Ray estaba desayunando tranquilamente en su cocina, había dejado abandonado a su invitado no deseado en su cuarto y no pensaba verlo hasta que el apocalipsis zombie emergiera o cayera un meteorito. Por nada permitiría que otra escena así se repitiera.
-Ray~ eres cruel, ¿cómo puedes golpearme así e irte como si nada?- decía Dan, restregando su rostro entre sus manos donde Ray lo había golpeado. -Si ya no soy guapo después de esto, ¿tomaras la responsabilidad?-.
-Fue tu culpa por haberte colado en mi cama y empezar a hacer cosas raras tan temprano en la mañana- aunque quería mantener una imagen seria, alejada de los asuntos mundanos, fue traicionado por el ligero pero obvio color que pintaba sus mejillas. Dan sonrió al acercarse pero su sonrisa no era como la de esa noche que lo capturo en su cuarto, tampoco era como las sonrisas que le dedicaba en secreto para hacerlo desatinar; estaba más que contento de tener la oportunidad de coquetear y ver las reacciones de su rubio favorito había cierto sentimiento de anhelo y rechazo en su corazón, su gesto se volvió más bien triste mientras lo miraba pero rápidamente cambio a su actitud desinhibida de siempre.
-¿"Cosas raras"? Solo son muestras de afecto- se apoyó contra el marco de la puerta, tranquilo- No tiene nada de malo si es con la persona que me gusta-.
-...¡¿QUÉ?!- Ray, casi escupiendo lo que tenia en la boca, lucho por un momento antes de organizar por completo sus pensamientos- ah, ya entiendo. Otra de tus bromas- dijo recuperando la compostura y acomodando sus lentes que se estaban cayendo.
-Yo hablo muy en serio- respondió Dan. La forma en que lo dijo hacia que Ray sintiera dudas y un ligero picor en su corazón pero, se convencía de que solo jugaba con él y nada más. Sería aun más idiota si lo tomara en serio.
-Claro, lo que digas- mientras se levantaba para irse, decidido a ignorarlo y mandar toda palabra al fondo de su mente, Dan se quedo un poco molesto por tal respuesta.
-¿Por qué te cuesta tanto creerme?- cuestionó, empezaba a escucharse enfadado, en realidad el no quería enojarse con Ray pero, aunque sabía que no había las cosas bien al inicio, la idea de que el rubio subestimará sus sentimientos le molestaba.
-Mira, ya jugaste demasiado, no tienes que llevarlo tan lejos Dan. Ve y búscate otro a quien molestar porque yo ya me canse de tu juego-.
Fue demasiado.
Ray estaba por irse y dejar el tema terminar de una vez pero unos brazos impidieron que pasara por la puerta, apresándolo de frente contra esta.
-¡¿Crees que yo jugaría con esto?!- el fuerte golpe de Dan sobre su cabeza lo sorprendió, esa actitud asustó un poco a Ray, ya que nunca lo había escuchado tan molesto. De hecho, no recordaba haberlo visto enojado jamas- Se que es difícil de creer, a mi también me costo asimilarlo al principio pero...- Ray estaba sin palabras, no sabía si sería buena idea o no voltearse pero lo hizo y ante tal oportunidad Dan apreso sus labios en un rápido y entusiasta beso- Ray te amo y no lo digo como un juego o una broma. De verdad me gustas-.
Ray estaba con la mente en blanco y con el sonrojo hasta las orejas, eran demasiadas cosas para procesar en tan poco tiempo. Las manos de Dan buscaron las suyas en algún momento y ahora donde lo sostenía parecía arder. Todo era muy caliente. Sintió su cabeza marearse ante miles de ideas que se arremolinaban para buscar una manera de explicar lo sucedido. Se soltó poco a poco, esa manos que era un poco más grandes que las suyas y que parecían emitir un calor abrazador lo dejaron ir y en seguida sintió el frío y algo parecido al vació en su pecho. Paso un rato en silencio hasta que logro salir del muro humano que era Dan y apoyarse en el marco contrario de la puerta. Sí todo era un caos desordenado, lo mejor era ir de poco a poco hasta que el lío fuera menos caótico.
