5| LUCES DE COLORES.

1339 Words
Alené. No podía sacar de mi cabeza esos ojazos azules, ese aroma, esa masculinidad y sobre esa presión en mi entrepierna cuando tuve a ese chico sobre mí. Mordí mi labio al recordar su sonrisa y luego mostré una sonrisa como si se tratara de alguna broma en la que mi cabeza tenía el primer lugar. ─¿Y qué dices Alené? ─preguntó Kolton sacándome de mis pensamientos. ─Disculpa ¿Que dijiste? ─Donde mierda tienes el cerebro, te dije que me apetece tomar unos tragos, necesito alcohol en mi organismo. ─Sí está bien ¿A dónde iremos? ─Conozco un local me han dicho que es bueno, nunca he ido, pero ya que estas aquí ¿Qué te parece si vamos a conocerlo? ─preguntó. ─Déjame terminar de comerme esta deliciosa hamburguesa ─respondí y ella asintió. ─Siempre pensé que nunca podríamos salir de Hamilton ─continuó hablando Kolton. ─Siempre creí que creceríamos y toda nuestra vida terminaríamos en Canadá y no conoceríamos otros lugares y todo eso. ─Pero aquí estamos ─indiqué con una sonrisa. ─¿Quieres conseguir trabajo aquí? ─preguntó. ─Ahora mismo no, pero quizás más adelanté ─pasé la punta de una servilleta por la comisura de mis labios. ─Me gradué hace un año y quiero tomarme un tiempo para empezar a buscar algún trabajo en estas empresas. ─Aquí en Brooklyn hay demasiadas empresas hermanita ─contestó y asentí. ─Lo sé, ya me tomaré mi tiempo de empezar a enviar correos e ir a entrevistas. Después de salir del lugar en donde fue la pelea decidí invitar a mi querido hermano por una hamburguesa, ya que tenía ochocientos dólares en mi bolsillo y no sabía en qué gastarlos. ─¿Ese chico te hizo daño? ─preguntó Kolton después de llevar una papa frita a su boca. ─No, ni siquiera me pego. ─Pensé que él ganaría. ─¡Vaya! Le tienes mucha fe a tu hermana. Kolton soltó una carcajada y le saqué el dedo del medio. Para mi lo más importante eran mis padres como todos los hijos siempre pensaban, pero el hecho de crecer con un hermano el cual tiene tu misma edad y siempre estuvo para ti hice que fuéramos más unidos y ante ese hecho Kolton se había convertido en la cabecilla de lo más importante en mi vida. Luego de terminar las hamburguesas salimos del pequeño restaurante, Kolton fue hasta su auto y yo subí a mi moto para seguirlo hasta el local al que asistiríamos. A pesar de tener veinticuatro años mi madre todavía se preocupaba por nosotros al momento de ir a alguna discoteca o bar, ya que siempre terminábamos igual de ebrios. Conduje en mi motocicleta siguiendo la camioneta de mi hermano, en ese momento pasamos por el hotel en el cual nos hospedábamos y pude apreciar que todo estaba cerca y ya podía regresar sola. No era tan confuso y grande este lugar. Llegamos a un estacionamiento donde podía apreciar un local de dos pisos desde afuera, observe la clase de personas que estaban en la fila y todas daban buena pinta, eran de mi agrado. Bajé de la moto deshaciéndome del casco y mi chaqueta. ─Guarda mi chaqueta en tu auto. ─¿Vas a entrar así? ─preguntó Kolton observando mi ropa. Llevaba el mismo licra n***o, botas negras y el crop top blanco dejando mi estómago descubierto. ─Si tonto, no entraré con la chaqueta para pasar calor, mientras hay un montón de personas apiñadas. Él asintió y tiró mi chaqueta en el asiento trasero de su auto. Guardé las llaves de mi motocicleta en mi bolsillo trasero y caminé en dirección a la pequeña fila del local. Desde afuera podía escuchar la música sonar y ya mis piececitos picaban por bailar frente a todos. Eso era algo que se me daba de maravilla. ─Deberíamos llamar a mamá ─soltó Kolton. ─¿Quieres una charla de una hora sobre no conducir ebrio? ─pregunté. ─Porque yo no. ─No tomes en exceso no te sacaré en mi hombro, además