Caminamos juntos, me dejo llevar por Emanuele, tal parece que la tiene aguantando frío allá en el jardín, que pena todo fue por mi culpa, antes de entrar por esa puerta él me frena. —Mario yo te amo y sé que tus sentimientos ya están madurando eso me tranquiliza, solo te voy a dejar claro que yo no mando en este —habla todo sensible tocándose el corazón. Ni que fuese la boda hoy mismo, que exagerado es, antes estamos perdiendo tiempo en el que puedo gastar burlándome de su nueva pareja, y no por ser una chica común, es porque ella no dudará nada en salir de esta casa la cambiaran por una rubia preciosa, con una talla muy grande de busto. —Bueno, ya no más estás como muy nena. —Le pegó un puño en sus pectorales. —Entramos. —Él corre la puerta para que yo siga, noto una mujer de espald

