P.O.V MIRANDA Me encontré en un claro iluminado por la luna, donde el aire fresco impregnaba mi ser con un dulce aroma floral. De repente, una figura radiante apareció ante mí: una mujer de belleza etérea, con piel resplandeciente y ojos que brillaban como estrellas. – Bienvenida, Miranda – dijo la mujer, su voz resonando con una dulzura poderosa. – Soy Selene, la diosa de la luna y de los ciclos. He venido a hablar contigo. Quedé paralizada, asombrada por su presencia. – ¿Eres realmente la diosa Selene? – logré preguntar, sintiendo una mezcla de miedo y admiración. – Así es – respondió con una sonrisa serena. – He estado observando tu viaje y estoy aquí para guiarte. Hay mucho que debes comprender sobre ti y sobre tus compañeros. – ¿Mis compañeros? – inquirí, recordando a Gabriel y