tengo que llevar a alguien a mi departamento esta noche ─dijo con una sonrisa en sus labios. ─Tampoco pensaba irme contigo, me iré sola en mi motocicleta porque ya sé dónde nos encontramos. El seguridad nos pidió las identificaciones y se las tendimos. Dirigió su mirada hacia mis senos y luego a mis ojos. ─Pervertido ─dije pasando a su lado. Pasamos un pasillo completamente oscuro para después llegar hacia donde se encontraban chicos y chicas bailando al ritmo de la música, bebiendo y algunos besándose en las paredes. ─Huele a sudor y a alcohol ¡Ya amo este lugar! ─solté. ─Ven conmigo ─dijo Kolton tomándome de la mano. Llegamos a la barra y pidió dos tragos yo me dispuse en mirar algunos de los chicos que se encontraban presentes. ─Toma ─me tendió el trago él cual lleve a mis labios sin preguntar. El líquido quemó mi garganta, pero tenía ese toqué de alcohol que me encantaba. ─¿Qué es? ─pregunté. ─Está delicioso. ─Sexo en la playa. En ese momento recordé una de las fantasías de mi pequeña libreta y sonreí llevando lo que quedaba de mi trago a mis labios. ─Iré por una chica para bailar ─soltó pasando a mi lado y asentí. Volteé a la barra y llegué hasta el chico que estaba sirviendo los tragos. ─Dame un sexo en la playa. ─Cuando quieras hermosa ─respondió. ─¿Cuántos años tienes? ─¡¿Qué?! ─preguntó y negué con la cabeza. ─Con eso ya sé que la tienes pequeña ─añadí. ─¿Me das mi trago? No tengo toda la noche. Él chico asintió y se empeñó en preparar mi trago. Empecé a mover mi cabeza al ritmo de la música y mis pies ya picaban por bailar. ─Aquí tienes y contestando a tu pregunta puedes averiguarlo tú ─soltó el bartender. Tomé mi trago y levanté mi pulgar, antes de caminar por un montón de personas. Me detuve a un lado de una de las puertas del baño y busqué entre las luces de la discoteca en dónde se encontraba el Dj. Al verlo caminé hasta él, subí unas escaleras y llegué a su lado, él volteó a mí y me regaló una sonrisa. Era muy guapo. Cabello rubio, dientes perfectos, músculos, pero.... practicante era de mi tamaño y eso no llenaba mis requisitos para tener una noche conmigo. ─Hola linda ─dijo al quitarse uno de los grandes auriculares de su oreja. ─Hola, subí hasta aquí porque quisiera que colocaras una buena canción, para bailar, es mi primera noche en este lugar y bueno ya sabes ─grité a través de la música. ─Si quieres te dedico una canción. ─No me molestaría ─respondí con una sonrisa. ─Con la condición de que la bailes conmigo ─continúo hablando y asentí. Bueno qué más da, a pasarla bien. ─Está bien ─contesté. El Dj hizo una mezcla y empezó a sonar Mocca – Lalo Ebrat. Todos los presenten soltaron gritos y las luces tomaron otro color. El DJ se quitó los auriculares y volteó a mí susurrando frente a mi rostro ─Eres hermosa y muy atrevida, eso me gusta. Coloqué mi trago a un lado de la mesa donde se encontraban la gran bocina, me volteé pegando mi trasero a su polla y empecé a mover mis caderas al ritmo de la música. Él era un buen bailarín seguía mi ritmo y eso me gustó ya que ningún chico lograba seguirme el ritmo. ─¿Cómo te llamas? ─preguntó. ─Alené. Él asintió y continuamos bailando de pronto una de las luces de colores nos alumbró y todos los presentes gritaron en dirección a nosotros. Llevé ambas de mis manos a la barandilla del segundo piso colocando mi trasero para el Dj y él se mantuvo moviendo sus caderas al ritmo de la música. ─¡Ohhhhh! ─las personas gritaron. Volteé y coloqué mis manos en su pecho y las bajé hasta quedar agachada frente a él. ─¡Uhhhhh! Continúe mis pasos prohibidos, mientras las personas gritaban en dirección a nosotros. Esta noche iba a pasarla bien de seguro.
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