P.O.V MIRANDA Las palabras de Selene, la conversación con Gabriel y Damian, todo se mezclaba en un torbellino de emociones. La inquietud y la curiosidad danzaban en mi interior, y mientras me acomodaba en la cama, no podía evitar pensar en lo que significaba el apareamiento. Mientras cerraba los ojos, un sueño comenzó a formarse, llevándome a un lugar donde la realidad y la fantasía se entrelazaban. De repente, me encontré en un claro iluminado por la luna, donde el aire era cálido y perfumado por flores nocturnas. Ante mí estaban Gabriel y Damian, sus miradas llenas de deseo y complicidad. – Miranda – murmuró Gabriel, acercándose con esa seguridad que siempre me hacía sentir protegida. Su voz era un suave susurro que me llenaba de electricidad. –Ven aquí. El corazón me latía con fue

