—¿Cómo me dices que esté tranquila cuando estoy secuestrada?, ¿eres imbécil o que? — refuta Támara furiosa.
—Tienes razón, soy imbécil, eso explica que esté aquí — La voz de Tobias es una mezcla de cansancio y frustración.
—Eres escoria igual que ellos, aunque hayas evitado que me siguieran golpeando, eres un maldito rufián como ellos.
—Lo sé, no puedo defenderme, estoy metido en esto aunque no haya sido mi intención.
—Maldito infeliz, dejame salir de aquí — exige furiosa.
—No puedo, tendrás que esperar a que tu familia pague por tu rescate, pero te prometo que no te lastimarán más.
—Ja — Támara se ríe con indignación—. ¿Te crees un héroe?, ¿piensas que eres diferente a ellos?
—No me creo nada, solo no estoy de acuerdo con la violencia — Tadeo tiene vagos recuerdos de su padre, de como su madre gritaba y lloraba durante los golpes propinados por su esposo, recuerda como él mismo se sentía aterrado cuando su papá llegaba tomado y gritando improperios.
—No eres más que un hipócrita — finaliza Támara y se sienta en el frío piso de la bodega, la rabia esta sediendo paso para que la angustia y el miedo se ahinquen a ella, piensa en su familia, no la buscarán, después de como se portó con ellos, no cree que estén preocupados, además de que avisó que no llegaría en todo el día ni a dormir, pues pasaría la noche con su amiga Sofía, al menos eso fue lo que dijo a sus padres, en realidad, tenía pensado pasar el día y la noche con su novio.
--horas antes --
Támara despierta temprano, baja a desayunar y se da cuenta que sus padres ya se han ido a trabajar, así que desayuna sola en la pequeña mesa de la cocina, una de las chicas que trabajan en la casa se acerca y le entrega una caja.
—¿Qué es esto? — pregunta al recibir la caja.
—Te llegó ese paquete, pero es extraño, era un joven malvestido el que lo trajo.
Támara no pone demasiada atención en las palabras de la joven, abre el paquete y sonríe.
“te espero linda" decía la nota junto al delicado ramo de flores y otra tarjeta con la ubicación.
Támara feliz pensando que se trata de su novio, sube a su habitación, se arregla y sale junto con la caja para encontrarse con el joven que le ha robado suspiros, envía un mensaje a sus padres y se dirige a la ubicación que recibió.
-- actualidad --
—Que estúpida fui — piensa Támara, pues cayó en una trampa similar a la que le puso a su madre meses atrás, donde la citó en un hotel para involucrarla con otro hombre y que su padre la encontrará ahí.
—Mi auto, tiene localizador — murmura Támara pero es escuchada por Tobias.
—Tu auto fue llevado a otra zona, igual que tu celular, son unos desgraciados, pero no son tontos — asegura Tobias.
—¿Cómo es que terminé aquí? — pregunta Támara señalando sus manos atadas — lo último que recuerdo es bajar del auto y entrar en una bodega, pensé que era una extraña sorpresa de mi novio.
Tobias aprieta los dientes, pues ella tiene razón, se trató de una sorpresa de su novio, aunque no la que ella imaginó.
—No lo sé, supongo que te pusieron algo para dormir, cuando llegué ya estabas aquí — contesta con voz cansada.
Támara no hace más preguntas, no le interesa hablar con ese hombre que para ella es despreciable como los demás.
Las horas transcurren, el cansancio ha doblegado a Támara, cabecea y sus ojos se cierran aunque intente mantenerse alerta, Tobias se da cuenta, ella se queja de dolor, pues tener los brazos en la misma posición debe estarle causando molestia, Támara se pone de pie en un intento de reactivar la circulación en sus brazos, pero es imposible que sienta el alivio que necesita.
El mismo Tobias tiene sed y hambre así que supone que ella debe sentirse peor.
—Te traeré agua y comida, ellos no vendrán así que estarás bien — avisa Tobias.
—Vete a la mierda — espeta ella aunque siente alivio de saber que recibirá agua y que los que la golpearon no vendrán.
Tobias sale de la bodega y Támara escucha con atención, se da cuenta que se va en un auto viejo, lo sabe por el ruido del motor, a diferencia del vehículo en el que se fueron los otros, ese sonaba como un motor potente, muy similar al auto de su hermano que ruje cuanto es arrancado.
Una vez sola, Támara comienza a llorar, está realmente asustada y frustrada por la situación, intenta safarse de la tubería pero le es imposible, la cuerda esta muy apretada, podría quitarse la venda de los ojos, pero sabe que eso podría traerle problemas. Sus lamentos son más fuertes, deja salir el miedo que había mantenido oculto, después de tanto intentar soltarse sin exito, está más cansada y sedienta que antes, se deja caer al piso y escucha que su captor esta se vuelta.
La puerta de la bodega se abre lentamente, Tobias se serciora que tenga la venda en los ojos antes de entrar, no puede arriesgarse a ser visto.
—Te traje comida y agua — avisa el hombre que siente remordimiento al participar en el secuestro, jamás había hecho nada ilegal, ahora está metido en algo tan delicado que lo hace sentirse un idiota.
—No quiero nada — asegura Támara con la voz entrecortada de tanto llorar.
—Lo necesitas, te ayudaré a beber agua — Tobias se acerca con un jugo y un pivote para que ella pueda beber, pero la orgullosa chica voltea el rostro.
—Bebe, es jugo, lo acércate a tu boca — intenta con voz compasiva.
— He dicho que no quiero, no necesito tu lastima.
—No es lastima, solo estoy tratando de que tu estancia aquí no sea más incomoda de lo que ya es.
—¿Se supone que debo agradecer tu compasión?
—Por su puesto que no, escucha, no estoy de acuerdo con el secuestro, mucho menos con lastimarte.
—Ja, ¿quieres que crea que eres mejor persona que los otros?, es una burla.
—Tienes razón, parece una burla, pero no lo es, solo intento ayudarte un poco.
—Sí de verdad quieres ayudarme, dejame salir, dejame irme de aquí.