Capítulo 5: Primer encuentro.

2139 Words
•Oliver Stewart• Estoy furioso, le acabo de decir a Emily que se venía conmigo, su rostro confundido es claro, pero sin decir más sigo mi trayecto. Traspaso toda la gente que se encuentra bailando, sostenido de su mano en dirección a la puerta sin voltear ni un segundo. Mientras más rápido salimos de aquí mejor —¿¡Oliver a donde me llevas!? —recién escucho su voz en tanto salimos de la puerta. —¡Oliver! Yo sigo mi trayecto sin escucharla. Llegamos a mi auto, la suelto y abro la puerta con mi llave automático. «¡Diablos! También he bebido» me recuerdo. Entonces vuelvo a cerrarlo y me giro para verla, ella está parada lagrimeando y mi pecho se aflige. —¿Emily? —me acerco a ella extrañado. —¡Tu idiota! —doy un salto debido a la reacción de su dedo apuntándome. —¿Qué haces? ¿Me estás secuestrando? Yo me pasmo a sus palabras. «¿Qué cosa está hablando?» —Emily… —intento acercarme extendiendo mi mano y ella retrocede. —¡Usted desconocido! Déjeme en paz. —frunzo el ceño y esta mujer esta totalmente ebria. —tú no eres el Oliver que conozco ¿Quién eres tú? ¿Y qué quieres de mí? Ya estaba comenzando a sulfurarme. —Emily, esta ebria es mejor que te lleve a descansar. —¿Descansar? ¿A mí? Puedo irme sola. —dice y se da media vuelta —por favor, no me siga. —añade y veo que se está yendo a paso lento, yo sonrío. «esta mujer es graciosa» —Me voy, me estoy yendo… —yo niego a su notoria pedida de atención —y ya no aparezca delante de mí, Señor Stewart. —vocifera mientras estoy yendo a paso acelerado detrás de ella. —¿Ahora soy Señor Stewart? —le digo al sorprenderla que la cargo entre mis brazos. Emily abre sus ojos grises tanto como puede. —¡Bájeme, Señor Stewart! —veo su rostro y ya no está llorando, ahora está con la frente arrugada por el enojo. «¿suele cambiar tan rápido de ánimo? ¿Cuándo esta ebria?» —¡Dije que me baje! —palmotea mi pecho y yo sonrío con sarcasmo. —Por supuesto que NO. No te dejaré ir en este estado, Emily. —me pongo serio, me acerco a los taxis estacionados fuera del Club y la posiciono dentro en tanto ella se resiste un poco. A los segundos se calma y aprovecho en sentarme a su lado. —Señor conductor, no maneje —comienza a hablar avergonzándome —porque este hombre me está secuestrando. —El conductor voltea sorprendido y yo le niego con la cabeza. —Es mi esposa y se pasó de copas. —Emily me visualiza aniquilándome. —¡No nos llegamos a casar! —añade. —Éramos prometidos. —contra ataco y ella cruza los brazos como una niña malhumorada —Éramos PROMETIDOS, señor —recalco viéndolo porque su rostro me incriminaba como sospechoso. «no sé, porque le tengo que dar explicaciones al chofer.» frunzo el ceño ya cansado mientras traspaso la palma de mi mano por mi rostro para no enloquecer. —Señor, siga, por favor. —Le dirijo y le doy la dirección de mi casa. Me quedo viendo a la ventana inhalando y exhalando por el bochorno que tuve hace unos momentos. Giro mi vista hacia Emily, y veo que está cabeceando. Me bufo de lo graciosa que se ve, sigue siendo tan tierna como antes. Me acerco lentamente a ella, sostengo su cabeza con cuidado y la posiciono en mi hombro. ******************** ~Tiempos distintos~ °Larry Grant° —Amor… ¿Hoy no me llevarás a hacer compras? —Me dice Sony mientras estoy sentado en la orilla de la cama, ella viene detrás, besa mi respaldar y masajea mi pecho abrazándome. —No lo creo, Sony. Tengo muchas cosas que hacer, tengo citas ya programadas. Toma —le doy mi tarjeta negra y le brillan los ojos —si quieres, utilízalo a tu antojo —digo por último y me levanto desprendiéndome de ella. —¡Gracias! —exclama mientras me voy desnudo al baño a darme una ducha. Me quedo unos minutos bajo el agua y me recuerdo del