82. También te amo Angelo Veo la hora y ya me quiero ir. Daxter se acerca a mí con una gran sonrisa en el rostro que me hace sentir como si me echara en cara su felicidad y ésta chocara con mi infelicidad, en una batalla con desventaja. —¿Vas a seguir bebiendo limonada toda la noche? —Levanto el vaso y lo veo que está a punto de terminar y apuro el último trago. —No puedo tomar otra cosa, el doctor de la empresa me recetó medicina, me he estado sintiendo mal. —¿Estás enfermo? Con razón tienes esa cara tan pálida. —Si, comí algo que me cayó mal y desde entonces vomito mucho y me dan muchas náuseas. El lunes iré a realizarme exámenes al hospital donde trabaja Reny. Es extraño hablar de ella como si hace no tiempo no hubiera sido la persona más importante para mí. —Debes cuid

