Martes por la mañana, llamé a la clínica para pedir un turno para el control de los ocho meses de embarazo. Me dieron el turno para el día siguiente, miércoles en la mañana a las 9:20 am. Listo. Levanté a Daniel para ir al colegio. —Buen día, cariño —dije, levantando la persiana de su habitación. —Buen día, mami. Besé su frente y me abrazó. Se levantó, se cambió y fue a desayunar, nos preparamos y lo llevé al colegio, fuimos caminando, era una mañana hermosa. Pablo estaba en Murcia trabajando. Al regresar, pasé por una pañalera a comprar algunas cositas que me hacían falta para el día del parto. Ya quedaba muy poco tiempo para tenerla en nuestros brazos, con nosotros, solo un mes. Llegué a la casa, preparé algo de comer y esperé a Pablo. Llamé a mi madre, hablamos un rato,

