•Narra Oliver•
"Un día antes del encuentro…"
—Señor usted no puede hacer esto… —mi secretario me persigue ofuscado mientras tomo asiento a piernas cruzadas frente mi escritorio y cruzo mis brazos ya hostigados de sus sermones.
—Basta, Maximiliano —decido calmarlo, después de 5 min en lo mismo. —respira un poco y al menos toma asiento.
—Pero señor, esto es una locura, ¿Cómo es posible que usted siendo el Ceo puede presentarse en una exposición? Además, eso es lo de menos, usted ya tiene programado un viaje de negocio muy importante en Alemania, para el día de mañana, la agenda esta organizada desde el mes pasado, todo está minuciosamente concreto.
—Simplemente postérgalo —retiro un puro de mi cajón e inicio a fumarlo.
Maximiliano parece que se quiere arrancar los cabellos debido a mi actitud.
Él lleva trabajando conmigo desde que Emily se fue. El género no es lo importante, ya sea hombre o mujer, que sea una persona competente me basta. Y no me equivoqué desde que lo escogí, ha sido totalmente mi gran apoyo en todo momento.
Él se volvió mi amigo y mi fundamental mano derecha.
—Señor Stewart, se lo pido, piénselo otra vez, me esforcé mucho estas últimas semanas preparando este esperado encuentro. — lo fijo, tiro un resoplido, me levanto de mi asiento y me direcciono por su lado mientras él me sigue con la mirada.
— Maximiliano, yo confío en ti —palmoteo su hombro —entonces te asigno como mi representante oficial, mándame a la asistente Emma para que te reemplace por estos días que estarás de viaje —le digo muy seguro de mi decisión y sigo mi trayecto.
—¡¡Señor Stewart!! — exclama alterado.
Yo sonrío ignorando su nerviosismo y…
—Buen viaje Maximiliano —exclamo metiendo mi mano a los bolsillos en tanto salgo de mi oficina.
«Lo siento por ti, Max, pero no pienso perder esta oportunidad de volver a ver a Emily, POR NADA DEL MUNDO»
A la mañana siguiente…
Abro mis ojos y me quedo viendo hacia la ventana, dónde entra la luz del día directamente a mi rostro.
«el cielo hoy es gris parece que lloverá.»
Me giro y me quedo mirando al techo, paso mi brazo por mi frente y me seco el sudor.
Hoy como otros días, Emily reaparece en mis sueños, está vez soñé que con ella y mi hijo, disfrutábamos juntos en un parque. Todo era tranquilidad, era paz.
Estos tipos de sueños son los que más odio, porque me destroza el alma y no puedo dejar de sentirme apenado y culpable por no tenerlos a mi lado.
Si tan solo hubiera prestado más atención aquel día, ella y él… estuvieran aquí conmigo…
La nostalgia me quiere invadir, pero esta vez no lo permitiré, paso mi mano por mi rostro para terminar de despertarme y me alzo rápidamente.
«Hoy debo estar con el mejor semblante para volver a verla.» Me animo a mi mismo, mientras me dirijo a darme un baño para relajarme unos minutos bajo del agua antes de ir a la empresa.
Emily, sigue tan bella como siempre, mi corazón se aflige. Ha pasado tanto tiempo y al fin después de haberla buscado tanto, la volveré a ver en persona.
No me importa lo que haga, o que reglas deba romper, pero definitivamente tengo que ir por ella y recuperarla.
(…)
—¿Emma estas lista? – veo a mi asistente entrar a primera hora muy alegre en la oficina.
Emma lleva trabajando medio año para nosotros y aunque es una persona algo extrovertida, es muy audaz en su trabajo.
—Si, señor. —asiente con todas las ganas.
—Me alegra que te sientas en capacidad Emily —le digo y alzo la mirada avergonzado, por lo que acabo de decir.
—Señor, ¿Cuánto tiempo más seguirá confundiéndome? Soy Emma, con doble “m” y termina en “a” —me dice articulando muy bien cada sílaba y yo tiro una pequeña carcajada.
No puedo negar, que la he confundido varias veces, y no solo a ella, si no, a varias de mis asistentes. Creo que la extrañaba mucho, que mi costumbre, no se me iba, incluso hasta ahora sigo cometiendo el mismo error.
—Lo lamento Emma, sabes que tengo mucho en mente y se me cruzan los nombres.
—Bueno, solo se lo dejo pasar porque es mi jefe al que admiro mucho. —me roba una sonrisa.
—Gracias. —le digo y me levanto de mi asiento, acomodando bien mi saco —bueno vámonos, si no, se nos hará tarde.
—Si, señor.
—Dame los reportes del proyecto. —le pido mientras nos vamos en dirección a mi auto.
