XXX *** Capítulo con alto contenido erótico *** El aire era tan caliente, tan pesado de respirar, como una tonelada de cemento. Ellos eran lava hirviendo que se deslizaba impura por el volcán que eran sus cuerpos, ya inconscientes de lo que les sucedía. Su precioso cabello n***o se desplegaba en la almohada blanca como la tinta negra que un escritor había derramado mientras hacía el mejor de sus poemas, uno que hablaba de ella gimiendo una y otra vez el nombre de ese que tanto amaba. —¡¡AH, DIOS!! —gritó descontrolada mientras él la embestía como una fiera. Con una de sus delicadas piernas sobre el hombro, ahora más fuerte de Sebastian, Sarah le arañaba el pecho, anclando ahí sus uñas como pidiéndole más. El hombre que estaba poseído por el deseo y la lujuria, ambos en extremo, la te

