—Hija, mi amor, ya etas aquí — Paola solloza y corre a abrazar a su hija en cuanto entra a la casa—. por Dios Támara, ¿Estas bien? — pregunta sin soltar el rostro de su hija.
–Si mamá, estoy bien, solo estoy cansada — contesta de manera despreocupada.
—¿Pero como fue que paso? — indaga Paola que estuvo angustiada esperando a que su esposo e hijo regresarán con Támara después de haber sido avisados del secuestro y pagar tal como se les indicó.
—Recibí una nota, se supone que era de James, pensé que sería alguna sorpresa así que manejé a donde me dijeron y abrí la puerta de esa bodega, enseguida me pusieron algo en la nariz y supongo que me desmayé por que no recuerdo que pasó después, solo abrí los ojos y ya estaba encerrada en esa bodega.
—Tenemos que llamar a la policía, esto no puede quedar impune — Paola mira a los hombres frente a ella y sabe que ellos tampoco permitirán que quien atentó contra Támara se quede sin ser castigado.
—No mamá — pide Támara exaltada despertando aun más las alarmas de su familia.
—Tienen que pagar lo que hicieron — añade Armando.
—No quiero, podrían buscar venganza, no es necesario hacer nada, estoy bien, no me hicieron nada.
—Támara tiene razón, ella está bien, debemos dejarla descanzar — interviene Tadeo dejando a sus padres y a la propia Támara sorprendidos por su pasividad.
—Esta bien Támara, descanza, mañana seguiremos hablando, debes contarnos todo con detalle — acepta Paola sosteniendo las manos de su hija que se muestra fuerte y segura, pero la conoce mejor que nadie y sabe que está reprimiendo sus verdaderos sentimientos.
Támara sube las escaleras y entra a su habitación, en cuanto cierra la puerta corre al baño y se desviste tirando las prendas en el bote de basura, abre el grifo y deja que el agua fría recorra su cuerpo, comienza a llorar al recordar las palabras y el toque de ese hombre en su piel, se sintió tan humillada, ridiculizada, inferior y vulnerable, se sienta sobre el frío piso de mármol mientras intenta que el agua lave y arrastre lo sucedido.
***
—Tobias, ¿En donde estabas?, Natalia estuvo preguntando por ti — La madre de Tobias, Ana, interroga al ver que su hijo por fin llega a casa después de haber estado toda la noche fuera.
—Salí con unos amigos y se me fue el tiempo — responde colgando las llaves del auto.
—Mereces divertirte, estudias, trabajas y eres un excelente padre, pero podías haber avisado, estuve muy preocupada, nisiquiera revisasteñp mis mensajes.
—Lo siento mamá, de verdad me distraje, no volverá a pasar, ¿como está Natalia?
—Aun no despierta, anoche se desveló por esperarte, ve a descanzar, yo me encargaré de ella cuando despierte.
—Gracias mamá, te amo — responde y besa la frente de Ana antes de ir a su habitación. Una vez dentro, se quita la ropa y se sienta sobre la cama sujetando su cabeza con ambas manos y los codos en sus rodillas.
—¿Cómo puede ser posible? — se dice así mismo pensando en la bajesa de James y Sofía, no logra entender como fueron capaz de hacer eso, sabe que la ambición es la madre de todos los males, pero ¿por qué humillarla y sobajarla? Aun puede sentir el cuerpo de Támara temblando y llorando de miedo.
—Malitos – murmura entrando a su baño para tomar una ducha.
***
—Tadeo, ¿qué tienes en mente? — pregunta Paola sabiendo que la reacción de su hijo no es la esperada.
—Vamos a llegar al fondo de esto — responde con expresión sombría.
—Es lo que todos queremos —añade Paola sin saber exactamente que piensan su hijo y su esposo—.Debemos llamar a la policía.
—No, el sistema en este país no es tan eficiente, lo mejor es que nos encarguemos por nuestra cuenta — interviene Armando—. Contrataremos un investigador y una vez sepamos quien lo hizo y tengamos pruebas, lo llevaremos ante la justicia.
—De acuerdo, pero Támara tendrá que contarnos lo que pasó, es evidente que no quiere decirnos la verdad, pero es necesario que lo haga — responde Paola.
—Debemos darle tiempo, ella finge ser fuerte pero sé que algo la atormenta, mientras, comenzaremos a investigar, ella no puede saber nada, no necesita alterarse más.
—Tadeo tiene razón, ante Támara fingiremos que nos olvidamos del asunto, pero juro por mi vida que encontraré a los culpables y los haré pagar — sentencia el padre de Támara.
—Me tengo que ir, debo ver a Ofelia, me avisan como sigue mi hermana – Tadeo se despide y conduce directo al departamento de su novia.
Al entrar, la encuentra sentada en el sillón con tres tazas de café en la mesa junto a ella.
—Tadeo — La joven se levanta y se cuelga del cuello de su novio —. Estaba muy preocupada, ¿encontraron a Támara?
—Si, todo está bien, está en casa con mis papás — suspira abrazando a la mujer, el amor de su vida.
—¿Cómo está?, ¿le hicieron algo?, ¿la lastimaron? — indaga con verdadera preocupación, la relación con su cuñada se vio afectada después de que Támara confesara que fue ella quien tramó la trampa en la que su papá se vio envuelto, sin embargo, la estima por ser la hermana menor de su amado novio.
—Ella está bien, insiste en que no le hicieron nada pero sé que oculta algo, vamos a encontrar al culpable y lo haremos pagar.
—Sé que lo harás cariño, pero ahora debes descanzar, ya amaneció y no has dormido nada — responde acariciando el rostro de Tadeo.
—Necesito descanzar pero quiero que estés conmigo — La abraza de la cadera y la levanta para que enrolle sus piernas en él.
—Estaba muy preocupada por tu hermana, pero también por ti, temí que te pasara algo, que resultarás herido o que algo saliera mal – Ofelia entierra el rostro en el cuello de Tadeo y deja que las lágrimas fluyan mojando la camisa de su novio.
—Todo está bien, aquí estoy, no pasó nada amor, no llores, vamos a dormir, no quiero que el estrés te afecte — Tadeo la consuela y acaricia su cabello llevándola a la habitación.
—Visitaré a tu hermana, cuando esté más tranquila.
—¿Estás segura? — pregunta bajandola en la cama y quitándose la ropa.
—Si, Támara cometió terribles errores, pero todos nos equivocamos, no le guardo rencor y es tu hermana así que debo apoyarla.
—Eres la mejor Ofelia — responde Tadeo terminando de desvestirse.