—Todo está listo. Nuestro equipo ya está perfeccionando los últimos detalles del auto, y el resto está perfectamente listo para el lanzamiento.
—Ok, muy bien. Por cierto, que le den una remuneración al tipo a quien estoy remplazando, seguro se a de haber preparado mucho, al menos así de esa forma valoro su esfuerzo.
—Bien, anotado, le daré un cheque el día de mañana, me organizaré un encuentro con él.
—Gracias Emma, eres eficaz —ella me sonríe muy alagada.
Llegamos a mi auto y soltando un resoplido debido a mi ansiedad nos dirigimos al Centro de convenciones
(…)
Estoy en frente del público, y varios se sorprenden cuando me ven ingresar. Las personas murmuran admirando mi presencia sobre el estrado.
Comienzo mi exposición a lo grande, detallando los beneficios del auto que se encuentra delante de mí. En tanto sigo con mi objetivo, a la vez rastreo hacia todos lados buscando la presencia de Emily, pero no tengo éxito.
Termino con broche de oro, años no me sentía tan vivo haciendo esto. Agradezco con una reverencia y me voy al encuentro con mi equipo.
(…)
—¿Averiguaste donde se encuentra el equipo de la Corporación TOHYER? —Emma sigue mi camino detrás de mí.
—Si, señor en este momento me acaban de avisar que han hecho una reservación para el restaurante “Alma”.
—Interesante… ¿Aún se encuentran aquí? —me detengo a verla - ¿O ya se fueron?
—No, señor. Se acaban de retirar hace 15 min.
Me había demorado más de lo que pensé, debido a que después de que terminé mi presentación, algunos ejecutivos visitantes ya me esperaban en mi camino, entonces me distraje con ellos, sin poder escapar de la situación.
—Emma.
—¿Si señor?
—Avisa al personal que iremos a almorzar por nuestro triunfo.
—Está bien, dígame el lugar para pre notarlo de inmediato.
—En el mismo restaurante en donde fue el grupo TOHYER.
—Pero señor, se debe reservar con tiempo, si hacemos para hoy mismo la reservación, costara el doble —yo aclaro mi voz y la fijo serio.
—¿Con quién hablas Emma? —ella agacha su rostro.
—Con el Ceo de la empresa.
—¿Entonces? —me regresa la mirada.
—¡Está bien! ¡Lo hago de inmediato, Señor!
(…)
Con todo mi equipo nos adentramos al restaurante, y como se lo había indicado a Emma, nos habían posicionado al lado de nuestra empresa enemiga.
Nos vamos acercando al balcón predestinado y no puedo creer lo que ven mis ojos, dos sentimientos invaden mi pecho: Uno, me quedo pasmado por la belleza intacta de Emily en persona, y dos, los celos se me disparan al ver lo contenta que se ve, hablando con el crudo de Nicolás Broweek.
Me hago relucir y él nota nuestra presencia. Se levanta y viene a saludarme, “el muy engreído”, en tanto de reojo algo fastidiado veo como Emily tiene una expresión desairada al verme aquí.
Se nota que quisiera salir corriendo.
«Pero, no, señorita usted se equivoca»«No se escapara así de fácil de mí»
Con mucho sarcasmo le digo a Broweek, que celebraremos juntos, y decido arremeter hacia ella debido a mis absurdos celos que no pude contener.
—(…) ¿Verdad señorita Emily? —me dejo en evidencia, sin embargo, Emma, inocentemente me salva de la situación y decido seguir con mi buen papel.
********************
°Narra Emily°
El Señor Broweek y todos los de mi empresa voltean a verme, cuando él dice mi nombre.
Me encuentro demasiado abochornada y sin palabras. Pero de pronto una voz se hace relucir alejando la atención de mí.
—Señor Stewart, “EMMA” “EM-MA” no Emily. — los compañeros de su empresa se comienzan a reír, en tanto yo y los míos estamos confundidos.
—Lo lamento, Emma — sonríe con sarcasmo alzando una ceja — ya sabes que siempre me confundo.
—Vaya, usted se lleva muy bien con sus empleados. — expone mi Gerente.
«Es cierto, parece que sincroniza muy bien con ellos y eso me sorprende»
—Por supuesto, que sí, sin ellos no tuviera la empresa que tengo ahora y claro está que, sin su trabajo tampoco tuviéramos éxito alguno.
«¿este es, el Oliver que conocí alguna vez?» me tomo el vaso con agua de mi frente y no puedo creer, que me encuentro en esta situación analizando cada detalle que él refleja, en vez de estar huyendo del lugar.
—Eso es excelente, al parecer los años te han acentuado bien mi querido amigo — Broweek se apoya en su hombro.
