La semana había pasado en un abrir y cerrar de ojos, nada que no fuera ordinario había pasado a nuestro protagonista en la semana después de ese desastroso lunes. Al estuvo algo raro pero bueno...el siempre, Chris había obligado a todos a seguir un anime que según decía "era lo mas genial que puede existir desde que anunciaron la tercera temporada de Junjou Romántica" sea lo que sea.
La libertad del viernes se sentía en el aire y en la salida se veía salir a todos los chicos con amigos quedando para el fin de semana, haciendo planes o simplemente escapando a toda velocidad.
-¡Oye Ray!-grito Levi, ya con los demás- ¡Aquí estamos!-.
-Ah, hola chicos- dijo saliendo de sus pensamientos- perdonen, hoy me voy aparte-.
-Ray, ¿qué pasa amigo?- preguntó Chris- hace días que te vemos algo deprimido-.
-¡¿Eh?! ¿Q-qué dices?, estoy bien-respondió rápidamente- En serio, todo esta bien-.
-Lo que digas-Levi no parecía muy convencido- Está bien si no puedes venir con nosotros. Nos vemos el lunes- mientras se despedían los otros y empezaban a irse no sin voltear de vez en vez, como queriendo confirmar que seguía ahí o si había cambiado de opinión, por fin Ray se dirigió con pasos lentos a su casa.
Marina casi siempre se iba temprano, no podía evitar pensar en lo bueno que era acompañarla a casa e imaginaba esos momentos donde sin querer se tocarían las manos, o donde ella estuviera indecisa si invitarlo a pasar o no con una mirada tímida de esos hermosos ojos negros que tenía. Despertó en su realidad una vez llegó a casa, ver un taxi frente a su puerta no le sorprendió mucho y menos cuando vio a su madre salir con maletas en mano.
-Ah, Ray cariño- dijo notando la presencia del chico- tengo que salir por trabajo. Ya conoces las reglas y si llega alguien que diga que yo lo contrate para una limpieza o algo...-
-Lo mandó al demonio y le digo que no estoy interesado-respondió el chico.
-Ese es mi niño. Volveré en una semana o dos, compre los víveres para la semana, cuando salgas por más no olvides cerrar-dijo la mujer ingresando al taxi- nos vemos hijo, te amo-.
-Hasta luego mamá- se despidió.
Ray se quedó hasta que vio el taxi desaparecer, después de eso suspiro y entro a su casa.
-Estoy en casa- dijo para sí mismo.
Sin tener mucho que hacer, y no tener ganas de hacer mucho realmente, empezó a hacer los deberes y no paró hasta haber terminado.
-Tengo hambre- dijo al dejar el último cuaderno, en la ausencia de gente a su al rededor, acostumbraba pensar en voz alta, quizás para ignorar el hecho de que estaba solo -iré a la cocina-.
Vio en la estufa una olla con algo de sopa, la calentó y comió. Después consiguió algo de botana para picar y fue a ver la televisión pero sus pensamientos vagaban sin sentido, en cualquier cosa menos en los programas que veía. De un momento a otro, terminó imaginando a cierto chico de cabellos oscuros sonriendo como el idiota que era.
"¿Por qué habrá hecho eso?, si fuera solo una broma lo hubiera dejado ¿o no?. El Lunes estoy seguro de que me guiño el ojo... Eso quiere decir que..puede que..¡¿Le guste?!"
Ray negó con la cabeza, desechando la idea inmediatamente. Aquello no podía ser. Siguió comiendo su refrigerio, tratando de aparentar que no le importaba pero su línea de pensamiento terminaba volviendo al mismo punto una y otra vez.
"No, estoy seguro que solo quiere jugarme una broma o que me separé de su hermana. Esta loco para que le parezca divertido, ¿qué diablos tiene en la cabeza? No puedo creer que Marina sea su hermana, ¿no será adoptado? No... él es idéntico a su madre, bueno, Marina también ¡Pero no se parecen en nada! Marina es amable y tranquila, es gentil y muy hermosa. ¿Cómo su hermano termino por ser un rebelde playboy? Claro que no pensaría tan mal de él si fuera la mitad de agradable que Marina. ¿Qué es eso de molestarme solo por ser su novio? Y más de esa manera, ¿acaso parezco un blanco fácil?, ¿estaba necesitado? No debería ser, él es guapo de seguro tiene novia..." se sorprendió a sí mismo por el camino que estaba siguiendo su pensamiento y rápidamente se retractó, aunque su sonrojo lo dejaba en evidencia en esa casa vacía. "¿Cómo puedo pensar que es guapo? Bueno, quizá si pregunto a alguna chica lo mas seguro es que diga que si..."