-Ven un minuto- fue lo único que atino a decir.
Ray y Dan fueron a la sala donde Ray se sentó a una distancia prudente de Dan; este obviamente noto el rechazo del otro y su expresión pareció decaer, aunque aun conservaba su sonrisa, como si su cara estuviera demasiado acostumbrada o se forzara a no parecer desanimado en absoluto.
-Bien, quiero que me expliques todo...esto- algo nervioso por encontrar las palabras correctas, no pudo evitar el tono despectivo al no saber como describir la situación, estaba más molesto consigo mismo por no ser más indiferente que con Dan por haberlo metido en el embrollo.
-¿"Esto"?- aunque fuera cruel, obvio la pregunta con el mismo tono que Ray, no iba a mentir, se sintió herido, pero viendo que el otro parecía mas impotente que él, entendió- ya veo, esta bien. Te lo diré-dijo.
Ray quedo atento a todo lo que fuera a decir el pelinegro mientras este otro pensaba en como iniciar sin estropearlo.
-Bueno...Hubo una vez que Marina te trajo a la casa, en ese entonces no me gustabas para nada, Marina había estado hablando de ti y me molestaba. No podía evitar pensar así, después de todo es de mi querida hermana de quien hablamos y cierto nerd tenía su mira en ella. Ese día confundiste mi habitación con el baño y me atrapaste viendo una revista porno...-.
-Ah, si, no quería recordar eso-.
....
Por primera vez, Ray iba a visitar la casa de Marina, habían sido amigos por un tiempo desde que Ray se animó a hablarle. Estaba emocionado porque aunque Marina no supiera, Ray tenía sentimientos por ella. Había llevado ese amor secreto poco más de un año pero realmente solo la conocía desde hace unos pocos meses. Nunca hubiera pensado en la loca posibilidad de ser su amigo o siquiera ir a su casa, de no ser por sus buenos amigos. Cuando lo vieron tan obsesionado de buscar como hablar con esa chica de otra clase se las arreglaron para ayudarlo. Esa sesión de estudio fue arreglada por Al, y ahora aunque seguía avergonzado, estaba agradecido con esos chicos entrometidos.
-Marina, ¿podrías decirme donde esta el baño, por favor?- preguntó Ray, en aquel entonces ni siquiera podía verla a los ojos sin avergonzarse. ¿Cómo había una chica tan perfecta en todo el mundo?, ¿cómo hablar con esa dulce y gentil hada siendo él un simple mortal?
-Claro Ray, subiendo las escaleras es la puerta a la izquierda- le contesto con una sonrisa. En ese momento Ray habría podido jurar que la primavera se avecinaba y los pájaros cantarían en regocijo.
-Gracias- ignorando los latidos de su corazón, subió las escaleras.
Al llegar arriba se encontró con un problema, había dos puertas y no sabia cual era el baño "Ni hablar, probemos la de enfrente" pensó. Ray se quedo sin palabras al ver que el cuarto donde había entrado estaba un chico, sin camisa y leyendo una revista de dudosa reputación con las manos en otros lugares, trabajando duro sin duda.
-Tu eres..- trato de decir el pelinegro pero el chico lo interrumpió.
-¡LO SIENTO,LO SIENTO!-gritó mientras cerraba la puerta con fuerza y se metía en la otra puerta la cual conducía al baño.
"Que vergüenza, que vergüenza...¿Quien era ese chico?"
....
-Ah, el es mi hermano mayor, Dan- dijo Marina- Debiste de entrar a su habitación por error no te preocupes- lo tranquilizó. Estaban apaciblemente en un ambiente limpio, resolviendo problemas y estudiando, pero Ray no encontraba la forma de concentrarse al recordar la imagen que pareció grabarse a fuego en su memoria.