—Tú también te ves bien Broweek. —él le corresponde haciendo lo mismo.
Se nota claramente como se desprecian, pero sobre fingen muy bien cada detalle.
Regreso mi mirada sobre la mesa y me quedo en blanco, sinceramente esto no me gusta, mi pulso se acelera como hace unas horas al tenerlo tan cerca de mí. Tengo miedo de estallar en varios sentimientos encontrados.
«Debo ser fuerte, debo ser fuerte…. Debo hacer notar que estoy bien. ¡Vamos Emily!»Me animo a mí misma.
Mi jefe trata de cambiar de tema, y al parecer se prepara para presumir.
—Bueno, ya que estamos aquí disfrutémoslo. Por cierto, por un momento todos pensamos que hablabas con nuestra Emily, tenemos a nuestra nueva directora de publicidad recién llegada de Japón. Puedo imaginar que ya la habrás visto en nuestro lanzamiento el día de ayer. —él voltea a verme orgulloso —Acércate, Señorita Wilson—Oliver impregna sus ojos en mí y comienzo a sudar desde la punta de mis manos hasta las puntas de mis pies.
Yo asiento y me levanto de la mesa, mis ojos sin contenerse regresa al rostro pícaro de Oliver que parece estar divirtiéndose un poco
Esto no tiene gracia y me molesta. Sin embargo, debo disimular la mejor cortesía posible delante del gerente Broweek.
—Me parece haberlo visto en alguna parte— entona su voz perspicaz, extendiéndome la mano —no sé, dónde, pero su rostro se me hace conocido. —me dice el muy idiota.
Yo dibujo la sonrisa más fingida de mi vida y mostrando los dientes, correspondo a su saludo estrechando su mano.
Siento mi corazón dar un brinco al sentir su cálides, todo se vuelve extraño dentro de mí, pero lo disimulo.
—Quizás se equivoca, Señor Stewart —le sigo su juego —pero no se preocupe, si me han dicho muchas veces que tengo un rostro muy familiar. —reflejo seguridad —Mucho gusto Emily Wilson a su disposición. —lo dejo frío con mi respuesta y me suelto de inmediato.
—Bien — el Gerente se acerca a él y yo retrocedo — me imagino que su posición es la mesa de aquí al lado, ustedes son 8. Así que, es mejor tomar todo el balcón, al fin de cuentas pagar por una mesa más no nos hace pobres —Bromea un poco en tanto la azafata detrás de él, asiente ante su mirada —Bueno tomamos asiento, Señorita Emily —Él me hace girar en mi propio eje sosteniéndome de los hombros, y me dirige hasta sentarme en mi asiento.
Me quedo sorprendida a su tan confiada actitud.
Todos se comienzan a sentar otra vez, cierran la puerta del Balcón porque ahora solo serán para las dos empresas y acomodan las mesas vacías para darnos más espacio.
El señor Broweek se sienta a mi lado y comienza a hablarme de cosas graciosas. No paro de reír, este hombre aparte de apuesto sabía que palabras y anécdotas contar para entretener a cualquiera.
De pronto escucho a alguien aclarar su voz con fuerza, ya podía imaginar de quién era, entonces alzo la mirada hacia la mesa de al costado y Oliver, está con sus manos entrelazadas y codos recostados sobre la mesa, mirándome de forma demasiada seria. Esquivo su incrustante mirada y evito ver por esa área.
********************
•Narra Oliver•
Pasaron un par de horas y Emily evitaba mirarme, yo no podía alejar mi vista de ella. Frunzo el ceño y tuerzo mi labio al ver que ella con el idiota de su Jefe se llevan muy bien.
—¿Todo bien Señor Stewart? —me pregunta Emma.
—No todo bien —tomo de un sorbo mi vaso de whisky. Debo matar este sabor amargo con otro más fuerte.
—Bueno, desde ahora en adelante, tengamos más éxitos juntos. — es el tercer brindis de Broweek.
«¿Acaso va a seguir presumiendo?»
—¡Jum! ¡Jum! —Aclaro mi voz — mi querido equipo…—los enemigos voltean a verme. —yo quiero realizar un brindis por ustedes, por ser el cuerpo de esta compañía. —alzo mi vaso y todo mi grupo me sigue —hoy festejemos hasta la noche, les invito a un Club para que despojen su mente por los días cansados que tuvieron último debido a mi capricho.
Todos comenzaron a gritar mi nombre.
—¡Ceo Oliver!¡Ceo Oliver!¡Ceo Oliver! ¡Lo amamos! —decían los chicos y chicas.
—¡Grandiosa idea amigo Oliver!—Broweek intercede sin que nadie se lo pidiera, yo ruedo los ojos y tomo asiento de mala gana.
