.1. En busca de un trabajo.

2995 Words
Es triste dejar todo atrás. La cuidad dónde vivía, mis padre y amigos. Viajar de un lugar a otro para escapar de las cosas que te hacen daño. Pero si quieres intentar salir adelante debes dejar todo atrás así no quieras. Mientras caminó por el área que será el nuevo lugar donde viviré durante un buen tiempo: Chelsea. Hogar de números puentes que permiten que los autos floten sobre el mar, dónde puedes encontrar hermosa arquitectura, restaurantes cinco estrellas, mansiones victorianas en cada rincón, tiendas separas para mujer y hombre. Hermosas tabernas, hogares de muchas celebraciones, cines con muchas propuestas, que más puedo decir, Inglaterra es así. Caminó con lentitud buscando algún sitio para entrar y conseguir un buen trabajo, ya que el lugar donde vivo no se paga solo, es caro y mi cuenta bancaria está apunto de marcar cero. No mentiré, ya llevo un mes aquí y estoy usando el GPS para no perderme. Y de tanto caminar no conseguí nada el día de hoy. Los lugares dónde me presenté dijeron que me estarían llamando. Me fui a uno de los tantos parques y me senté allí a pensar sobre qué hacer con mi vida. La razón de venir aquí es para iniciar la universidad y tratar de sacar una carrera. Me gustaría estudiar ingeniería civil, pero antes debo conseguir un trabajo. Miré al frente y se puede ver a una que otra persona caminando, universitarios con libros mientras conversan entré ellos. Desbloqueé mi teléfono y vi la hora, ya va ser el tiempo del almuerzo así que guarde mi teléfono nuevamente en el bolsillo de mi Jeans algo grande, ya que algunas veces no me gusta usarlos tan ceñidos. Uso un Jersey color mostaza y unos tenis. Me levanté y comencé mi caminó para irme al edificio. Ya caminado por la acera aceleré el paso. El viento está algo fuerte y las nubes más grises de lo normal, eso indica que lloverá en algún momento, choco con algunas personas mientras apuro el paso. Crucé la calle y sigo pero de pronto siento que comienzan a caer gotas sobre mi, así comencé a correr y aún falta para llegar. La lluvia comenzó a ser más intensa. De inmediato me detuve y entré en una tienda. Al entrar pude escuchar esa típica campanita. Cerré la puerta y miré al frente solo hay una mujer de unos setenta años. Observé el sitio que es totalmente rojo, de un rojo intenso. Hay unas sillas blancas y en un área del lugar se encuentra un mini parque para niños, juguetes, pelotas etc. —Hola —le sonreí a la señora de cabello totalmente blanco quien me observa con el rostro fruncido —. Yo… Lo siento está lloviendo muy fuerte allí afuera. Ella afirmó una vez —No se preocupe. —¿Puedo sentarme…? —inquirí señalando la silla. La señora asintió. Eso hice, me senté y me encargué de observar todo ¿Qué es esto? Pasaron varios minutos y la lluvia acabo así que me toca encaminarme nuevamente al edificio. —Muchas gracias —me levanté y comencé a caminar. —¡Hey, niña! —escuché que me llamó la señora. Me giré y la observé —Dígame. Me lanzó una mirada de pies a cabeza con atención. —¿Qué edad tienes? —23 —le regalé una sonrisa de labios apretados. Afirmó —Eres joven ¿Estás interesada en trabajar? Mi corazón dio un saltó. —Si, por supuesto —asentí. —Bueno es un trabajo de tiempo completo. Esto es una agencia de niñeras —la señora sacó de una cajita una tarjetica rectangular de color rojo. La extendió hacia mi mientras me observa con seriedad. Me acerqué con paso lentos y agarre la tarjeta que dice: No dejé a su hijo solo. Solicite su niñera 06377337. Subí la mirada para encontrarme con sus ojos azules claros. —¿Me explica? —la observé fijamente. —Claro —tragó con suavidad y entrelazó sus manos mientras me mira —. Es fácil. En éste lugar hay chicas que están disponibles para el servicio de niñeras. Alguna persona que necesiten una, simplemente llaman y se le da lo que quiere. Veo que eres joven y mayormente buscan a chicas así como