Madrugamos, tenía cita en la clínica, así que decidí levantar a Daniel, que desayune, nosotros también tomamos un café con tortitas americanas, con mucha jalea de chocolate, como me gustaban. Nos preparamos, subimos al auto y fuimos a llevar a Daniel al colegio de pasada. Seguimos camino y fuimos a la clínica, nos sentamos en la sala de espera y estábamos esperando que nos atendieran. —Nohemí Vega —me llamó el doctor. Nos levantamos y nos dirigimos al consultorio indicado, saludé al hombre, entramos, me acomodé en la camilla y levanté la remera que llevaba puesta, le puso el gel y comenzó a pasar el aparato. Veía a la niña en la pantalla, me emocioné. —¿Contracciones? —preguntó el ginecólogo. —Sí, pero no son rítmicas. —La niña ya está en su posición, ya no queda nada. Sonreí.