-Oh, ya veo- fue realmente incomodo el momento, pero realmente fue su culpa ¿cierto?- Creo que lo mejor sera que me disculpe con el antes de irme, no quise entrar a su habitación de repente- dijo, Marina le había sonreído alegremente, sería bueno si se llevaban bien.
-Claro, yo saldré con mi mama así que puedes irte después de hablar con él, nos vemos mañana Ray- se despidió Marina.
-Hasta luego- le respondió.
Ray subió las escaleras y toco la puerta para después escuchar un ligero "pase".
Viendo bien la alcoba era bastante normal, posters en las paredes y una estantería hacían de decoración. Ahora que entraba más calmado pudo ver tranquilamente el desastre de ropa y cosas que había en el suelo, ¿era eso su colección de cómics lo que estaba desparramado debajo de su cama...?
-Ah, eres tu el cuatro ojos de quien siempre habla Marina- dijo en cuanto lo vio, de nuevo estaba sobre la cama pero ahora tenía una revista de aspecto más normal, un catalogo de motocicletas- Sobre lo que viste, no le digas a nadie ¿vale?- Ray solo le contesto con un gesto afirmativo -Bien, ¿entonces qué quieres Roy?-.
-Soy Ray no Roy- perdió la oportunidad de disculparse al entrar, pero su actitud tampoco ayudaba mucho.
-Como sea, ¿qué es lo que quieres?- se levanto de la cama de un salto, y empezó a buscar algo entre sus cajones, dándole la espalda por completo.
-Quería disculparme por haber entrado así a tu habitación y..- no termino de hablar, la falta de atención del otro lo hizo enojar- ¡Oye, ¿podrías al menos mirar cuando alguien se disculpa contigo?!- no era alguien que se fastidiara por pequeñeces como esta, pero estar en la habitación con el recuerdo aun ardiente en su memoria lo tenía nervioso, mezclando el hecho que solo quería salir lo más rápido de ahí, termino por alzar demasiado la voz
-Ah, lo encontré- exclamo Dan aun sin verle a la cara. Su arrebato no lo movió ni un poco y eso lo exaspero más.
-¡Oye!- Ray ya había ingresado al cuarto, con pasos firmes avanzó pero antes de poder acercarse a Dan este le disparo un dardo de juguete a la frente- ¡¿Qué demonios es lo que haces?!- que de repente volteara lo sorprendió, ni siquiera vio el arma de juguete hasta que sintió la munición pegada entre sus cejas.
-Estamos a mano- le dijo, divertido tal vez de su excelente tiro- ya, ahora puedes irte- mientras se dirija a su cama volvió a darle la espalda. No pensaba fraternizar con un cuatro ojos que claramente iba tras su hermana.
-¿Qué...- Ray iba a gritarle algo mas pero cuando se acerco a Dan resbalo haciendo caer al pelinegro junto con el- ¡Ah! L-lo siento, en serio lo siento, no fue mi intención- sus lentes volaron, levantó el rostro mirando fijamente al mayor, el nerviosismo era obvio y, quizás fue por el susto, pero pequeñas lagrimas se amontonaron en sus ojos enrojecidos.
-¿Eh? si no importa- Dan quedó anonadado, esos brillantes ojos verdes lo tenían hechizado, no podía apartar la vista de ellos. No fue hasta que el otro rompió el contacto visual que pudo ver su perfil, curioso e inquieto, como si buscara algo; "Ahora que lo veo bien...se ve un poco lindo" pensó Dan.
-Mis lentes... De nuevo perdona- decía mientras se levantaba- donde están, donde están...- Dan, aun semi-recostado en el suelo vio los lentes del menor no muy lejos, los recogió y se levantó. Viéndolos bien los lentes eran feos, pero no se veían tan mal cuando los usaba el rubio.
-Oye Ray- llamó, el rubio volteo y cuando lo hizo Dan le puso los lentes- aquí tienes-.
-G-gracias- dijo en voz baja el chico, se congeló por la reciente acción, iba a acomodar los anteojos al ver que estaban un poco chuecos pero Dan se adelantó.