lanzamiento de ayer, por lo cual vi sin querer y apareció ella. —Emily regreso —sonrío con sarcasmo y golpeo la pared. —siento ira, nostalgia y confusión. Desde la última vez que la vi en esa cama de hospital, me di cuenta de que de verdad moría de amor, como un loco por ella. Quería despedazar a quien sea que se me cruzase tan solo por el hecho de verla en ese estado. Me dolió con toda el alma ver que perdiera a su bebe, verla sufrir me lleno de miles de sentimientos. La mantuve al tanto de la salud de Oliver, hasta que se mejoró y ella sola comenzó a ir a verlo. Nuestra relación ya no era la misma, ahora había un abismo entre nosotros, si cruzábamos palabras simplemente era por compromiso. Todo aquello me dolía, pero debía aceptarlo, sabía que todo eso pasaría algún día. Hasta que de repente Emily, un día desapareció no vino más al hospital. Desde entonces decidimos trasladar a Oliver a mi Clínica, quería tenerlo en observación yo mismo, él había entrado en depresión. A pesar de las indiferencias que habíamos afrontado, él seguía siendo mi mejor amigo, por ello jamás lo iba a abandonar. Mi alma estaba partido en dos. Sufría nostalgia por ambos, ellos se amaban y perfectamente sabia el hueco que les había quedado con todo este desastre. Comprendí por qué Emily se fue, ella necesitaba salir del infierno a la cual le habíamos metido, desde dentro de mí, le deseé lo mejor del mundo para ella. Tengo que confesar que fue muy difícil para Oliver desde que desapareció, en cuanto podía tiraba lo que se le encontraba a su paso, adelgazo por no querer comer, y era demasiado hostil con todo el mundo y hasta consigo mismo. Por cuatro meses estuvo en esa misma posición, hasta que al fin se recuperó y acompañándolo al lecho de su bebe, él se arrodilló pidiéndole perdón por su ineficiencia de no salvarlo. Después de ello, él fue cambiando poco a poco con los años, pero de una forma muy abrupta, quiero decir, ya no era el tipo malhumorado, ahora tenía más paciencia y trataba de tener una mejor vida con las personas alrededor. Sin embargo, nunca se detuvo en buscar a Emily, todos los meses se tomaba una semana para ir a los lugares donde la habían visto “supuestamente” Incluso le dijeron que había avistamientos de ella en el cementerio. Él se pasaba horas frente la tumba de su hijo, esperando por ella. Definitivamente ante ese amor, sentí que perdí, nunca pensé que Oliver pudiera hacer tanto, por un momento sentí lástima, pero por otro me sentí orgulloso, porque estaba luchando por lo que amaba, y no era un tonto como yo, que siempre le dio vueltas al asunto y no fue directo al punto. Ayer, mientras hacia mi recorrido por el hospital, su voz me atrajo de inmediato a la televisión de la sala de espera. No podía creer que seguía siendo casi la misma, tan directa y seria. Se veía tan viva y recuperada, ya no era la misma Emily palidecida por la depresión. Mi corazón tan solo al haberla escuchado y visto por unos segundos, se desenfrenó, significaba que aún no la olvidaba. Hice todo por hacerlo, lo juro. Desde que ella desapareció, tampoco la pase bien, traté de formalizar con las mujeres con quienes salía, pero aun así me sentía vacío, no sentía aquella química que sentí con Emily que me llenaba. Varias veces me inundé en alcohol, culpándome por lo que le hice y pensando en el amor no correspondido que tuve por ella. Mi mundo es un infierno hasta ahora, soy el Larry de antes, el de la universidad, a quien todas usan. ¿Pero qué puedo hacer? “DINERO” y “LUJOS” es lo único que puedo darles porque otra cosa no me nace. Siento que solo soy un cascarón vacío. —¿Amor… puedo bañarme contigo? —Sony se acerca desnuda delante de mí y entrelaza mi cuello. —Lo siento, se me hace tarde —la desprendo