Tu familia no te cuidó

1100 Words
—Es más pequeño de lo que imaginé — comenta James al entrar al departamento de su novia. —Si, es pequeño pero no necesito más, tiene lo que necesito — responde Támara bajando la última caja con su ropa. —No sé como podrás vivir en un lugar así, es tan... — James observa el lugar y no repara en criticar y mirar todo despectivamente. —Tan sencillo, no me molesta en absoluto, es cómodo, limpio y quedó lindo – sonríe la joven. —Si tu lo dices, por cierto, ¿por qué no pude comunicarme contigo todo el fin de semana?, tu celular estaba apagado, me preocupé. —Debo contarte algo —Támara suspira y toma asiento junto a su novio para contarle lo que sucedió, pequeñas lágrimas resbalan por sus ojos al contar los hechos, aunque omitió los detalles sobre el intento de violacion y de como el otro joven la cuidó y protegió, por alguna razón no contó que él la dejo estar suelta y que hasta había ideado un plan para dejarla salir. —No puedo creer lo que me estas diciendo Támara, es horrible, tú secuestrada. Gracias a Dios estas bien — responde él con fingida preocupación y empatia, no sabe Támara la clase de ser que está a su lado. —Papá y Tadeo fueron por mi. —Es culpa de ellos también, siempre supe que no es seguro andar sin seguridad, no sé por qué tu familia no se preocupó por ti, debieron haberte asignado un guardaespaldas. —No es culpa de ellos, nunca me he sentido a gusto con que alguien siga y vigile mis movimientos. —Pues sigo pensando que tus padres son unos incompetentes — espeta con suficiencia. —No puedes hablar así de mi familia, no los conoces realmente, ellos no son culpables de nada, la culpa es de esos desgraciados que me secuestraron, son ellos los que hicieron mal — contesta Támara de manera tajante y enojada, le molesta la actitud de su novio. —No te exaltes, debes estar alterada por lo sucedido, solo me preocupo por ti, me duele lo que suceda contigo — James la abraza e intenta calmarla. —Es mejor que no hablemos más del asunto, quiero olvidarlo. —Solo responde algo, esas personas... ¿Te lastimaron?, ¿Te tocaron? — pregunta fingíendo preocupación. —Solo me lastimaron el labio y creo que fue una patada lo que me dieron en las cosillas, pero por favor, no lo comentes con nadie, a mis padres no les conté eso, no quiero que se angustien más. —Esta bien, no diré nada, ¿piensas hacer una denuncia? —No, ya todo acabó, no pienso hacer nada, temo que puedan vengarse si intento algo. —Sabía decisión, es mejor que olvides el asunto, ir con las autoridades podría empeorarlo y solo te estresaras, pero yo te haré olvidar — James atrae a Támara hacia él y comienza a besarla toscamente. Támara intenta corresponder el beso pero no se siente cómoda, el recuerdo de ese hombre tocandola abruma sus sentidos —Espera — espeta Támara cuando James comienza a meter la mano bajo su blusa. —¿Qué sucede? — pregunta James de mal humor. —No estoy de humor, prefiero que hagamos otra cosa. —¿Otra cosa?, ¿ir a la feria?, ¿jugar video juegos?, ¿Acaso somos niños? —James, he tenido un fin de semana complicado... –El sexo te ayudará, ¿o acaso ya no te gusta estar conmigo? —No es eso es solo que no todo es sexo, apenas ayer estaba encerrada en una bodega. —Esta bien, solo espero que se te pase pronto el trauma. —No tengo ningún trauma, ¿por qué te comportas de esta manera? — Támara se enoja por la actitud de su novio, no solo se muestra insensible, además parece enojarse por la reacción de ella. —La que se comporta diferente eres tú, yo solo quería ayudarte a olvidar lo ocurrido, tú eres la que esta de mal humor y te desquitas conmigo. Será mejor que me vaya. —James espera, no fue mi intección... —Te veo después, este lugar no me gusta y mucho menos si tu tienes esa actitud conmigo — se da la vuelta y sonríe al salir del pequeño departamento en el tercer piso, Támara se deja caer en el asiento y se lleva las manos a la cara frustrada por la discusión con su novio, llama a su amiga y la invita a conocer su nuevo hogar. Una hora más tarde, Sofía llega tras haber hablado con Támara. —Támara, ¿Cómo es posible?, mi hermano llegó muy mal a la casa, dijo que fuiste secuestrada — la víbora que se hace pasar por su amiga la abraza en cuanto le abre la puerta. —Si, pero todo se resolvió rápido, entra, quiero que conozcas donde viviré a partir de hoy — Támara sonríe y con el brazo extendido le señala el interior del departamento. —No puedo creerlo, ¿Cómo tus padres te hacen esto? — Sofía se tapa la boca incrédula del precario lugar. —No es tan malo, a mi me gusta. —Es tan pequeño y humilde, estoy segura que mi servidumbre vive en mejores condiciones. —Sofía, el lugar es lindo, es pequeño pero tiene lo necesario. —Será mejor que nadie se entere, serias la burla de todos. —¿De que hablas?, nadie se burlaría de mi por vivir aquí — rebate Támara. —¿Cómo puedes estar tan tranquila Támara? —Después de lo del secuestro, ¿crees que me preocupa el tamaño de mi departamento? — pregunta con ironía. —Tienes razón, hay cosas más importantes, cuéntame, ¿Te hicieron sufrir? — indaga fingíendo preocupación por su mejor amiga. —No, la verdad es que no, solo me mantuvieron atada y vendada hasta que pagaron el rescate, eso fue todo — contesta omitiendo los detalles, siente vergüenza de solo recordár lo sucedido. —Por fortuna no se propasaron contigo, hubiera sido terrible que algún secuestrador te hiciera algo indebido, quedarías marcada para siempre, tu vida seria una desgracia. —Pero no fue así, todo está bien, yo estoy bien — asegura –Me da gusto — Sofía se acerca a su amiga y le da un fuerte abrazo sabiendo que debe tener un golpe en las costillas, se da cuenta de como Támara se tensa y se suelta rápida pero discretamente de su agarre, el dolor que la pobre tiene que disimular le provoca satisfacción.
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