-Ah, soy un desastre- dijo en un suspiro.
Ray no se dio cuenta de que fuera había comenzado a llover, era esa época del año donde las lluvias podían llegar en pequeños chaparrones o en fuertes tormentas, más que llover parecía un diluvio allá afuera. Unos golpes en la puerta le hicieron que dar un pequeño salto; de puro nerviosismo tuvo que acomodar sus lentes mas de una vez.
-C-ca-calma...debe ser mi i-imaginación- trataba de convencerse, argumentando cualquier respuesta lógica que pasara por su cabeza.
Los golpes se repitieron pero esta vez Ray fue hasta la puerta y aun con algo de miedo la abrió un poco. Afuera había un chico, pelo n***o y empapado, con una mirada escalofriante. La visión lo hizo cerrar la puerta con fuerza no por lo amenazante que se pudiera ver esa persona, sino por quien era la persona.
-Oye no seas así- dijo Dan desde el otro lado- por favor, esta lloviendo demasiado fuerte-.
-¡¿Que haces aquí?!, ¡¿por qué llegas justamente a mi puerta ?!- gritó Ray.
-Ya, no es lo que crees. Venía de casa de un amigo pero la moto se estropeó así que tuve que volver a pie- dijo. Ray abrió un poco la puerta dejando ver su mirada de desconfianza- me atrapó la lluvia a medio camino, está en ti el si me crees o no- le dijo suavizando su mirada.
-...- Ray no sabía que hacer. Por un lado estaba el dejarlo pasar y arriesgarse a que lo violaran por idiota y por otro, dejarlo bajo la lluvia a morir por hipotermia. La segunda parecía muy tentadora.
-Oye, hace frío y me sentiré mejor si no das falsas esperanzas- dijo Dan, y como para probar su punto se abrazó a si mismo, quizás era falso o tal vez no, pero temblaba ligeramente. Lo que si era una verdad eran sus ropas empapadas.
Ray suspiro, resignado- Ya, pasa- se maldijo internamente, abriendo la puerta por completo.
-¿En serio?- preguntó el pelinegro, su mirada expectante, casi ilusionada, hacía ver sus ojos brillantes entre las gotas de agua que escurrían de su cabello mojado.
-Esto lo hago por Marina- dijo con una mirada seria. No quería que se diera ideas... cualesquiera que fueran -Entra antes de que cambie de opinión-.
-Bueno, en tal caso..- no queriendo tentar a su suerte se apresuró en pasar. Su cabello mojado dejaba pequeños charcos en el recibidor. Ray miró fuera y vio la motocicleta de Dan, luego lo miro a él "Espero no haber hecho una tontería".
-Tu casa es bonita- para Ray se veía muy tonto mirando en todas direcciones.
-Si, aja- contestó, ignorándolo completamente- No te muevas hasta que vuelva con una toalla. No quiero que mojes el lugar- mientras se dirigía a las escaleras, evito por completo la mirada que le dirigía y se apresuro arriba.
Ray tomó la toalla mas cercana y bajo; Dan que lo esperaba, agradeció la toalla y comenzó a secarse, formando así un silencio incómodo.
-¿P-puedo tomar tu teléfono?- preguntó Dan tratando de romper el hielo.
-Seguro- le respondió, señalando el lugar donde estaba el aparato.
-Gracias- dijo. Dan llamo y espero a que le contestarán lo cual pasó muy rápido.
-Si...- decía- No se preocupen...llegue a casa de un amigo...no lo sé...puede que si, no creo que él tenga problema-dijo viendo de reojo a Ray- hasta luego-.
-¿Eran tus padres?- preguntó sin mucha curiosidad.
-Mi madre- se limitó a contestar.
-...Ve la televisión si quieres, solo hasta que baje la tormenta- sin mucho animo de quedarse en el mismo espacio que él se volvió a las escaleras.
-Claro, gracias-.
Ray subió a su habitación y se encerró ahí, tomo un manga que Chris le había prestado pero no podía leer, su mente estaba en el chico de abajo que por "casualidad" terminó en su casa. No podía mentir, aquello lo ponía nervioso. Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para que sus rodillas no temblaran y no le fallara la voz pero ahora que estaba solo...sentía que todos los nervios habían llegado de golpe.
