°Narra Emily°
"En la mañana siguiente…"
Me levanto 5 de la mañana para darme un baño, escucho ya despierto a Owen moviéndose en la cocina. Luego de una relajante remojada bajo la ducha me cambio inmediatamente para salir.
Ya preparada con mi saco n***o y mi pantalón de vestir, comienzo a maquillarme
—Me haré uno muy profesional para la ocasión. —me miro sonriente frente al espejo. Termino por peinar mi larga cabellera, me echo la loción y salgo apresurada de mi habitación.
—Buenos días— saludo poniéndome los pendientes.
—Buenos días, Em—me corresponde él y me quedo boquiabierta del enorme desayuno que hay sobre la mesa. Huevos revueltos, tocino, puré, mermelada, crema de maní y tostadas. ¡Ah! Sin olvidar el delicioso café que se siente olor por toda la casa.
—Siempre me sorprendes—le digo sentándome—quien imaginaria que el niño mimado se volvería todo un hombre independiente.—Él tira una carcajada.
—Debí aprender a la fuerza— yo también río a su respuesta.
—Es un punto a tu favor— le digo tomando el café rápidamente junto con mi tostada.
A los 4 minutos de pronto tocan el timbre.
—Yo voy— exclamo con la boca llena y me levanto de inmediato.
Abro la puerta y está en frente de mí Briana que ni bien me ve, rueda los ojos.
—Buenos días—me muestro agradable, pero ella sin decirme nada entra de frente, apegando su cartera en mis brazos para que se lo cuelgue.
—Buenos días, cariño—le dice a Owen y él se avergüenza.
—Buenos días, Briana, ya te dije que siempre me avises cuando vienes a mi casa. —Ella se acerca y le da un beso en la mejilla mientras cuelgo la cartera.
Respiro hondo y trato de estabilizarme, así como sé que ella siente antipatía hacia mí, debo admitir que siento lo mismo, pero lo disimulo solo por Owen. No sé, que tipo de relación teniente y agente tengan estos dos, pero son cosas de ellos. Ya varias veces lo he molestado que si tienen una relación deberían formalizar, pero él dice que solo son colegas y que prefiere quedarse así.
Y bueno ¿Quién soy yo para decirle algo más?
En fin, desde que Briana se enteró de que me estoy quedando aquí desde hace una semana, no para de venir a cualquier hora del día, eso me hace sentir incómoda definitivamente.
Creo que debo buscar mi habitación con urgencia.
—Uy… que tarde —fijo mi reloj al acercarme a ellos fingiendo.—ya me tengo que ir.
—Pero no has comido mucho Emily—me dice Owen con su carita tierna de preocupación.
—No… lo siento, estuvo delicioso, pero debo escapar, además tienes una invitada que quizás aún no ha desayunado.
—Es cierto—Briana lo mira deseosa—así que aliméntame, Owen. —se expresa de una forma queriendo parecer dulce, pero de hecho no le sale para nada bien.
Me río un poco y muerdo mis labios, para disimular y no tirar una enorme carcajada en su cara.
—Si me disculpan, nos vemos más tarde.—agito mis manos en despedida, cojo mis cosas rápidamente y salgo lo más veloz que puedo del departamento.
—Uff—tiro un resoplido de alivio, cuando me siento en el auto de Owen, que por cierto por estos días me lo está prestando, hasta que pueda comprarme uno con el bendito tiempo que estoy esperando tener.
Briana es muy intensa y me intimida a veces, me recuerdo de lo que hace unos minutos acababa de hacer y comienzo a reír como descosida.
«Quizás ya estoy enloqueciendo, es más probable que sí.» niego con la cabeza y me preparo para encender el auto.
Manejo hacia el Centro de Convenciones “Jacob K. Javits”. enciendo la radio y dicen que son las 7 de la mañana así que calculo que llego a tiempo.
Al llegar estaciono el auto en la cochera y salgo apresurada hacia las instalaciones. En el camino me cruzo a Raúl, el encargado de Marketing y de las exposiciones de nuestra empresa por el día de hoy. Me dice que ya llegaron todos y que me prepare, porque el Gerente de nuestra empresa había asistido y quería conocerme.
Hasta el día de hoy solo he estado al tanto del lanzamiento, pero aún no asisto a la sede de la empresa, así que será mi primer encuentro con algún superior de alto rango.
Nos fuimos a sentar y me posicioné en el asiento que decía el nombre de nuestra compañía. Hoy les tocará el lanzamiento a dos empresas más, a nosotros nos tocó ayer así que mi presencia es pura formalidad. Luego de esto claramente debo reunirme con los superiores y aclarar cualquier tipo de dudas al respecto.
La conferencia da inicio, y la primera corporación hace su exposición.
Paso una hora y puedo decir que todo fue espectacular, pero creo que no llega a superar nuestro proyecto.
Me posiciono bien en mi asiento debido al cansancio de estar sentada y de repente un presentador se hace visible. Nos especifica que hay una sorpresa para todos nosotros y los televidentes. Por lo tanto, hace presente a la “Corporation S&F”.
—Démosle un mar de aplausos, a la persona más reconocida de la industria de autos electrónicos de los últimos tiempos, el CEO... Oliver Stewart.
