Capítulo 2: Un inicio de semana demasiado movido

2112 Words
Al lunes siguiente Ray llegaba a la escuela, todo normal, quizá era algo temprano ya que ninguno de sus amigos había llegado pero bueno, no era como si fueran alumnos ejemplares que llegan antes de que llegue el profesor. Estaba bastante vacío el patio. Unos cuantos chicos y chicas estaban por ahí; algunos hacían tarea, otros dormían la siesta pero algo era seguro: el estaba solo y aburrido. No es que siempre llegara a esa hora, a veces llegaba como sus amigos y tenía que darle alguna torpe explicación al profesor por su retraso pero simplemente hoy no pudo evitar levantarse temprano, la razón: Dan. Desde aquel incidente del viernes no pudo dormir en todo el fin de semana, el domingo mientras intentaba conciliar el sueño su mente le hizo una mala pesada y terminó imaginando que lo tenía sobre él, de nuevo. Ya no pudo dormir, rodó en las sabanas una y otra vez hasta que decidió levantarse y el resultado fue quedarse solo antes de las clases. Ray pensó que sería buena idea esperar a alguno de sus amigos en la puerta de entrada así que llegó y se recargo en la pared a esperar a alguien. El sonido tosco de un motor lo hizo voltear y lo que vio lo dejó sin palabras. Ahí estaba su novia Marina, llegaba a la escuela en moto acompañada como no, de su hermano mayor. "¡Demonios!, ¿por qué tiene que llegar con la persona que menos quiero ver en estos instantes?" pensó Ray. Aunque en realidad era Dan quien usualmente llevaba a Marina a la escuela, este dato quedo relegado en su mente y solo se concentro en su mala suerte y en lo mucho que no quería ver a esa persona.  -Ray, hola- saludo Marina mientras su hermano se estacionaba justo enfrente de él. -Bien Marina-dijo quitándose el casco- nos vemos en casa por la noche, no te vayas sola y si el  papá no viene, dile a este cuatro ojos que te acompañe- poniendo toda su atención con una mirada llena de afecto, hasta parecería alguien decente, agradable y considerado. Aunque claro se deben quitar del medio sus insultos nada sutiles y su obvia provocación al hablar de él sin siquiera mirarlo. -¡Hermano! No seas tan malo con Ray. Perdónalo Ray, mi hermano en realidad es muy bueno-dijo la niña dirigiéndose a su novio. -No te preocupes, ademas si a tu papá se le hace tarde yo con gusto te acompañaré- le respondió sonriendo. Lo único bueno que tenía ese era la suerte de tener una hermana tan linda y amable. -Y quien sabe, quizás puedas quedarte a dormir otra vez- Dan no dejo pasar la oportunidad, viendo de reojo como Ray se sonrojaba, sus cejas parecían temblar con enfado a la vez que sus ojos irradiaban una furia silenciosa. -N-no creo, ademas no creo que llueva hoy y por si acaso tengo mi paraguas- dijo acomodando sus lentes. Dan sonrió. -Oh~ que mala suerte, yo que ya había apartado la camisa que podías usar esta noche- contestó en tono de broma. -Hermano, deja ya de molestar a Ray, ¿no decías que tenías que llegar temprano hoy a tu escuela?- le recordó Marina. No parecía notar para nada la atmósfera formada entre ambos chicos. -Vale, solo por mi querida imotou lo haré, hasta luego-. Marina no lo noto pero Ray si; Dan le había guiñado un ojo justo antes de ponerse su casco y arrancar su moto. Ray se sonrojo pero optó por ignorarlo y acomodo sus lentes, otra vez. Odiaba hacerlo ya que era su delator de que estaba muy nervioso pero para su suerte nadie lo había notado. Entraron al salón en cuanto dieron el timbre. El maestro entró, y estaba a punto de nombrar lista cuando abrieron la puerta de repente. -¡Profesor, nos deja pasar por favor!- gritaron 3 chicos. Los amigos de Ray. "¿Donde se habían metido, traidores?, ¿por qué nunca están cuando los necesito de verdad?" pensó en cuanto los vio. -Ya pasen, pero esta es la última vez- dijo como siempre el profesor. La verdad era que tampoco habían llegado tan tarde.  