P.O.V Miranda Abrí los ojos lentamente, sintiendo el calor de dos cuerpos firmes a mi lado. Anoche Gabriel y Damian me dejaron completamente exhausta, pero también más feliz que nunca. Mi corazón latía en paz, sintiéndome segura y amada. Sin embargo, una necesidad urgente me sacó de mi ensoñación: tenía que ir al baño. Intenté moverme, pero estaba atrapada entre ellos. Gabriel tenía un brazo sobre mi cintura y Damian me abrazaba por la espalda, como si temieran que me escapara. Sonreí con ternura, pero mi vejiga no podía esperar. Empujé suavemente a Damian, quien gruñó en su adormilado estado y murmuró: – Duerme un poco más, mi reina. Es temprano. – Quiero mear –susurré, tratando de no reírme. Damian suspiró y, aunque parecía no querer soltarme, terminó aflojando su agarre. Gabriel hi