tú. Asentí. —¿Quieres? Solo me queda un puesto —hizo una pausa —. Si quieres trabajo rápido este es el lugar. —Si lo necesito… —miré la tarjeta. —Entendido —miró la Laptop sobre su escritorio de color blanco —. Solo te diré las desventajas. —Escuchó con atención —asentí rápidamente y sonreí. —Niños —comentó con seriedad —. Ventajas, dinero. La paga es muy buena, la mayoría de las personas que solicitan nuestros servicios son personas adineradas. Pestañe y dejé sonreír —Pero… En ese momento la campanita sonó y me giré para mirar a la persona que entró. Es una chica más o menos de mi edad. Usa un vestido que llega por sus rodillas con un pequeño lazo color blanco en su cintura y trae puestas unas zapatillas blancas. Pero lo que más llama la atención es su cabello castaño. De su lado derecho está corto algo disparejo y llega a sus mejillas y del lado izquierdo llega a sus caderas. La castaña se detuvo frente a nosotras y secó su rostro llenó de lágrimas. —¡Solo me quedé dormida un maldito minuto! —subió su dedo índice mirándonos a ambas —. ¡Un maldito minuto! ¡Y la niña asquerosa esa comenzó a jugar conmigo como si fuera una de sus Barbies! —sollozó —. ¡Y mira lo que hizo! —comenzó a llorar con fuerza. La señora sacó un pañito y se lo entrego. La chica lloraba con fuerza y luego con el paño sonó su nariz. —¡Esa niña hizo que mi espíritu de querer ser madre desapareciera! —exclamó mientras vemos como baja secreción nasal por su nariz. Yo señale mi nariz sutilmente mientras la miro fijamente. Ella aspiró y el líquido subió. Es tan asqueroso, pero gracioso. —¡No la soporto! —lloró con tristeza y él espeso líquido volvió a bajar. —Oye eh… —señale nuevamente mi nariz. La señora soltó un suspiro impaciente. —¡Limpiaste los mocos, Bett! —pronunció entre dientes y le lanzó otro paño al rostro. La chica aspiró nuevamente y se limpio la nariz, después el rostro. —¡Y deja de llorar, que te ibas a casar y cancelaste la boda solo porque Carl tenía orejas grandes y tu hijo las iba heredar! —la regaño —. ¡Ahorita estuvieras en algún lugar del Caribe, bastarda! —¡Mamá! —exclamó ella llorando pero más calmada. Las miré a ambas. Ya entiendo su parecido. —Si quieres el trabajo preséntate mañana a las 07h00 —la señora se retiró por una puerta blanca. Miré a la chica y ella ya lo hacía. —Es que no quería que le pusieran de apodo Dumbo —murmuró —. En la escuela ponen apodos —tomó una bocana de aire —. A mí me decían chata, por qué no tenía trasero. Asentí juntando mis cejas. —Luego el Dios de la silicona me hizo el milagro —señalo sus senos —. Senos y trasero —sonrió subiendo y bajando sus cejas. —¡Yo diría el dinero de Carl! —exclamó la señora desde lejos. Ella resoplo y se retiró por la puerta dónde entro la señora. Y yo salí del la tienda. Ya había dejado de llover así que me fui de nuevo caminó al edificio. Cuando ya llevo varios minutos caminando me detuve en una heladería y compré una paleta de sabor a limón, si es de sabores naturales ese mi favorito. Pagué y salí de la heladería. Continúe mi caminó lentamente mientras quito la envoltura del helado y lo miró. Se ve tan delicioso. Miré al frente y cuando abrí mi boca para dar la primera lamida, una camioneta plateada pasó a toda velocidad por mi lado y cuando piso el charco me lleno de agua sucia. Me detuve en seco aún con la boca abierta, me llenó por completo. Mi cabello, mi ropa, todo, nada se salvó y hasta tragué agua sucia. Miré mi helado que destila gotitas de agua sucia y pude ver como la personas me miran con rostro graciosos y llenos de asco. Sacudí mis manos asqueada y corrí hasta un bote de basura lanzando el helado completo allí. ¿Quién habrá sido él malnacido o mal nacida que hizo eso? Comencé a dar pasos largos, luego de unos minutos llegué al edificio y entré. Obviamente todos me miran, es tan deprimente. Al entrar me quité todo y entré a la ducha para darme un baño muy profundo