Los mataré

1122 Words
Después de un rato, Támara se queda dormida en la misma posición, se ve tan indefensa y vulnerable, los hermanos acabaron con el orgullo y altivez que mostró en un principio, Tobias siente impotencia, solo espera que ellos se alejen de Támara y la dejen en paz una vez sea puesta en libertad, espera que no sigan siendo novios y que no se vuelvan a acercar. Las horas transcurren y el sonido de la llamada entrante en el celular de Tobias despierta a Támara y la hace sentarse en estado de alerta. —Ya tenemos el dinero, sal de ahí ahora mismo, su familia ya recibió la ubicación— James indica y cualga la llamada sin esperar respuesta. —¿Qué pasa? — pregunta Támara sobresaltada. —Ya viene tu familia — responde Tobias poniéndose de pie y ayudándola a hacer lo mismo. —¿Qué pasará ahora? — indaga volviendo a temblar. —Todo estará bien, ellos ya tienen el dinero, tu familia vendrá por ti y te iras a casa. —¿Y sí es una trampa? —solloza presa del miedo una vez más. —Esconderé el auto y me quedaré vigilando de cerca, no me iré hasta ver que de verdad estas a salvo, espera un momento aquí. Támara solo asiente con la cabeza, segundos después escucha el sonido del auto y teme que él se haya ido y la abandone en el lugar, envuelve sus brazos en sí misma y espera equivocarse, de nuevo escucha pasos y retrocede con temor. —Soy yo — Tobias se apresura a hablar al ver el nerviosismo en ella.— Junto a ti he puesto la barra de metal, en cuanto escuches que me elejo te quitaras la venda y sostendrás la barra con tus manos. —¿por qué debo hacer eso? — pregunta confundida la pobre joven asustada —En caso de que no sea tu familia la que entre por la puerta, estaré vigilando desde atrás, pero debes estar preparada en cualquier caso. —De acuerdo — responde ella. —Siento mucho todo esto, de verdad no soy el tipo de persona que hace cosas asi, lamento que estés en esta situación, espero un día puedas perdonarme. —Me salvaste de ese hombre — contesta . —De ahora en adelante, no confíes en nadie, debes estar muy atenta — aconseja Tobias y comienza a caminar a la parte trasera de la bodega de donde sale por una ventana, enseguida se escucha el motor de un auto a gran velocidad, Támara se quita la venda de los ojos y toma la barra metálica con ambas manos, tiembla y apenas puede respirar pero hace caso a las palabras de su salvador y se prepara para protegerse en caso de que los otros dos regresen. Se escuchan puertas y pasos apresurados, Támara contiene la respiración ante lo que puedan ver sus ojos y un segundo después deja caer la barra. —Hermano, papá — grita y corre a los brazos de ambos hombres. —¿Estas bien?, ¿te hicieron daño? — pregunta su papá, Armando Valencia, pero no obtiene respuesta, su hija solo se abraza a ellos. —Támara, responde, ¿Te hicieron algo? — insiste su hermano, Tadeo, sin obtener alguna palabra. —Vamos, la llevaremos a un hospital. —No es necesario papá, estoy bien — asegura Támara haciendo acopio de toda su fuerza para no derrumbarse ante ellos y contar lo sucedido. —Tienes un golpe en el labio, los mataré cuando los encuentre — responde Tadeo —Debí habérmelo hecho cuando me hicieron desmayar, solo sentí un trapo en mi nariz y después desperté, seguro me lastimé el labio al caer. —Vámonos, es mejor salir de aquí — Armando toma a su hija de los hombros y la hace caminar hacia la puerta de la bodega, Támara voltea instintivamente hacia atrás y al no ver a nadie avanza junto a su padre y hermano. Tobias que observa desde una pequeña rendija detrás de la bodega, se asombra al ver la entereza en Támara, no lloró ni se mostró asustada, al contrario, parecía fuerte y nada vulnerable, por supuesto sabe que no quizo preocupar más a los hombres que acudieron por ella, pues minutos antes no paraba de temblar, estaba aterrada, no sabe como pudo ocultar sus verdaderas emociones y mostrarse tranquila. Una vez que escucha el vehículo alejarse, sale de su escondite y camina hacia su propio carro que escondio a varios metros de la bodega, a suficiente distancia, detrás de unos matorrales bastante altos qué impedían que el vehículo pudiera ser visto desde la vieja bodega abandonada. Sube a su auto y contesta la llamada que anuncia su teléfono. —Tobias, debemos ir por nuestra parte, mi prima me dio la dirección para reunirnos y repartir el dinero — se escucha la voz dulce de su novia en cuanto acepta la llamada. —No tomaremos nada de ese dinero — responde Tobias tajantemente. —¿Qué dices? — Ximena no puede comprender por que no aceptaría el dinero. —Lo que escuchaste, no tocaremos ese maldito dinero, no seremos parte de un secuestro, fuimos engañados para llegar aquí, pero aceptar ese dinero sería aceptar nuestra participación. O ¿Acaso no fuiste engañada?, ¿sabias lo que encontrariamos en la bodega? — pregunta Tobias sabiendo que su novia es ambiciosa pero sin creerla capaz de hacer algo así. —¿Cómo puedes preguntarme eso?, Claro qué no sabía nada, de haber sabido jamás hubiera aceptado meternos en esto — chilla con esa voz empalagosa y sufrida. —Pues entonces nos iremos sin más, no te atrevas a aceptar nada de ellos — sentencia Tobias. —Pero es justo que nos paguen después de habernos metido en esto, además, necesitas el dinero, Natalia podría tener cosas muy lindas — intenta persuadir a su novio. —He dicho que no y no insistas — Cuelga el teléfono y arranca el motor de su auto para alejarse del lugar. Ximena sonríe y guarda su teléfono para dirigirse a sus primos. —No quiere nada, así que me quedaré con mi parte y la de él. —Si que eres lista primita, tu novio es un imbécil que se cree héroe, será mejor que lo vigiles, no quiero que se vuelva una piedra en el zapato. —Tranquila, él es un cordero, no moverá un solo dedo — asegura Ximena guardando en su bolso una cantidad bastante grande de dinero. —Puedes quedarte con la parte del pendejo que tienes por novio pero más vale que ni tú ni él hagan algo estúpido, te encargarás de mantenerlo quieto — indica James apuntando con el dedo a su prima.
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