Las clases pasaron igual de aburridas como siempre; ya en el descanso se juntaron Ray y sus amigos para pasar el rato antes de volver al aula y aburrirse. Parecían esa clase de chicos que nada tienen en común pero la verdad es que se llevaban muy bien entre ellos. Levi, el castaño amante de los deportes mujeriego, tenía ojos más claros que su cabello pero su tez bronceada siempre los hacía ver más brillantes, combinando con el hecho de ser activo y optimista; Chris, el pelirrojo que se olvidaba de todo excepto del anime de estreno y los videojuegos BL, Otome, MORPG de cualquier tipo; Al, con cabello n***o y ojos grises, que parecía serio y misterioso pero en realidad era perezoso al socializar y realmente no hablaba mucho con extraños. Por cierto que ademas de su grupo de amigos, todos los demás son extraños. Aun así cuando lo conocías  llegaba a caer bastante bien; y luego estaba Ray, el come libros. No es que siempre estuviera en la biblioteca,  Al también disfrutaba de la lectura y de hecho era el tema que más los había unido, pero si tuviéramos que comparar la verdad es que Ray bien podría ser Wikipedia andando, tenía muy buena memoria y sabía mucho de varios temas y por eso sus amigos lo tenían con la etiqueta de nerd; "Aunque un nerd buena onda" había dicho cierta vez Levi, su mejor amigo. No tenían mucho en común pero se llevaban bien y eso era suficiente para ellos. El recreo llego y paso rápido, las clases comenzaron y como siempre Ray se perdió en sus pensamientos. La única diferencia era que esta vez su pensamiento estaba en cierto pelinegro de ojos oscuros: Dan. Su mente solo iba a lo que pasó esa noche, lo que le dijo al día siguiente y lo que había pasado esa misma mañana. No entendía cual era su objetivo al hacer todo eso, además también lo había amenazado y él quería mucho a Marina como para que una mala broma de Dan los separara. Ese debía ser su objetivo, separarlo de su linda "imotou". "¿imoto?, ¿y eso qué significa?" se preguntó. Al rato le preguntaría a sus amigos para que le digan si saben que significa. -Es hermana menor en japonés- dijo Chris después de que Ray les preguntará. Habían terminado las clases y terminaban de acomodar sus cosas para irse a casa. -¿Hermana menor?- Ray aun seguía sin entender muy bien. -Si, en el anime los tipos cuando tienen hermanas pequeñas les dicen "imotou" y a las mayores "onee-chan"- Chris continuo explicando de buena gana, le encantaba hablar y exponer su conocimiento. Años de ser Fudanshi no serían en vano. -¿Por qué la pregunta Ray?- preguntó Al viendo como Ray saco el tema tan de repente y de algo con lo que no solía relacionarse mucho. Nunca paso de ver Dragon Ball Z y Shaman King. -No, nada importante- dijo tratando de evitar el tema. Explicarlo vendría con la introducción de Dan y por el momento no quería ni podía explicar su relación con él. Parece haber olvidado que "El hermano de Marina le dijo así y tuve curiosidad" también era una opción... -Bueno, lo mejor será que nos vayamos para que nuestro enamorado vaya con su doncella-dijo Levi con un tono juguetón.  -¿Cómo que doncella?- preguntó Al con indiferencia mientras se alejaban. Habría que decir, que secretamente a Levi le gustaba el teatro y era fan de las obras shakesperianas .  Sus amigos venían tras él conversando de cosas triviales  cuando vio a Marina saliendo de la escuela. No lo pensó ni un segundo antes de correr para alcanzarla.  -Marina-llamó- pensé que te irías temprano-dijo algo nervioso. -Se suponía pero mi papa me llamo diciendo que tenía algo que hacer y que llamaría a Dan para que me llevara- sonrió. Su apariencia tranquila y su dulce voz distraían por completo al rubio, pero eso no evito que preguntara con preocupación.  -¿Y qué pasó?- quiso saber Ray. -Aun no llega- respondió algo triste. -No te preocupes, lo esperaré contigo-dijo, haciendo sonreír a la joven. -Gracias-. Levi, Al y Chris ya habían llegado para escuchar lo ultimo de su conversación. El castaño no dudo en exagerar, recriminándole a Ray por faltar al "código de honor" en la regla "amigos antes que chicas", Al y Chris tuvieron que llevárselo, prácticamente arrastrándolo, para dejar a la feliz pareja en paz.  