Tanner.
Me había prometido hace meses que no bebería más o que incluso fumaria otro cigarro, pero a veces no cumplimos con esas promesas que juramos hacer o incluso cambiar y así me encontraba yo al estar bebiendo junto a mis amigos. No me encontraba muy ebrio del todo, pero para una persona que juro no hacerlo no era algo muy bueno que digamos.
─Fondo, fondo, fondo ─gritaban mis amigos alentándome para terminar dos tragos de un solo tirón.
Llevé un trago a mi boca, seguido del segundo, ellos soltaron gritos entusiasmados y yo me dispuse en pasar una de mis manos por mi cabeza ya que el líquido me había atrofiado el cerebro.
─Son los últimos tragos que tomas ─soltó Lindsay.
─Déjalo que beba esta noche, quién sabe si mañana amanezca muerto ─exclamó Andrew logrando que soltará una carcajada.
Dejé el vaso vacío a un lado de la pequeña barra y me dispuse en caminar para así observar mejor lo que me deparaba la noche o incluso lo que podía encontrar.
Mis ojos iban de una chica a otra y luego se mantuvieron fijos con los ojos de una chica de cabello rubio que se encontraba en una esquina completamente sola así que sin pensarlo me dispuse en caminar hasta ella.
Tomé lugar a su lado y sus ojos cafés dieron a los míos para después arrugar su frente así que fui el primero en hablar.
─¿Porque tan sola? ─pregunté.
─Mis amigas están bailando y bueno a mí no me gusta.
─¿Vienes a una discoteca y no piensas bailar?
─No sé hacerlo.
Si no sabe bailar mucho menos sabe follar. Es lo único que pasó por mi cabeza.
─¿Cómo te llamas? ─pregunté.
─Letty.
─¿Dónde dejaste a Toretto? ─solté con una sonrisa.
─No tengo ningún Toretto y no me gustan calvos.
─¿Cómo te gustan entonces?
─Cabello n***o como tú ─respondió con una sonrisa.
De un momento a otro escuché gritos y abucheos de parte de algunas personas, Letty y yo volteamos a la pista de baile, pero no logramos ver nada.
Unas chicas pasaron frente a nosotros para así dirigirse a la pista de baile así que tomé a una del brazo y ella se volteó a mí.
─¿Qué pasa ahí? ─pregunté.
─Una chica está bailando con el Dj en el segundo piso.
Letty se levantó y empezó a caminar hacia ese lugar y no pude evitar dirigir mis ojos a su perfecto trasero que estaba muy bien trabajado.
─¿No vienes? ─preguntó antes de voltearse a mí.
─No ─contesté. ─Me da totalmente igual ver a una chica que intenta llamar la atención que no le dan en casa.
─Eres cruel.
─Lo sé, pero trato de cambiar.
─¿Cambiar? No lo estás logrando ─contestó con una sonrisa.
Pasé a su lado y caminé hasta la barra ya me había olvidado de que quería follarla. Al estudiarla mejor por mi cabeza pasó que sería como Valerie y no dejaría que la follara como Dios manda.
─Dame un trago de los que me has servido anteriormente ─le dije al bartender, él asintió y se dispuso en preparar mi trago.
Me mantuve en el lugar y no dejaba de escuchar los gritos y abucheos de las personas.
─Esa chica es muy sexy ─dijo el bartender tendiéndome mi trago.
─No pierdo mi tiempo en esas cosas ─respondí.
Las personas empezaron a aplaudir y supuse que ya habían terminado con su baile.
Caminé hasta la pista de baile y me mantuve en una esquina expectante de cualquier chica.
─¿Tanner? ─escuché una voz a mi espalda.
Al voltearme vi frente a mí a Daniela, la mejor amiga de Valerie. Su cabello rubio estaba en unas ondas que se veían genial en ella.
─Hola.
─¿Dónde está Valerie? ─preguntó mirando atrás de mí.
─Terminamos.
─¿Porque lo dices tan seco y frío?
─Pensaste que estaría llorando en un rincón ─chasqueé la lengua ─Yo no soy de esos.
Ella asintió y como analizo que no hablaría con ella termino por despedirse.
Ya había terminado con mi trago así que decidí ir a la barra nuevamente.
─Un trago más y ya ─me dije a mi mismo.
Llegué a la barra y al mirar hacia la derecha, abrí mis ojos como platos al ver quien estaba con sus codos en la encimera esperando un trago. Sin pensarlo dos veces me dirigí a ella.
Era Alené, la chica de la pelea.
─¿Me estas siguiendo? ─pregunté al colocarme a su lado y sus ojos verdes dieron a los míos.
─En tus sueños.
─Pensé que no eras de las que iban a fiestas dulzura.
─No conoces nada de mi guapo.
Sonreí ante el apodo que había empezado a gustarme.
El bartender le tendió su trago y ella lo tomó dándole un trago.
─¿Quieres salir ebria de aquí? ─pregunté.
─Ese no es tu problema, además no me embriago tan rápido.
Asentí y me coloqué a su lado mirando en dirección a las personas que estaban en la pista.
─¿Quieres bailar? ─pregunté.
─¿Sabes hacerlo? ─preguntó ─mejor dicho ¿Crees poder llevarme el ritmo?
─Dulzura, soy un buen bailarín, soy bueno en todo lo que hago.
Ella mostró una sonrisa ladeada y sonrió antes de asentir, colocó el trago en la barra y me tomó de la mano para empezar a caminar hasta la pista de baile. Empecé a chocar con algunas personas ya que ella literalmente me estaba jalando y luego tomamos un buen lugar.
Alené se colocó frente a mí e inmediatamente me puse nervioso, ella era la única mujer que lograba ponerme de esa manera.
─Puedes tocarme, esta vez no te golpearé ─murmuró.
─Define tocar ─susurré en su oído.
Ella colocó mis manos en su cintura y pegó su trasero a mi polla y de inmediato mi cuerpo reaccionó y ella mostró una sonrisa.
Empezó a sonar Like I Would – Zayn. Alené empezó a mover sus caderas de un lado a otro y seguí sus movimientos, subí una de mis manos desde sus dedos hasta llegar a su hombro, ella reclinó su cabeza en mi pecho y llevé mi mano hasta su cuello para después bajarla por el valle de sus senos, ella llevó una de sus manos a mi nuca y cerró sus ojos hice lo mismo y nuestros cuerpos solo se dispusieron en moverse al ritmo de la música.
Siendo sincero mi polla estaba como loca al sentir su trasero contra mí, su mano empezó a adentrarse en mi cabello y luego empezó a tirar de él y eso solo me descontrolaba más.
─Estas jugando con fuego Dulzura ─susurré en su oído.
Ella se volteó y sus ojos dieron a los míos, colocó una de sus manos en mi hombro y la otra la bajó poco a poco por mi pecho sin apartar sus ojos de los míos, hasta llegar al bulto de mis pantalones.
─Me gusta jugar con fuego ¿A ti no?
Inmediatamente la volteé y pegué su trasero a mi erección, llevé mi mano a su cuello y la otra a su cadera, mientras que ella las llevó hasta mi nuca.
─Me encanta ─susurré y ella mostró una sonrisa.
La canción acabó y ella empezó a caminar entre la multitud dejándome en la pista de baile solo. ─Esto no se quedará así ─murmuré.