Capitulo 4: Vania Torres/ Amor de madre

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•Narra Vania• —Kennedy —me encuentro agachada a su tamaño mientras los sostengo de sus pequeños hombros —mami viene más tarde por ti ¿sí? Pórtate bien hoy en la escuela. —Si, mami. —le doy un beso en la frente, y él se va en dirección hacia la profesora para que los lleven adentro con sus demás compañeritos. Respiro hondo cuando desaparece de mi vista y hoy, como tantos días me voy caminando a casa mientras medito cada cosa equivocada, que he venido haciendo durante toda mi vida. Dicen que cuando decides mal, todo regresa a ti, y, es verdad, porque lo viví en carne propia. Soy de un pueblo pequeño llamado Moab en el estado de la Utah. Vivía con mis tíos hasta los 23 años, fueron ellos los que me criaron desde que mi madre falleció cuando yo tenía solo 13 años. Durante todos esos años les ayudaba con su pequeña tienda para poder sobrevivir. Siempre fuimos de bajos recursos, pero mis tíos que eran para mí como unos padres, trataban de hacer lo posible para que no me falte nada, sin embargo, no era lo suficiente como para poder estudiar, así que no tuve ningún estudio superior después de la escuela. Es por ello, que siempre daba todo de mí para trabajar en lo que sea y así de esa forma ahorrar para algún día poner una tiendita más grande y dedicarme solo a ello. Hasta que un día, todos mis planes cambiarían, un hombre muy atento y caballeroso se acercaría a mí. Mauricio era una persona que trabajaba arreglando autos, un mecánico. Me enamoré y después de meses de relación, me pidió ir a vivir con él a New York. Eso definitivamente era algo muy bueno para mí. New York es una ciudad enorme y de varias posibilidades, entonces mis ilusiones crecieron sin imaginar las cosas terribles que afrontaría después. Escogí un mal hombre, su actuación no le duro mucho. Dejé a mis amados tíos por él, pero lo único que encontré de su parte fue terror. Era un hombre demasiado calculador y explosivo, de cualquier cosa que no le gustaba se iba a las manos. Soporte todo eso por un año y cuando me había decidido a dejarlo, me di cuenta de que estaba embarazada. Llore demasiado, al fin, iba a tener una familia. Mauricio cuando se enteró, me dijo que cambiaría, que nunca se iba a portar de igual forma otra vez, y diciéndome que me amaba como siempre, caí de nuevo a sus brazos. No obstante, todo fue mentira. Los meses pasaban y aunque mantenía mi barriga ya crecida, el desgraciado siempre me lastimaba. La última vez que lo vi y que fue la última vez también que me tocara, fue aquel día, aquel día, donde como un animal me arrastro por toda la casa por haberle manchado descuidadamente su camisa. Al darnos cuenta de que comencé a sangrar, mientras me encontraba en el suelo, él se asustó y de inmediato me llevo al hospital. Posteriormente de horas de parto, me darían la noticia que mi bebe había fallecido. Me quería morir en ese momento, no podía pensar en nada, que no sea, en querer matar a ese tipo. Estaba vulnerable y sabía que las cosas iban a volverse de mal en peor, mis sentimientos estaban entreverados, tenía miedo, angustia, pena y odio. Hasta que un doctor vino a hablar conmigo y con palabras precisas a lo que necesitaba, acepte. Sabía que el idiota de Mauricio no haría nada por darle un buen entierro a mi bebe, me lo demostró cuando entro a verme y dijo “Bueno el destino quiso que no viviera” sin ningún tipo de remordimiento. La rabia me invadía entonces pensándolo por un par de horas, decidí aceptar la propuesta de que el cuerpecito de mi bebe, se lo dieran a aquella familia rica que lo necesitaba. En ese momento, aún no comprendía nada, pero el doctor dijo que después me daría los datos para que cuando yo pueda, vaya a visitar a mi bebe en el lugar de su lápida. Con mi corazón en un hilo recibí el dinero por mi bebe y mi libertad. Mi corazón estaba destrozado, no sabía si había hecho lo correcto, pero lo importante es que él iba a descansar en paz en un tranquilo lugar. Jamás en mi vida, olvidaré a mi hijo entre mis brazos y