Mi cuerpo se estremece con su toque. La Angie de ahora es jodidamente feliz en sus manos y esta idea me asombra de una manera que no puedo explicar porque yo no podía entregarme a ningún hombre. Sus manos suben por mis muslos y llegan al short de mezclilla. Zafa el botón y baja la cremallera mientras yo mantengo mis ojos en él. Sus dedos se aferran al elástico y me muevo para que retire por completo el short y la braga. Me supe la blusa hasta dejar mis tetas al descubierto. El cuerpo me tiembla, sus manos siguen tocándome. Me inclino un poco mientras él abre más mis piernas. La oscuridad que nos rodea trae recuerdos de golpe y la lengua de Zayn en mi sexo me hace brincar, a pesar de que sí lo deseo, con él ocurre. —Zayn —nombro—. Quiero que me hables. Él deja lo que está haciendo y se

