Transcurrieron seis largos meses desde que Maya y Dan huyeron de la Villa Arched, durante todo ese tiempo, Marcus movió cielo y tierra para dar con su paradero, pero parecía como si se los hubiera tragado la tierra. Se negaba a aceptar la derrota y la humillación de saberse burlado, sus hombres rastrearon cada posible salida aérea, marítima y terrestre de la región sin hallar un solo rastro. Su mente lo atormentaba imaginando a Maya y a Dan burlándose a carcajadas al ver que no lograba encontrarlos. —¡Malditos sean los dos! —rugió mientras arrojaba lo que tenía en su mano contra la pared— ¡Esto no se quedará así! ¡De una forma u otra voy a encontrarlos y les haré pagar caro su traición! Para tratar de controlar su sed de venganza, Marcus se perdía en alcohol, mientras se encerraba

