CAPÍTULO 7

1499 Words
Aileana estaba viendo hacia aquellos árboles sin decir ni una sola palabra. Graham solo la miraba, observando la evidente preocupación que surgía de ella. — Sigues triste por lo de la materia. — No es triste, es... frustrada, enojada, estoy muy molesta. — No le des tantas vueltas. —Tú dices eso porque pasaste al igual que Beth, yo fui la única tonta, aunque comienzo a pensar que no le agrado al profesor. —No digas eso, además, aún no repruebas. ¿No te dio el profesor un trabajo para aprobar? —Sí, pero es lo mismo, está muy complicado. —Yo te ayudaré, ¿sí? Aileana sonrió por fin. —Mi amor, tú no estarás aquí, ¿no recuerdas que el lunes te irás con tu mamá a ver a tu tío? Graham hizo un gesto de disgusto. — ¡Ah, sí! Lo había olvidado... por cierto quiero que a mi regreso hablemos con mi mamá, quiero que ya podamos vernos como novios normales y no aquí a escondidas, estoy cansado de este lugar. — Eso también quiero yo. Graham colocó la palma de su mano sobre la mejilla de Aileana, se acercó suavemente hasta que sus labios tocaron los de ella. Después del dulce beso, él tocó ligeramente la lengua de Aileana con la suya. Después de algunos minutos de esos besos que a ella le derretían, ella se levantó de donde se encontraban sentados. — Ya es tarde. Graham también hizo lo mismo. —Si vamos. Ambos caminaron por aquel camino solitario. Antes de separarse donde siempre lo hacían, Graham abrazó de la cintura a Aileana. — Los días que no te veré serán eternos, pero quiero que sepas que te amo con todo mi corazón y daría lo que fuera por ti, todo y lo digo en serio. Aileana recargó su cabeza sobre el hombro de Graham. —También te amo, quizás muchos no entiendan este amor, pero yo sé que tú eres el indicado y estaré contando los días para verte y decirle a todo el mundo que tú y yo nos amamos. — Así será, mi amor, y no te preocupes por el trabajo, yo sé que podrás, eres muy inteligente. Aileana rió un poco. —Si amor, no te preocupes, tú, estaré bien. Mañana nos veremos en el instituto, pero el fin de semana no, así que quizás no podremos ya despedirnos, así que te daré un último beso hasta tu regreso. Aileana se acercó a Graham para darle un beso muy tierno que fue correspondido por Graham. Aileana estaba llegando a su casa, traía un buen ánimo, normalmente le sucedía cada vez que miraba a Graham. Antes de llegar a su puerta, vio salir de su casa. A Diago le pareció curioso, era la segunda vez que lo miraba visitar a su padre. Antes de que el hombre la viera, ella logró esconderse en uno de los pilares de la fachada de la casa. Vio pasar al hombre y finalmente soltó suspiro de alivio al ver que este se marchó sin notar su presencia. Al entrar, Aileana vio a su padre recogiendo las tazas de té de la sala de estar. Ella se acercó para darle un dulce beso en la mejilla para posteriormente ayudarle a recoger todo. —Pá, ¿a qué vino ese señor? Ya son dos veces que lo veo aquí. —Quiere reclutarme. — ¿Reclutarte? —Sí, quiere abrir otro banco que considera será la competencia de donde trabajo. — ¿Y lo harás? —No lo creo, realmente es muy generoso con su ofrecimiento, pero hay algo en el que no me convence: hay rumores de que no tiene negocios limpios. —Por cierto, ¿sabes de dónde es? , No lo había visto antes, me imagino que tiene poco aquí. —Es extranjero, vivía en los Estados Unidos, tiene unos meses que se mudó aquí. — ¿Meses? No lo había visto hasta hace unos días. —Estuvo de viaje un par de ellos, pero por lo que me dice planea quedarse un tiempo aquí de manera estable. —Mmmm, no sé papá, yo también noto algo extraño en él. —Son cosas tuyas, hija, no debemos guiarnos por lo que la gente diga de las personas. —Tienes razón, pero también en ocasiones sí hay que prestar atención a esos rumores. Aileana suspiró, cuando finalmente terminaron de dejar todo en orden, ella abrazó a su papá dándole muchos besos en la mejilla. Ella lo amaba, era el mejor papá que pudiera desear. — Te amo, papi, y mucho. — Yo también te amo, eres la mejor