Los párpados le pesaban y no quería pero se estaba quedando dormido. Cayó a brazos de morfeo y no escucho cuando cierto pelinegro entro a su cuarto.
-Oye Ray, te quería pregunta si...-dejo la frase al aire al ver al menor, dormido plácidamente sobre su cama- ...- suspiró- Si sigues así de descuidado no me podré controlar-mirando como el chico se acomodaba mejor sobre la cama no pudo resistirse a acercarse.
-Dan..- dijo entre sueños. El nombrado se sonrojo y pensando que nunca volvería a tener una oportunidad como esta se acerco más para besarle pero -bastardo pervertido...no me acoses- esas pequeñas palabras arruinaron el momento.
-Ah~ -suspiró una vez más, dejándose caer al lado del chico- Demonios, ¿que haré contigo?- decía mientras movía el cabello del contrario para acomodarlo y retiraba sus lentes con cuidado.
-Dan...pervertido-dijo entre sueños de nuevo, se revolvió en la cama como queriendo alejarse de esa nueva fuente de calor.
Dan no pudo evitar que el color rosado invadiera sus mejillas pues, aunque no le costaba nada admitirlo, Ray se veía lindo y malditamente apetecible así. Sin importarle los movimientos de oposición lo acerco a su cuerpo hasta que el rubio encontró una posición cómoda y se quedo quieto.
-¿Qué tanto estas soñando conmigo?- susurró acercándose a su cuerpo y dejándose llevar igual por el sueño. No habría problema si eran solo unos minutos.
Era Sábado al fin, el glorioso fin de semana pero algo no estaba bien este día. O eso pensó Ray una vez que se despertó...
"¡¿Que demonios..?!"
Ray se encontraba abrazado, en la misma cama y con nada menos que Dan.
-¡¿Que demonios haces en mi cama?!, ¡sal de aquí maldito pervertido! -gritó empujando fuertemente de la cama a Dan, el cual cayó al piso.
-¿Ya iniciamos tan temprano?- preguntó, aun somnoliento.
-¡Cállate!, ¡¿Qué demonios haces aquí?!-gritó, aún exaltado- ¿eh?, mis lentes...-dijo buscando donde pudo haberlos dejado.
-Buscas esto -con diversión en su voz, y mostrando los lentes en su mano Dan sonreía de buen humor. Un golpe o dos del rubio no eran tan malos para empezar el día- Sabes, te ves muy lindo durmiendo, mas cuando hablas dormido- decía haciéndolo sonrojar.
-C-cállate y dámelos- extendió su mano, decidido a terminar la conversación, y cualquier contacto con este desvergonzado.
-Seguro- Dan tomó la mano de Ray y lo jalo haciendo que este cayera sobre su regazo- listo-dijo acomodando los lentes en Ray. El rubio no pudo evitar sonrojarse y eso solo hizo que se enojara más. Ser consciente del pelinegro era lo que más odiaba... y preocupaba.
-Idiota pervertido- susurró acomodándose los lentes que estaban torcidos.
Dan soltó una pequeña risa- ¿Sabes otra cosa? Me encanta que te acomodes los lentes- acomodo al chico para que quedaran frente a frente, bien podía ser una posición vergonzosa pero realmente le gustaba la cercanía del rubio- cuando lo haces sé que estás nervioso-.
-¿D-de qué e-estás h-hablando?-decía mientras trataba de empujarlo siendo detenido por Dan, el cual tomó sus manos y cortando la distancia que quedaba entre ellos le dio un beso.
-¡Y-YA DEJA DE HACER ESO!- gritó.
-¿Mmh?,¿hacer que?- preguntó haciéndose el inocente.
-Como si no supieras, idiota pervertido-.
-Jeje- Ray hizo un pequeño puchero que no pudo dejar de ser adorable, lo cual hizo que Dan le diera otro beso, este un poco más apasionado que el anterior- No pude resistirme- le dijo seductor al sonrojado y confundido chico antes de que este pudiera decir algo.
-Ya sal de mi casa, idiota pervertido-.
Amigos y lectores devotos~ los capítulos siguientes llevaran una publicación relativamente seguida. Espero sigan disfrutando de mi trabajo en el futuro, muchísimas gracias por su apoyo. Sus comentarios, votos y lecturas siempre son bienvenidos! Hasta pronto, Mino-sama fuera