Punto de vista de Damian El silencio en la habitación se volvía cada vez más denso. Sentía una presión en el pecho que no desaparecía, una sensación que se había instalado desde que Miranda fue secuestrada. Cada pensamiento que pasaba por mi mente giraba en torno a ella. Sus ojos, su risa, su forma de ser... Todo me consumía, y la idea de no saber si estaba a salvo me estaba matando. Gabriel estaba en la sala de armas, organizando la estrategia con los demás, pero yo... Yo estaba atrapado en mi propio tormento. Desde la partida de Miranda, el aire ya no sabía igual. El sol no brillaba tan fuerte, y ni siquiera el aroma de los bosques me calmaba como antes. Todo me parecía vacío sin ella. Era posesivo, lo sabía. Lo aceptaba. Pero no solo porque ella era mi compañera. Era porque mi alma l