hija. Aileana comenzó a reír. —Soy tu única hija. —Por eso lo digo. Ambos rieron más. — Ya en serio... Acair acarició el cabello rojizo de su hija, vio las pequeñas pecas que estaban sobre su rostro y aquel lunar por encima de su labio del lado derecho de su rostro, el mismo que su dulce y amada esposa había tenido. —Eres una buena chica, yo sé que tienes tu temperamento y esa manera tan peculiar, tan tuya, pero yo solo quiero lo mejor para ti porque te amo y siempre buscaré tu bienestar. —Aww, papi, gracias, eres el mejor. Ambos se abrazaron fuertemente, y después de algunos segundos se separaron. —Y como eres una buena hija, hoy te toca cocinar la cena. Aileana sonrió. —Lo haré, pero solamente por qué la cocina no se te da bien. Él sonrió. Aileana entró a su habitación, después de ponerse la pijama, se recostó pensando en Graham, pero mientras lo hacía, la imagen del hombre de ojos azules invadió sus pensamientos. Realmente se sentía intrigada de él y lo que las personas rumoraban, sacudió varias veces su cabeza hasta que por fin consiguió despejarse de esa imagen y consiguió conciliar el sueño. Beth tomaba del brazo a Aileana, y Graham se acercó a ellas sonriente. —Bueno, chicas, nos vemos después del periodo de descanso, las extrañaré. Se acercó a Beth para darle un beso en la mejilla, después de esto quedó frente a Aileana, la miró fijamente deseando besarla, aunque solamente se acercó para darle un beso en la mejilla. Al separarse ligeramente, Graham de Aileana, sintió el abrazo cálido de la mujer que amaba, ella no había podido resistirse y, lejos de separarla de su cuerpo, la acercó más a él. Ella lo abrazaba por el cuello hundiendo su cabeza sobre el pecho de Graham, mientras que él la abrazaba por la cintura fuertemente. Aileana colocó su cabeza por encima del hombro de Graham, acercó sus labios al odio de él. —Te amo, te extrañaré. Él sonrió al escuchar el dulce susurro de Aileana. —Te amo, estaré muy pronto de regreso, solo serán 3 semanas. — Lo sé, simplemente tengo miedo. Él se separó por fin de Aileana tomando su mejilla. — ¿Temor? —Sí, sé que suena tonto, pero desde esta mañana lo siento, no me hagas caso. Él sonrió. — No te preocupes, todo estará bien y más a mi regreso. — Sí, que tengas un buen viaje. Ellos se vieron nuevamente con tanto amor, y el carraspeo de Beth rompió ese momento. —No quiero ser impertinente, pero, ¿no se supone que son novios secretos?, y con esta despedida se evidencian. Aileana sonrió tomando el brazo de Beth, tomando una prudente distancia de Graham. Él entendió la situación sonriendo también. —Bueno, chicas, me voy, nos vemos en unas semanas. — Sí. Ambas respondieron, y Graham se alejó únicamente haciéndole una señal de" adiós" con su mano. —¡Ay, amiga! En serio que ya es más notorio lo suyo. —Sí lo sé. —En serio, no piensas estar con nadie más. —Beth, ya lo hablamos, ¿no? Aileana le fastidiaba el tema que Beth quería sacar. Le parecía raro la insistencia de siempre hacerle ver que podía tener a otra persona. Para evitar dicho tema, comenzó a revisar su mochila simulando que buscaba algo, mientras Beth seguía hablando de lo mismo. — No sé, quizás te encuentres un hombre alto, maduro, atractivo y con los ojos más hermosos que verás en tu vida. —Aja, ¿cómo quién? Según tú. Aileana seguía simulando. —Como el hombre que viene hacia nosotras. Aileana dejó de hacer lo que hacía para mirar a Diago dirigirse a ellas, se acercó a Beth. — ¿Cómo supo que estudio aquí? Susurró Aileana. —Quizás tu papá... Aileana sonrió falsamente al ver al hombre finalmente frente a ella. Efectivamente, tal como lo había dicho Beth, eran los ojos más hermosos que había visto, detestaba reconocer que ella tenía razón. Díago se mostraba imponente frente a mí, viéndome de esa manera en la que nadie me había mirado, de una manera posesiva y extrañamente me resultaba curioso, ya que yo no representaba nada en su vida, aunque quizás para ese momento él ya tenía planeado el tenerme"
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