—¡Chicos! Hoy nos relajamos y bailaremos hasta quedarnos sin estrés. ¿Verdad señorita Emily? —yo giro a verla como el exorcista en un solo movimiento. Y ella sonrojada como tomate, asienta.
—¡Siii…!
«Parece algo ebria ¿Cuánto champán tomo?»
—¡Por el grupo TOHYER! —alza su copa como dueña de la fiesta y todos le siguen mientras nosotros nos quedamos observando.
«No voy a dejar que se vayan solos. Menos si ella está de esa forma» aprieto mis labios con mi rostro recio y me levanto.
—¡Bien amigo Broweek! ¿En dónde festejaremos todos juntos? —dije, sin importarme nada.
Él comprende mi desafío y arqueando sus cejas responde.
—¡Bien, vamos!
(...)
Me levanto para acercarme a pagar la cuenta, y él me da el encuentro.
—Veamos, quién gastará más, como los viejos tiempos —me dice sacando su tarjeta con esa sonrisa vivaz.
—¡Ja! ¿Aún no recuerdas lo mucho que gastabas cuando eras mi amigo?
—En ese tiempo era pobre se podría decir, ahora es diferente — se ríe con ironía.
—Veamos...
Salimos del restaurante y nos dirigimos a un club donde solo es de puros VIP.
"Club the Night"
Observaba como Emily hablaba con una de las chicas, ella era tan animosa como siempre. Al menos me sentía tranquilo que el crudo se había ido por unos minutos.
De pronto veo que se va en dirección de los baños, ella se está tambaleando un poco.
«Maldición Emily» Me levanto y voy detrás de ella.
Cuando de repente veo que un tipo se le acerca y parece que quiere que baile con él, ella lo ignora, pero él sigue sus pasos.
—¿Qué se ha creído este imbécil? —mi respiración se agita como un toro, mi pecho se hincha a su paso.
Entonces me posiciono detrás de ellos y con mi voz alta y gruesa le digo.
—Si la señorita, dice que NO, es NO. ¿Acaso no comprende su idioma?
Ella parece no escuchar por la música en alto, pero él si voltea a verme.
El diablo se refleja en mí, y me acerco tomándolo del pecho.
—Lárgate si no quieres que te funda en puños. —lo amenazo.
El tipo parece ebrio y solo alza sus manos en rendición, yo giro a ver a Emily y ya no está.
«¿Dónde maldición se metió?» la busco con mi mirada entre toda la gente, hasta que la encuentro, pero cambia mi expresión otra vez.
Veo a Broweek sosteniendo de sus hombros viendola directamente a los ojos.
No me contengo y quiero acercarme, avanzo unos pasos y me detengo.
«Debo pensar las cosas con calma, no debo de ser impulsivo.» Cierro los ojos y tiro fuera, el aire de mis pulmones.
Emily ingresa al baño y él parece esperarla. Entonces se me ocurre algo.
—Broweek—me presento delante de él. —Te están buscando, al parecer alguien de tu equipo se puso mal parece ser una intoxicación. —le digo malicioso.
Su rostro enpalidese, es obvio que estando en su responsabilidad tendría un regaño en la empresa.
—Ok, gracias por avisarme. —El se mueve de inmediato. Y aprovecho en esperar a Emily.
********************
°Narra Emily°
Creo que había bebido más de la cuenta, quería olvidarme de la presencia de Oliver distrayendome, pero eso me jugo una mala pasada.
Me tiro un chorro de agua para despertarme, no me siento tan bien.
Estoy enojada, es una mala noche.
Menos mal que el tipo que venía molestándome se perdió, si no hubiera armado un escándalo por atrevido.
Me miro en el espejo, y estoy tremendamente sonrojada. El Gerente Broweek, al cruzarmelo bromeaba con que parecía una fresa.
A veces es un poco extraño, pero fue algo lindo de su parte preocuparse por mí, diciendo que me llevaría a casa ya que no me veía bien. Yo algo apenada, evitando que me vea tan lamentable, me apresure en decirle que debía entrar.
"Te esperaré aquí" vociferó.
Es un tipo muy caballeroso y apuesto. Quizás estoy ebria, pero tengo que admitir que ese rostro tan apuesto es irresistible.
Acomodo mi cabello y salgo sonriente, pero una figura inesperada me espera a brazos cruzados con su rostro enojado.
Mi sonrisa desaparece y me pasmo en segundos, cuando sin predecirlo me toma de mi mano y me comienza a llevar.
—¿Qué haces? —le grito, el se detiene, gira su rostro y me dice.
—No me importa nada, pero tú, EMILY EBRIA, te vienes CONMIGO.