y me dirijo a cambiarme. (…) Me estaciono en frente del hospital, donde siempre solemos dejar nuestros autos. Salgo, aseguro las puertas y con mi saco en brazo y mi maletín, camino para cruzar la calle, cuando de repente —¡Kennedy! —escucho a una mujer gritar, volteo y veo a un niño, corriendo justamente en dirección a la pista donde yo también estoy por cruzar. Giro y veo un auto venir desde lejos a velocidad. «¡Demonios!» —¡Kennedy detente! —vuelve a gritar su madre mientras viene corriendo por detrás. Actúo de inmediato, y corro a su dirección para cargarlo antes de que suceda un accidente. —Te cogí pequeño travieso —él me mira confundido con esos ojos grises que me hace recordar a alguien. —Gracias, Señor, se lo agradezco —la mujer está agitada y encorvada sosteniéndose de sus rodillas recuperando aliento. —No hay de que —le respondo y luego me dirijo al pequeño —no vuelvas hacer eso a tu madre, cuando ella te suelte un segundo debes permanecer a su lado, sino estos autos —le señalo uno que esta a unos metros —te golpeara y saldrás herido ¿No quieres estar mucho tiempo en cama no? —No —dice negando con la cabeza algo asustado. —Kenne —ella se levanta y me mira al rostro. Su expresión cambia. —¿Sucede algo? —le pregunto debido a su extraño comportamiento. —No, no es nada —agacha la mirada —de verdad, le agradezco que haya detenido a mi hijo —repite sin mirarme, pienso que está nerviosa por la situación. Ella estira sus brazos y yo le entrego al niño. —Cuídate Kennedy —sacudo su cabeza —ya sabes, haz caso a mamá y nunca te alejes de ella —le advierto y él me asiente. Le sonrío a la mujer y… —Con su permiso —le digo y sigo mi trayecto. Mi día transcurre, como lo habitual, tengo tantas cosas en la cabeza que no me detengo a pensar en nada. Ya he pasado varias citas y esta es el ante penúltimo, al menos así ya puedo irme a tomar un receso. Veo el expediente de mi siguiente paciente y la foto que está en la hoja, es de esa mujer, la de hace unas horas. Me quedo extrañado, quizás por eso se sorprendió, porque yo era su doctor. Pasan los minutos y ella no aparece, lleva 10 min de retraso para ser exactos. Estoy a punto de levantarme y tocan a la puerta. —Pase —exclamo y ella con su niño entran tímidamente. —Bienvenida Vania Torres —la recibo sonriente. ********************* •Oliver Stewart• Llegamos a mi Mansión, Emily sigue dormida, le hago una ceña de silencio al conductor, saco mi billetera, le pago y despacio la cargo entre mis brazos. —Gracias —asiento, mientras me dirijo con mi paquete en brazo hacia la mansión. De pronto, ella abre sus enormes ojos —¿Ya nos vamos a dormir amor? —me dice apoyando su mano en mi mejilla y se me detiene el palpitar. —debemos dormir temprano, porque en la mañana tenemos que ir a trabajar a la empresa —recalca y mis ojos se me inundan recordando esos momentos. —Amor… Sigue descansando, ya llegaremos a la habitación. —Está bien —se acurruca en mi pecho, y no puedo calmar esta sensación de alegría de sentirla tan cariñosa y este pesar de que solamente es el pasado que está recordando. «¡Diablos! ¿Qué hago con mis sentimientos que me están matando?» ********************** "En la mañana siguiente…" °Emily Wilson° Mi boca la siento completamente seca, la abro y la cierro muchas veces, tengo un malestar inmenso que me quiere matar. —Ay… mi cabeza —exclamo. Me giro con todo mi cuerpo de costado y abro mis ojos lentamente. —Buenos días —Oliver recostado en su brazo, me contempla tan atento a torso desnudo. —¿¡Qué diablos hice ayer!? —exclamo sentándome en un solo movimiento con mi corazón acelerado. —Emily —giro a verlo —¿Quieres que te lo haga recordar? —me alza esa ceja avispada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD