me muestro, seria.
Es que nunca la paso bien cuando ella llega con esa prepotencia.
—¿Acaso estás celosa?
—Obvio no… —pellizco su cachete —aunque me gustaría que encuentres una mujer diferente y no ella.
—Sí, es un poco especial, pero cuando la llegas a conocer y pasas tiempo con ella, te acostumbras.
—¡No puede ser!— direcciono mi mano a mi boca —no me digas que tú…
—No claro que no, simplemente digo que ya me acostumbré a su terrible amistad.
—¡Ja! ¡Sí, claro, amistad!
—Ya señorita Emily —revolotea mi cabeza —vaya a darse un baño y a descansar. Es sábado así que creo que se puede relajar. — yo asiento y corro en dirección a mi habitación en tanto Briana revienta el timbre. —¡Emily! —giro antes de entrar —¡Ánimos! —le sonrío.
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°Narra Vania°
Me encuentro sentada con Kenne en los asientos del salón de espera, literalmente estoy temblando de los nervios. Ha pasado dos horas y la siguiente soy yo, calculo que la persona que entro hace media hora ya está por salir.
Estoy demasiado ansiosa, ya conocí a Larry, y para ser sincera, me dejo estupefacta cuando estuvo en frente de mí. Es mucho más guapo en persona que en las fotos.
—Mami —Kennedy me reanima de mi estado tonto —tengo hambe(hambre). Fijo la hora de mi reloj de mano y es medio día.
—Hijo, esperemos a salir después de la consulta y nos vamos a almorzar algo que desees ¿si amor?
—Si —asiente y yo le doy un beso en la frente.
Llaman a mi nombre, y todo mi cuerpo se paraliza. Comienzo por temblar mucho más y el miedo me invade.
«Puedo aún rectificarme» «No, no puedo»
No puedo controlar esta inquietud, me estoy demorando en ingresar. Llaman mi nombre como tres veces, me muerdo las uñas.
Me levanto inhalo y exhalo tranquilizándome, y tomo valentía.
—Vamos mi vida —tomo la manito de Kennedy y decido acercarme al consultorio.
El doctor Larry entra y me saluda muy cortésmente, nos invita a sentarnos.
—Hola de nuevo pequeñín —se agacha y le saca un caramelo de su mandil.
—Gacias(gracias) señor —dice apenas mi niño. Y el doctor le sonríe.
—Bien Señora Torres comencemos —el doctor se alza y toma asiento en frente de mí.
Kennedy está viendo todo el lugar, camina por todos lados admirando cada cosa brillante de metal.
—Hijo, ven siéntate conmigo.
—Tranquila, déjelo que mire todo lo que desee.
—Pero si hace alguna travesura…
—No se preocupe —me hace un gesto amigable.
«Su sonrisa deslumbra ante mis ojos.»
—Está bien —me sonrojo por mi pensamiento.
—Bueno, como le decía —observa los expedientes de sus manos —usted viene aquí para una consulta de ¿Inseminación artificial? —me mira algo sorprendido y me cohíbo.
Parece ser que él nota mi gesto y se disculpa.
—Lo siento, como usted ya tiene un hijo y…
—¡Deseo una mujercita también!. —me adelanto pasmándolo.
—Comprendo… —acomoda los lentes que lleva puesto —¿Y su esposo?
—No tengo… —digo nerviosa.
Él alza la mirada impresionada.
—¿Entonces…?
—¿Doctor, esto es una interrogación de mi vida sentimental? —reacciono a la defensiva, mis nervios me están traicionando, de esta forma no me acercaré a él.
«¡Maldición!» cierro mis ojos y mis labios a fuerte presión, arrepintiéndome de cada mal acto que estoy haciendo.
Lo observo otra vez, y él se encuentra leyendo mi expediente sonriendo.
«¿Qué sucedió? ¿Dije algo gracioso?»
Aprieto mis manos sudorosas, estoy entrando en tensión mucho más. No sé como sociabilizar con él.
«¿Qué debería hacer?»
De repente el grito de Kennedy me alarma, giro de inmediato y acababa de hacer caer un trofeo. Él está sentado en el suelo llorando.
Me levanto con el corazón en la boca y corro hacia él, estoy a punto de auxiliarlo, pero…
—¡Espera! —la mano del doctor sosteniendo la mía, hace que una vibración por todo mi cuerpo me deje lela. —se ha lastimado, yo lo curare —me dice penetrándome con esos ojos verdes
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•Oliver Stewart•
"Lunes por la mañana... "
—Señor Stewart, bienvenido. —el hombre en frente de mí, me estrecha la mano —soy el secretario Clouc, tome asiento por favor. —me dirige amablemente a una silla en la enorme mesa redonda. —en unos minutos el equipo principal estará aquí.
Yo asiento, algo ofendido por el hecho que ellos ya deberían estar aquí.
—Maximiliano —exclamo en tono altivo.
—Sí señor —me responde él detrás de mí.
—¿A qué hora es mi siguiente reunión?
—Dentro de una hora y media, Señor Stewart —yo fijo al hombre y veo que está sudando en frío.
Cruzo las piernas y sonrío, al escuchar que está llamando por el celular desesperado a los demás miembros.
—¡Llegue primera! —escucho esa voz conocida y alzo la ceja —yo giro en la propia silla mirándola y Emily se queda estupefacta al verme en frente de ella.
—¿U-usted es nu-nuestro nuevo socio? —asiento.
—Buenos días, señorita Emily. —observo mi reloj —parece ser que, en esta empresa, les falta profesionalismo y les hacen esperar mucho a las personas. —añado con desdén.
Ella esta sin mover ni un dedo.
Eso es lo que quería lograr…
¿Te quieres escapar de mi Emily?, eso es algo no lo puedo permitir. Sé que no me odias por completo, después de pensarlo tanto, me demostraste mucho aquella noche, por ello haré de todo por reconquistarte lo prometo.
Me pongo de pie de forma disgustada y a brazos cruzados le digo.
—¿Qué hará usted para que no me vaya en este preciso momento?.