-Eh, espera- Dan se acerco mas al chico, agachándose un poco para estar a su altura y acomodar bien sus lentes- Así están mejor- dijo dando una pequeña sonrisa.
Al parecer no era tan mal chico y solo tuvieron un inicio algo difícil, Ray decidió dejar su primer encuentro desafortunado en el pasado y darse una oportunidad de ser amigos.
-Gracias Dan- su primera muestra de paz, en forma de una sonrisa agradable, pequeña y simple. No pensó que eso haría latir el corazón del pelinegro, quien se alejó y volteó para evitar que el rubio lo viera.
-No hay de qué, si ya es todo puedes irte- dijo.
-Claro, nos vemos- se despidió, tenía la impresión de que podrían llevarse bien después de esto. Dan se quedo observando el lugar por donde había salido el chico de gafas, pensativo.
-Bueno, no debe ser nada- decía mientras se dirigía a su cama.
Afuera la lluvia había dejado charcos que comenzaban a evaporarse conforme avanzaba la mañana, aún era temprano y al ser fin de semana no había mucha gente paseando por el distrito residencial. El calor era cómodo, pero en la casa de Ray el ambiente era pesado y sofocante, cada uno tenía una lucha por hablar o escuchar respectivamente.
-Después de eso, comencé a pensar mucho en ti, en las noches o en la escuela; comencé a pensar que eras lindo, incluso sexy. Eso hacia que las noches fueran un tormento pensando que eras para mi...- desde que empezó su relato, Dan no se había animado a ver a Ray. Le asustaba de alguna forma saber la respuesta del rubio pero, tenía que terminar. No podía estar expectante y temeroso de la respuesta por siempre.
"Le parecí lindo ¿qué clase de respuesta es esa? Aunque viéndolo tan nervioso e inquieto es divertido para variar, es un poco tierno... Espera, ¿QUÉ DIJE?" los pensamientos de Ray fluctuaban de un extremo a otro, viendo lo avergonzado que estaba el pelinegro en realidad lo hacía un poco feliz, pero pensar que algo relacionado con Dan lo hacía feliz le daba un animo complicado.
-Luego de un tiempo deje de luchar contra mis sentimientos y ya no los reprimía, aunque seguían siendo mi secreto. E-en ese entonces comencé a tener fantasías contigo, bastante salvajes, algunas incluso me sorprenden a mi ahora que lo pienso...- las palabras de Dan se detuvieron de repente, como si estuviera recordando.
-Eh.. eso no era necesario- interrumpió Ray-. -Ese viernes fue diferente;- "Ah, me ignoro" pensó Ray- Ese día no pensaba verte, pero Marina te trajo e incluso te quedaste a dormir. Pensaba ignorarte toda la tarde y noche...-"Eso explica que no saliera de su habitación". -Pero no pude; de alguna tuviste parte de la culpa con lo que paso-. La expresión solemne y las tonterías de su boca eran demasiado contrastantes, ¿es qué era más idiota de lo que se podría medir? Ray empezaba a creer que el idiota era él por estar escuchando sus tonterías y sentirse un poco persuadido con sus palabras... Sólo un poco.
-¿Como qué mi culpa?- cualquier rastro de posible entendimiento y deseo de resolver esto de forma pacifica se fue. Esa vez, ¡ni siquiera entro al cuarto! FUE ARRASTRADO.
-Yo te iba a ignorar toda la noche pero no, tenías que pasear frente a mi puerta así de provocativo, con mi ropa, ¡tu expresión con sueño era tan linda que me sorprende no haberte secuestrado toda la noche!- le espetó.
-¡¿Quien es provocativo?, tu eres el idiota pervertido!- le gritó en respuesta. Ray estaba seguro que ni volviendo a nacer podría quitarse la idiotez que lo corroía hasta los huesos.
-Bueno tienes razón, no te puedo culpar porque te vieras sexy en mi ropa- como si una gran verdad fuera revelada, suspiró con desaliento levantando sus hombros.
