―¡Ya se que no soy bonita, no es justo que me lo hagas sentir!―Exclamó la castaña, sintiendo como las lágrimas se acumularon en sus ojos listas para salir. Thomas por un momento se quedó paralizado en su lugar, el enojo y la frustración se fueron de golpe al escuchar lo que ella acababa de decir, nunca pensó que terminaría haciéndola sentir de esa manera pero es que ella con sus preguntas y sobretodo sus acciones lo hacen perder la poca paciencia que posee y terminó lastimandola sin darse cuenta. ―Lo siento, no debí haberte dicho eso―se disculpo el chico, acercándose a pasos moderados hasta quedar frente a ella. Venus no dijo nada, simplemente percibió como gotas saladas bajaron por sus mejillas, a a la vez que hizo un puchero infantil, para tratar de controlarse pero realmente fra