y cepille mis dientes. Espero no enfermarme. Al estar ya con mi ropa cómoda marque y pedí mi ensalada de todos los días. Mi madre me hacía todo y no aprendí a cocinar es por eso que mientras he estado aquí compro comida. Si… sé que eso no ayuda para mí bolsillo. La ensalada llegó y comencé mi comida. Las horas después del almuerzo se resumen en dormir. Soy extremadamente dormilona puedo dormir muchas horas al día. Así que luego de mi rica comida me fui a dormir. *** Al día siguiente me levanté temprano y me fui a ese lugar. Créanme me lo pensé durante la noche, nunca he cuidado a niños la única cosa pequeña que he cuidado es el perrito de mi tía Lily y era muy desastroso. Sin perder más tiempo ya lista me marche. Luego de casi una hora logre llegar al lugar y entré, pude ver a la señora vestida con su vestido rojo impecable detrás del escritorio. De inmediato me observó con seriedad. —Viniste —comentó mirando la computadora mientras mueve sus dedos frenéticamente sobre el teclado. —Si, voy a querer el trabajo —me detuve frente a ella. Ella sonrió mirando la Laptop—Me imaginé. ¿Tan pobre me veo? —¿Cuándo comienzo? Ella sonrió y me entregó una hoja —Ahorita. Llena esa planilla. Afirmé y eso hice llené todo lo que preguntaban sobre mi, más que todo mis cosas personales. Y entonces los teléfonos comenzaron a sonar. —Veremos que niño cuidaras hoy — ella movió sus dedo mirando los tres teléfonos rojos sobre el escritorio —. Seleccionaré esté. Mina hoy será tu día de suerte. Ella levantó uno de los teléfonos y habló. Después de unos minutos colgó y me observó con el señor fruncido. —¿Qué ocurre? —Nada. Quieren tu servicio a partir de las ocho de la noche y vendrán por ti a esa hora. Asentí lentamente. —Muy bien…. Entonces vuelvo por la noche. El teléfono volvió a sonar y ella atendió, me detuve al ver el ademán que hizo con su mano. Después que terminó de hablar me observó con atención — Necesitan un servicio por dos horas para cuidar un niño ¿Lo quieres o esperas hasta las ocho? Más dinero, obviamente. —Lo quiero —asentí. —Perfecto —ella se agachó desapareciendo por detrás del alto escritorio. Después se levantó y me entregó un vestido del mismos color y modelo que el estaba usan la chica de ayer, junto con unas zapatillas —. Colócate eso, que vendrán por en cinco minutos. —Si, por supuesto. Entré por la puerta blanca, que es como una habitación grande con muebles y una mesa, hay otra puerta, me supuse que es el baño así que entré y me coloqué el vestido. Me queda entre ceñido y holgado, es cuello de tortuga, llega dos centímetros más arriba de mis rodillas, ate el cinturón que tiene un pequeño lazo en el medio y me coloqué los tenis color blanco. Me queda todo a la medida. —¿Qué tal? —comenté deteniéndome frente a ella. —Muy bonito —ella sonrió con amabilidad —. Eres un linda, chica —miró nuevamente su laptop —. Deberías ser modelo, aprovecha tu belleza, tu juventud. Sonreí ampliamente mostrando los dientes. Jamás nadie me había dicho tal cosa, de esa formar tan sincera. No incluiré las veces que me dijeron cosas bonita sobre mi físico, solo para acostarse conmigo. Hombres y bueno algunas mujeres… —¿Cómo es su nombre? —inquirí mirándola con atención. —Soy Malta Benz —asentí. En ese momento se escuchó una bocina, la señora me hizo señal que saliera y eso hice. Al estar ya fuera pude ver un Audi color blanco y un hombre con rostro neutro, que usa un traje ejecutivo. Él abrió la puerta trasera y subí, cerro la puerta y después subió él. Comenzó a conducir tranquilamente en silencio. —Buenos días —saludé al hombre. —Buenos días —contestó cortante. Miré por la ventana esperando que mi día sea bueno. Después de tráfico nos detuvimos frente a una mansión con ventanas victorianas y de tres pisos. Él hombre blanco y pelinegro abrió la puerta y yo bajé. —Sígame por favor—ordenó. Las rejas se abrieron y entramos por el pequeño camino de piedra