«¿Qué hace aquí?» mis ojos se abren con todas mis fuerzas, mi respiración se agita. No lo puedo creer, él después de años está en frente de mí.
—Sucede algo ¿Señorita Wilson? —me cuestiona Raúl que se encuentra a mi lado. Claramente percibió mi desasosiego.
—Si, no es nada, estoy bien no se preocupe— digo y bebo un gran sorbo de agua de la botella, que tengo en mi asiento.
Veo como Oliver se posiciona delante del estrado y comienza su exposición de la forma más elegante como siempre lo solía ser.
Me siento nerviosa, no puedo calmar mi corazón, ni mis pensamientos. Sin embargo, debo disimular. Quiero salir corriendo de aquí, pero sé, que no puedo. Junto mis manos y las aprieto, rogando a qué no me reconozca.
Me percato que mientras expone, observa hacia todos lados ¿será que estará buscándome?
“No. Quítate esas tontas ideas de tu cabeza Emily, no debes imaginarte ni pensar nada respecto a él" me recrimina mi conciencia.
Niego con la cabeza y trato de solo admirar el folleto que nos han entregado a todos, referido a la conferencia.
(...)
Al finalizar la exhibición de Oliver, todos aplauden con emoción de la espectacular presentación que acababa de dar. Él se retira y dada la conferencia terminada, todos se levantan y se comienzan a ir también.
Raúl me pide al improviso que lo acompañe. Nuestro Gerente se encuentra en nuestra espera en la parte de adelante, dónde se posicionan las personas de suma importancia. En tanto nosotros nos dirigimos al grupo de personas, en dónde está él, me fijo a todos lados como demente para no encontrarme con Oliver.
«Eso es lo que menos deseo, no sabría cómo actuar si llegara a aparecer en frente mío.»
—Señor Broweek, buenos días—saluda Raúl cordialmente.
El hombre se voltea y me quedo perpleja a tal hermosa escultura que yace delante de mis ojos. El gerente es un hombre demasiado guapo, es completamente rubio y tiene unos lindos ojos celestes como el mar. Mide casi 1.90 de altitud y por lo entallado que le queda su sofisticado terno, se ve que es muy corpulento.
—Señorita Wilson—repite Raúl, después de avisarme dos veces para qué me presente.
«¡Diablos! Me había quedado embobada de su imagen que olvidaba que estaba en su frente»
Él sonríe, y me brinda la mano.
—Mucho gusto Señorita Wilson—yo tratando de articular una palabra le correspondo.
—Mucho gusto, Señor Broweek—sonrío nerviosa—perdóneme por mi distracción ando un poco abrumada por el trabajo de los últimos días.
—No se preocupe, por cierto, la exposición del día de ayer fue fantástica, por ello moría de ganas de conocerla para felicitarla— su voz tan gruesa y elocuente es hipnotizante. Yo me sonrojo y le digo.
—Gracias…
—Será un placer seguir trabajando con usted, desde el próximo lunes, nos veremos más seguido. ¿Cierto?
—Sí Señor Broweek, no se desespere que daré mi mejor esfuerzo.—respondo con ánimos y tiramos ambos una pequeña carcajada.
—Bien, estamos por irnos a almorzar así que todos están incluidos, el día de hoy invito yo.
—Gracias, Señor, Broweek—exclamamos al mismo tiempo Raúl y yo.
Saludamos al resto de ejecutivos y conversamos junto con ellos sobre nuestro proyecto estrella, hasta que el Señor Broweek se despide cuando el resto del equipo de nuestra empresa, se termina de reunir. Entonces en conjunto nos vamos a “Alma” en Broklin, un lujoso y reconocido restaurante.
Llegamos y ya tenían una enorme mesa reservada para las 10 personas que éramos, en el gigante y atractivo balcón con la vista a la ciudad.
— ¿Puedo tomar asiento? – me dice el Señor Broweek muy cortes, señalando la silla de mi lado.
— Por supuesto que si – respondo amigable.
Vienen las camareras e iniciamos realizar los pedidos. Mientras esperábamos nuestro Gerente pide una variedad de bebidas, como cervezas y vinos de alta calidad para celebrar nuestro exitoso lanzamiento.
— Por “La Corporación TOHYER” – todos alzamos nuestras copas de champán que previamente nos habían traído y brindamos muy animados.
Mientras conversábamos yo y el Gerente sobre como me estaba yendo bien en la sede Japón, inesperadamente sonrió fijando hacia la entrada y muy vivaz, dijo.
— ¡He aquí, mi más grande rival y a la vez mi amigo!
Giramos a ver y en conjunto todos mis compañeros se levantan de inmediato dando respeto, mientras que yo, me quedo en un estado de shock en mi lugar, viendo que en este grupo que acaba de llegar, está esa persona que me observaba con su clásica mirada recia inundada en enojo.
El Señor Broweek, se mueve de su asiento y se acerca a él.
—Bienvenido Oliver Stewart —ellos estrechan la mano, y con una sonrisa forzosa, y observándome de reojo.
—Gracias Broweek, al parecer esta tarde festejaremos nuestros éxitos juntos ¿Verdad Señorita Emily? —dijo repentinamente deteniéndome el corazón.