Capítulo V

1029 Words
  ―¿Adónde vamos?―pregunto la chica desde la parte trasera del vehículo.  Thomas estaba perdiendo una vez más la paciencia, pero cuando se entero que la castaña no era la agente secreto supo que esta misión no iba a ser nada fácil, sino todo lo contrario, porque ahora debía cuidar a esa muchacha tonta de que no le sucediera algo grave, aunque eso significa que debe ser niñero.  ―Ya te dije que vamos a las oficinas principales y luego al aeropuerto privado de la CIA―respondió con calma, tratando de controlarse.  Algo que realmente no poseía el agente era la paciencia, más con personas que son demasiado insistentes como Venus, pero debía soportarlo hasta que la misión culminará y quedar disuelto de ese problema .   ―¿En el aeropuerto esta mañana alguien te dio algo?― indago el agente, a la vez que conducía el auto.  ―No. El agente se quedo unos minutos pensando en alguna probabilidad de lograr el dispositivo, sabía que ella era la portadora los sensores lo indicaban pero al mismo tiempo no se conocía a ciencia cierta en donde lo tenía la chica oculto y ella no daba un indicio  de saber donde estaba realmente.  ―¿Hay algo que no te pertenezca contigo?―interrogo el hombre, mirando por solo cuestión de segundos a la chica por el retrovisor delantero.   ―No, todo esta en orden―habló rápidamente la castaña, pero recordó algo.―Un labial rojo fue lo único nuevo―añadió, buscando entre el bolsillo delantero de su maleta.  Thomas ladeo la cabeza al escucharle decir aquello, tal vez el dispositivo estaba en su maleta y ni ella misma se a dado cuenta, por lo que creyó que sería buena idea dejar la maleta en la base para que la examinarán pero primero debía evitar a toda costa que matarán a la chica.  ―Bien, ya lo solucionaremos―fue lo único que menciono el agente, antes de ingresar a las instalaciones.  (...)  El primero en bajar del vehículo fue el agente, ya estaba allí esperándolos era el jefe con cara de pocos amigos. Thomas inconscientemente trago saliva porque sabía lo que posiblemente se venia  encima, por eso solo se paro al frente de Alessandro esperando que le indicara los siguientes pasos.   ―Señor―saludo cortes el agente.  Él miro sobre su hombro para ver a la castaña bajándose del auto con todo y la maleta, haciendo que inconscientemente rodará los ojos con fastidio al ver que casi se cae, porque se enredo con sus propios pies al caminar hacía donde estaban ambos hombres.  ―¿Venus Williams?―dijo el hombre, al ver a la castaña pararse a un costado del agente.  ―Si soy yo, pero ya ha este paso dudo de mi propio nombre―contesto la chica, haciendo una pequeña mueca en sus labios.  Las palabras de la castaña por lo menos provoco una risa en el hombre mayor, lo que este dirigió su mirada hacía el agente para darle las indicaciones de su nueva misión, de la que estaba más que seguro que no le va a gustar en lo más mínimo el estar por mucho tiempo de guardaespaldas de la chica.  ―Primero debemos encontrar el dispositivo y mientras lo hacemos lo mejor es que cuides a la joven dama―informó en un tono de voz serio.  De los labios del agente solo salió un largo suspiro, porque no le quedaba de otra más que aceptar la indicación de su superior, dado que no quería perder el puesto que tanto le costo obtener por culpa que una niña que a duras penas sabe caminar y eso aveces, puesto que se enreda con sus propios pies.  ―La llevaré a florida, allí tengo una residencia alejada de la ciudad, mientras que ustedes revisan el equipaje y localizan el dispositivo―dijo Thomas luego de un largo trato en silencio.  ―¡Esperen!.―exclamó la castaña con brusquedad, ganando la mirada de ambos hombres. ―¿Revisaran mi equipaje?―interrogó con un toque de preocupación por sus pertenecían.   El agente rodó los ojos antes de soltar una risa porque sabía lo que estaba pensando la chica.  ―Tranquila, te lo devolverán después de investigar si allí esta el dispositivo oculto―comento Smitt.  La Williams frunció el ceño sin entender la situación bien hasta el momento, solo sabía que la habían confundido con alguien super cool comparado con ella, que ni siquiera sabe reír y caminar al mismo tiempo sin terminar tropezándose y cayendo al suelo. ―¿Y cuando termine todo esto iré a casa de la abuela?―pregunto la chica, como si fuera una niña pequeña.  Él agente frunció el entrecejo al ver escuchar la pregunta de ella y estaba listo para responder cortante si no fuera gracias a su superior que se adelanto.  ―Sí, tranquila joven Williams esta en buenas manos, el agente Smitt es el mejor―agregó el superior, dándole una palmada en el hombro al hombre para que dejará de ser tan antipático con ella.  Venus soltó un largo suspiro de calma tras oír aquellas palabras, no podía negar que estaba realmente asustada porque su vida estaba en verdadero peligro, aunque no le quedaba de otra más que soportar al odioso agente que solo hace comentarios sumamente sarcástico.   ―Bien, deja tu equipaje aquí mientras tanto te conseguiremos ropa más adelante y lo que necesites―habló Thomas, mirando fijamente a la chica.  Ella solo asintió con la cabeza, antes de acercarse al jefe y entregarle la pesada maleta de su equipaje, lo que se le había pasado de alto es que cuando estaba en el auto del hombre, Venus guardo el lápiz labial en el bolsillo de su chaqueta olvidandolo por completo.  ―Vámonos, el avión parte en media hora―indico el agente, sacando las llaves de su vehículo.  ―Estaremos en contacto, agente Smitt―se despidio el superior, yendo con los demás agente que cargaban el equipaje de la chica.  Ella simplemente camino detrás de el chico, esperando salir vida de toda esta situación.  Continuará... 
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