que da directo a la puerta. Al llegar nos adentramos en la casa y es hermosa. El piso es tipo tablero de ajedrez las escaleras son tipo zigzag y las paredes son blancas, es muy lujosa. En ese momento vi a una mujer con vestido ejecutivo ceñido al cuerpo, piel blanca, cabello rubio y ojos azules. Es hermosa. —Hola —me observó de pies a cabeza con desagrado —. ¿Eres la niñera? —Si, señora —afirmé con seriedad. —Esta bien —la mujer acomodó su largo cabello con elegancia. Desde mi lugar puedo percibir su perfume caro —. Está arriba. Solo serán dos horas —me regaló una sonrisa hipócrita y se marchó. Escuché la puerta detrás de mí y eso indica que se habían ido. Así que comencé a subir las largas escaleras del mismo color del piso y luego de unos minutos llegué a un pasillo largo lleno de puertas. Mientras camino lentamente buscando la habitación donde esté ese niño. Todas son blancas. Vi una que está entre abierta y bueno decidí tocar. De inmediato escuché un adelante. Abrí y me encontré con un señor viejo acostado en una cama. —Lo siento yo… —lo miré y le sonreí con Vergüenza —. ¿Cuál es la habitación del niño? Él señor sonrió —Aquí no hay niños. Pestañee confusa —¿Pero para que solicitaron una niñera? —Oh, tú eres la niñera —soltó una risita —. Allí están mis medicinas —señaló con su dedo. —Yo cre… —arrugue mi frente y él me interrumpió. —Mi enfermera tuvo que salir de viaje y no conseguimos a nadie, entonces optamos por una niñera —me miró con atención —. Para que me cuide por dos horas. Lo miré por un momento. Y bueno que más da ya estoy aquí. Me adentré en el lugar y me acerqué a la mesita de noche donde está una caja de pastillas y una botella de agua, a su lado un vaso de cristal que llené por la mitad. Agarré la pastilla, señor se sentó sobre la cama y le entregué la píldora, luego le di el vaso de agua y el tomo su pastilla. —Gracias —agradeció el señor quién dejó el vaso sobre la mesa. Hice una afirmación sonriéndole y me senté en un mueble de terciopelo cerca de la cama. —¿Cómo te llamas? —interrogó él. —Mina Black —me levanté para estrechar su mano. —Thomas Gray —sonrió lentamente —. Eres muy linda. ¡Ay, es tan tierno! Le regalé una amplia sonrisa —Gracias, señor. —Oye, mira allí detrás de ti hay una pelotita ¿Me la podrías pasar? Es para ejercitar mi mano —pidió él. Asentí —Por supuesto —me giré vi que está en el suelo, así que me puse en cuclillas y la agarre me volví a dar a vuelta nuevamente y se la entregué. Él ya tenía una sonrisa en su rostro y la sujetó —Gracias, linda señorita. —De nada —sonreí mirándolo —. ¿Qué edad tiene? —80. —Ah… está bien… —Pero tengo una buena vista —curvo sus labios y bajo su mirada a mis piernas —. Lindo bikini color n***o —levantó las cejas con malicia. Eso me dio tanto asco. Abrí mi boca indignada y le di una bofetada. —¡Viejo, asqueroso! —me aleje de él y me fui en dirección a la puerta para irme. —¿A dónde vas? —cuestionó de inmediato. —¡Lejos de usted, viejo pervertido! —abrí la puerta y salí. —¡NO TE PAGARÉ NADA! —gritó desde adentro. Me regresé y lo miré al también lo hizo. —¡Váyase al Carajo! —le hice un gesto obsceno con mi dedo. Que horrible comenzó mi día. ⚠️Comunicado importante ⚠️ Amo escribir y así mismos amo a cada lector que Lee alguno de mis libros. Debo avisar a la persona que iniciará la lectura que está historia tiene un segundo libro, ya que es una bilogia.Este segundo libro ya está disponible y casi terminado (este es mi i********: si quieren saber cuál es la aplicación escríbanme alexass197) . Pero tristemente no puedo traerlo a Sueñovela, por más que quiero no puedo ?? solo les quiero avisar antes que gasten sus monedas y me digan estafadora. Gracias por su atención. ?✌? y si quieres continuar te diré que es una historia muy divertida, romántica y con un poco de picardía. Algo totalmente diferente. Att: Alexa.
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