Este viaje estaba siendo un desastre, en vez de disfrutar, yo lo estaba pasando mal, anímicamente, amorosamente, en todo sentido. Desperté temprano, el día anterior no hicimos mucho por Milán ya que las cosas no estaban muy bien. Le di pecho a Eider y siguió durmiendo. Yo me levanté, fui al baño para darme una ducha refrescante. Escuché la puerta del baño abrirse, era Pablo. —¿Puedo pasar? —Sí. Entró, pero no me imaginé a qué. Se quitó la ropa y entró a la ducha conmigo. —¿Qué haces? —Sh… —me besó. Intenté alejarlo, pero era imposible. Le seguí el beso, sus manos se apoyaron en mis caderas. Me apretó contra su cuerpo. —Mm —me quejé. Con sus dedos tocó mi feminidad, me estaba excitando. Seguía besándome sin parar. Bajé mis manos a su m*****o y lo masturbé. Me cargó en sus br

