Miranda se incorporó sobresaltada en la cama al escuchar los gritos y el escándalo que Marcus y Dianco estaban protagonizando. Sus ojos se abrieron enormemente ella había despertado desde el momento que su padre había abofeteado a Marcus. —¡¿Qué demonios está pasando aquí?! —Exclamó — ¡Basta los dos! Marcus se quedó inmóvil al percatarse de que Miranda había despertado. Con un enorme esfuerzo, reprimió las ganas de arremeter contra Dianco ahí mismo. —No te preocupes por nada, Miranda—le dijo mientras esbozaba una falsa sonrisa tensa— tu padre y yo solamente... estábamos discutiendo algunos asuntos importantes, nada de qué alarmarse. —¡Pero Marcus! —Insistió ella, dándose cuenta de la mentira— ¡Te ha golpeado! —¡Silencio, Miranda! —La ordenó Dianco con un grito— ¡Obedece sin rechista