-¿Q-qu-quien es s-sexy?- Ray quería estar molesto, estaba molesto, pero mientras un sonrojo se adueñara de su rostro y sus nervios ataran su coherencia no podía mostrarlo.
-Obviamente tú- dijo en un tono juguetón- Esa noche trate de controlarme pero no pude, termine por meterte mano, lo siento- fue la disculpa más insincera que se haya escuchado en los tres reinos terrenales.
-No suena como si de verdad lo sintieras- le reprochó. Sus mejillas ardían pero la indignación aún era palpable.
-Tienes razón, no lo siento en absoluto- respondió en seguida. "¿Acaso es idiota? ¡Fue más rápido en retirar su disculpa que en decirla!". -Pero no me importa, porque fue la última vez que vaya a tocarte de esa manera-.
-¿A qué te refieres? Sí siempre estas tocándome- le dijo. El nuevo giro de los acontecimientos lo tenía confundido.
-Si pero no de esa forma, no lo entiendes todavía eres un niño- como si le reprochara ese hecho, eso confundió más a Ray. No entendía, ¿por qué de repente se veía tan decaído?
-¿Ah? Tu eres quien dice cosas sin sentido- podía verlo, su pecho se apretó, ¿qué mosco le picó ahora para qué se viera tan triste? ¿Era... era por él?
-Me refiero a qué- decía mientras se acercaba a Ray, esa opresión no desapareció y solo se hizo más grande, como un vacío, cuando Dan buscaba sus ojos y luego los apartó- No volveré a tocarte de forma tan intima, ni de ninguna forma en realidad- inconscientemente se había acercado al rubio, viéndolo con atención, grabándolo con fuerza en su memoria. Una vez que se dio cuenta de esto se alejo, evitando a toda costa que sus ojos volvieran a encontrarse.
-¿Q-qué quieres decir?-aun sabiendo la respuesta, no pudo evitar preguntar. Su pecho dolía y no terminaba por entender porqué.
-Tu ya lo sabes- le respondió volteándose de repente- Y es por eso que no lo haré-.
-No entiendo que quieres decir Dan- dijo verdaderamente confundido. Esa incomodidad ahora era dolor, ¿pero de qué?, ¿por qué? La mente de Ray quedó en blanco, solo siguiendo la conversación en un impulso, como si no quisiera que acabara.
Porque una vez que acabara, no habría otra.
-Lo que trato de decir es... que ya no te molestaré mas- sus palabras salieron con pequeños pero audibles murmullos, forzados desde el fondo de su corazón- Eres el novio de mi hermana y ella es feliz contigo; mas te vale no hacerla llorar o te irá mal- lo que fuera una amenaza, no oculto la tristeza en su voz. Ray solo sintió como fallo al respirar, algo en su interior se agitaba mientras su exterior seguía mostrándose indeciso.
-La haré feliz- respondió, no muy convencido de si mismo.
-Bien, creo que es mejor que me vaya- sin dar la vuelta, sin dejarlo ver su expresión, salió por la puerta.
-Si...hasta luego- dijo Ray pero fue tarde. No había nadie más ahí.
Dan miro una ultima vez hacia la puerta cerrada, una tristeza inmensa que ahogaba su cabeza y su garganta lo mantenía anclado; pensó en Ray, quien estaba tras esa puerta, admirando sus rasgos, su voz, su sonrisa... su rechazo. Suspiró y se fue, el sonido de la puerta cerrarse hizo hacia eco con sus pensamientos. La puerta se cerro, pero esta vez no estaría un nerd rubio para abrirla.
Ray quedó unos momentos congelado en su lugar. Dan se había ido y no tuvo la oportunidad de verlo una ultima vez.
"Que tontería, ¿cuál ultima vez? Esta claro que no se irá a ninguna parte..." las excusas de sus pensamientos quedaban vacías, sabía que solo se estaba engañando a sí mismo. "Él... ni siquiera me miró..."
-¿Soy idiota?, ¿qué estaba esperando?-.