P.O.V MIRANDA Después de un desayuno reconfortante con Gabriel y Damian, mi mente seguía girando en torno a las palabras de Selene. La idea del apareamiento y lo que eso significaba para mí me llenaba de nervios, y sabía que necesitaba hablar con ellos a solas. – Chicos, ¿podemos hablar un momento? – pedí, sintiendo el rubor subir por mis mejillas mientras me acercaba a ellos. Gabriel y Damián intercambiaron miradas, ambos con un toque de curiosidad. –Claro, Miranda. ¿Qué sucede? – preguntó Gabriel, en tono preocupado. – Necesito hablar con ustedes... en privado – respondí, sintiendo cómo el nerviosismo comenzaba a apoderarse de mí. Los dos asintieron, y nos dirigimos a un pequeño patio trasero que ofrecía un poco de privacidad. El aire fresco me ayudó a calmarme un poco, pero el tema

