Marcus hizo una señal a Dan que pasó desapercibida para Maya, deseaba que se callará, ya estaba hablando más de lo necesario, no quería que la historia de su vida que ella escribiría, se viera manchada con cosas que no debían de salir a la luz. Al llegar a la villa, los tres bajaron de la limusina, Dan se despidió y se alejó enseguida, Maya iba a hacer lo mismo, pero Marcus la tomó por la mano para detenerla. —No deseo estar solo, estoy muy cabreado, ¿Me acompañas a tomar una bebida? Ella mordió su labio inferior, su mente le indicaba que huir de ahí era lo correcto, pero algo en su interior se lo impedía, así que terminó aceptando lo que no debía. —Está bien, pero solo una copa. —Entonces será solo una, si ese es tu deseo, será concedido —dijo con ese tono ronco de voz tan caracterís