Se quedaron esperando un rato hasta que Marina recibió un mensaje de su hermano. "No podre llegar. Si el cuatro ojos esta contigo dile que te acompañe, perdona hermanita". -¿Es en serio?, no creo que sea un buen hermano Marina- dijo algo molesto, recordando como lo había defendido en la mañana a pesar de que obviamente el otro solo buscaba molestarlo. Cabe aclarar que estaba molesto con el pelinegro, con su novia nunca.  -¿Por qué lo dices?- preguntó algo sorprendida de verlo enojado. -¿Cómo puede avisarte que no vendrá después de media hora cerrada la escuela? Eso no es ser buen hermano- dijo aun con aire molesto. Marina soltó una pequeña risa por lo infantil que Ray estaba actuando. Quizás él no era consiente, pero sus mejillas abultadas y el mohín de sus labios era bastante gracioso.  -Sé que es algo tarde pero pudo pasar algo repentino; aun así gracias por preocuparte por mi- dijo mientras acomodaba su mochila. -Dámela- sin esperar su respuesta, colgó la mochila en su hombro libre- Nos tocará caminar hasta tu casa y no se ve que vaya a llover así que esta bien-. Marina y Ray caminaron mientras hablaban de cosas sin sentido, y ya en casa de la chica se despidieron. Ray estaba apenas unas calles de la casa de Marina cuando vio la moto de su hermano acercarse. Por instinto dio vuelta en la primer esquina y caminó pero se dio cuenta de que era un callejón sin salida. Para peor, la moto no había pasado de largo sino que ahora estaba estacionada enfrente de él, reduciendo su posibilidad de escapar. -Oh~ Ray- dijo Dan quitándose el casco- creo que te perdiste, tu casa no es por aquí- habló en un tono burlón. Su cabello desordenado por el casco, su postura indolente sobre la moto lo hacia parecer más un delincuente que nunca, por un momento Ray sintió un estremecimiento que bajaba por su espalda. No sabia que contestar, ¿confesar que lo vio llegar y quería evitarlo a riesgo de parecer un idiota? No gracias, pero ahora estaba entre la espada y la pared, literalmente. No se animaba a mirarlo. -¿Quieres que te lleve?- preguntó. -No gracias- se apresuró a contestar- sé el camino y no me molesta caminar- por dentro se molesto consigo mismo, ¿no había algo más ingenioso para decir?. -Ya, no estés tan a la defensiva- dijo tratando de eliminar la tensión que se estaba formado. Le sonrió tranquilamente pero para Ray esa sonrisa solo escondía un peligro mayor.  -N-no estoy a la defensiva-. -No parece- contestó con burla. -No necesito que me lleves y listo, puedo ir yo solo- finalizó mientras se acomodaba los lentes. Ray camino hacia fuera del callejón pero al momento de pasar a un lado de la motocicleta Dan lo jalo y apreso los labios de Ray, besándolo dulce pero apasionadamente. Ray se negaba a corresponder y en un intento por liberarse terminó cayendo.El pelinegro bajó de su moto y se aproximo al chico con gafas mientras este se quejaba del golpe que se dio. Dan le ayudó a levantarse tomando su mano y jalando hacia él para seguido abrazarlo. El rubio forcejeaba para librarse del abrazo pero no podía, el mayor fácilmente podía cubrir su cuerpo y no se molestaba en ocultarlo. Sintió otro beso, esta vez sobre su cabeza, siendo intencional o no, Ray se enojo, era más su enfado por la implicación de que era bajo que su vergüenza por ser besado una segunda vez. -No creas que te dejaré ir tan fácil-  dijo Dan, ronroneando en su oído para después morder su oreja haciendo que el rubio jadeara involuntariamente. Ray siguió forcejeando hasta que pudo librarse de los brazos del mayor. En cuanto se vio libre corrió todo lo que sus piernas le daban hasta su casa. Ya dentro de su recamara un pensamiento lo invadió: había dejado sus cosas en el callejón. No podía creer lo idiota que había sido, "¿Ahora que haré?" se preguntaba mientras daba vueltas por su habitación. El sonido del timbre hizo que saliera de su ensimismamiento y bajo a ver quién sería. Mucha fue su sorpresa al encontrar su mochila en su pórtico con una nota: "33-9-45-327 llámame" "Si claro" pensó, su rostro mostrando toda la indignación posible pero no desecho la nota, en vez de eso la  guardo en la guantera de su mochila y metió sus cosas. Cerca de ahí un pelinegro veía divertido hacia la casa de Ray. -Bueno, será mejor que vaya a casa de una vez-.
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