PUNTO DE VISTA MIRANDA Mi mente estaba nublada, perdida en un vacío oscuro, y mi cuerpo pesado, casi sin vida. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que cayó al suelo, pero cuando recuperé la conciencia, me encontré en un lugar distinto, un claro de bosque iluminado por una luz plateada que parecía provenir de todas partes. Los árboles altos y frondosos rodeaban el lugar, sus hojas susurrando al viento. Caminé lentamente, sin comprender del todo cómo había llegado allí. Mi cuerpo ya no sentía el dolor, solo una calma extraña. El aire era fresco, como si no hubiera rastro de la oscuridad que acababa de dejar atrás. – ¿Dónde estoy? – murmuré, sin saber si alguien me escucharía. La sensación de estar soñando, pero al mismo tiempo completamente despierta, me envolvía. De repente, una f

