
Cuenta la leyenda que existieron cinco Dioses que daban calma, prosperidad y armonía. Hermanos que antes fueron mortales, pequeños n***s que corrían y al crecer protegieron el lugar donde habían nacido. Pero la paz no dura tanto, y a veces las reglas impuestas por unos, otros quieren rompen, en este caso fue lo que sucedió con la Diosa de la tierra Maua, molesta por las leyes que su hermano Elan había impuesto, se reveló y desató una guerra que causó muchas muertes.
Puso a todos en contra de Elan y cuando los demás se dieron cuenta que su hermana los había engañado; fue muy tarde. La tierra ardía, el infierno se enfriaba, los cielos lloraban, el mar arrasaba con inocentes y los bosques se hicieron polvo.
Elan, preocupado por lo que sucedía y viendo que todo lo que ellos habían jurado proteger ahora era polvo, durmió a sus hermanos, pero les quitó su corazón para que nadie pudiera despertarlos. Así que cada hermano fue enterrado muy cerca de lo que solían proteger y el corazón era protegido por guerreros que juraron lealtad a Elan, quien también pidió ser dormido.
Pasaron años y aquellas grandes historias se convirtieron en mitos, salvo para los legítimos protectores de los corazones, quienes de generación en generación cuidaban de lo más valioso y lo más peligroso que podían tener. Todo parecía en calma hasta que un pedazo del corazón del Dios del mar fue robado y la tierra se sacudió, ¿Qué era lo que les esperaba ahora?