juraba que algún día ese tipo me las pagaría. Después por la noche, la enfermera me dijo que una mujer quería hablar conmigo, tímidamente le concedí el permiso. Tenía curiosidad ahora de quien me buscaba. Es cuando conocí a Devorah, y al final, me propuso lo de cuidar al bebe. Las cosas en mi cabeza se tornaron más confusas. Pero decidí aún así, aceptar estar bajo su protección. Al rato, me trajeron al bebe y me enamoré en segundos de él. Le pregunté que había sucedido, y que porque ese bebe no tenía mamá, ella solo me dijo que eran cosas que no debía saber, que simplemente cumpla con mi trabajo y todo entre las dos iría bien. Sin más información, cuidé del niño esos días en el hospital y me informaron que a mi hijo ya lo habían llevado a enterrar, pedí el nombre de la familia mediante el doctor, pero al parecer se lo habían prohibido “Lo lamento” fueron sus palabras. Eso me hizo sentir muy triste y comencé a sospechar cosas extrañas. Devorah alejo a Mauricio de mí, movió personas y lo metieron a la cárcel por maltrato. Ella decidió hacerlo, ya que de esa forma también él se callaría y no diría nada respecto de nuestro hijo fallecido. El bebe que ahora tenía a mi cargo se había vuelto mi hijo oficialmente, como kennedy Torres. Devorah ayudo para que movilizaran rápido los papeles de su partida de Nacimiento. A las dos semanas me trasladé a Washington en una casa a mi nombre que Devorah había solventado. Vivía tranquila con mi Kennedy, hasta que llegaría el día, que la reconocería al verla en la televisión. El Noticiero retomaba “el caso de los Stewart”, en donde salía la foto de ella y su familia. Decían que su hijo había sufrido un accidente con su prometida y que el bebe había fallecido. Salieron también sus fotos en los periódicos, pero eso solo fue dos días, porque drásticamente todo respecto a ellos desapareció de la tv y de los diarios. Poco a poco iba comprendiendo muchas cosas, entonces me puse a investigar, por mi propia cuenta. Es así, que descubrí que ese día que di a luz, ellos también se encontraban en el mismo hospital y que su bebe supuestamente también había fallecido. Me quería dar algo, había descubierto algo inmenso y terrible. Lo peor de todo era que yo formaba parte de esto sin saberlo, esto era un crimen, era una aborrecía. ¿Cómo pudo hacerle esto a esa mujer? Desde entonces cuando ella venía de visita, yo siempre fingí en no saber nada. Devorah siempre me recalcaba que debo ser muy cuidadosa con lo que hago, no sabía si era una advertencia o una amenaza. Me puse en el lugar de Emily, imagino como habrá sufrido de igual forma, viendo a mi bebe pensando que es suyo, sin vida. Mi corazón no se sentía tranquilo, por lo tanto, a escondidas de Devorah, siempre les mostraba a Kennedy una foto del periódico que había guardado en una pequeña mica. Durante estos 4 años, siempre se lo enseñé, y le he dicho que “Ese tipo tan guapo es su papá” “Y que esa mujer tan bella, es su otra mamá”. Sé que ahora él no entiende mucho, pero al menos ya los reconoce y eso es mi propósito. No pienso quedarme sin hacer nada, durante este tiempo me ha servido para prepararme y seguir con mi plan. Me he vuelto una mujer más fuerte y ya no soy temerosa, ya no tengo miedo de que el mundo se venga en contra de mí, o que Devorah me ataque con todo lo que tiene. Hoy 3 de Agosto me voy a New York, sé que Devorah viene los fines de mes, así que no me preocupo de que ella se aparezca en Washington. Averigue lo último de Emily, pero no encontré algo sobre su paradero actual. Investigue sobre Oliver y era una persona imposible de concretar una reunión casual, pues es alguien muy importante. Entonces encontré a la persona indicada, que es muy allegado a él. El señor se llama, Larry Grant, trabaja en una clínica en la cual podría acercarme como una paciente. No importa todo lo que arriesgo, pero haré todo lo posible para regresar las cosas en su sitio y enmendar así, mi error. Amo a Kennedy con todo mi ser y lo devolveré con sus padres, de donde nunca se debió separar.
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